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Víctimas de toda la Argentina piden a Alberto Fernández por tres leyes urgentes. "Una es la de Alcohol Cero, otra la ley Lucio y otra ley de la Lengua de Señas", dice Silvia González, mamá de Sacha Viguera y presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas, esperanzada ante la posibilidad de que el Congreso realice sesiones extraordinarias la segunda mitad de enero. "Aunque sea terminar de sancionar estas normas tan importantes para la salud pública".
"El alcohol al volante mata, el Congreso de la Nación ya dio media sanción al proyecto de ley, falta que se trate en el Senado y se cumpla con la deuda pendiente que el Estado tiene con los familiares de las víctimas! La última sesión en Senadores no se consiguió quorum, a todas/as lxs legisladores no se olviden que esa banca que ocupan es en representación del pueblo!"
Estas palabras fervientes introducen en Change.org una convocatoria de firmas titulada: "Que el Presidente incluya el Alcohol Cero el volante en las extraordinarias". La iniciativa publicada en la plataforma virtual respalda una carta suscripta por medio millar de ciudadanos y organizaciones entregada en la Casa Rosada para el presidente Alberto Fernández. La misiva incluye otros dos proyectos considerados urgentes.
"Cuando tuve que realizar una escultura para [la ciudad de] Realicó de [la Fundación] Estrellas Amarillas me puse en la piel de la gente que había tenido víctimas fatales en siniestros viales; esto, relacionado con mi amistad de toda la vida y compañerismo con Silvia González, hizo que nos acercáramos para ver ciertas temáticas; cuando me preguntaban qué es la cultura, yo respondía que todo; manejar es un acto cultural, o sea manejar un vehículo; todo lo que el hombre hace es arte... todo hombre es un artista".
Rubén Schaap es un escultor de espíritu universal, cosmopolita. Reside en la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, desde donde recorre la geografía del mundo. Su obra, en la que predomina el trabajo con metales reciclados, intenta plantear, de acuerdo con sus propias palabras, "temas complejos que están en el tintero de la Historia".
Fue beneficiado en 2000 con una beca entregada por Presidencia de la Nación. Esto le permitió convertirse en discípulo del maestro Roberto Rosas, que tenía su estudio en Mendoza. Habitó algunos años en La Plata. También en varias ciudades de México, como el Distrito Federal, Oaxaca, Chiapas, Guadalajara, el Istmo de Tehuantepec y Guanajuato.
La Municipalidad de Realicó le encargó hace algunos años una obra que incorporara las estrellas amarillas, símbolos de los muertos del tránsito automotor, la modalidad violenta más letal en todo el planeta. La creación se encuentra colocada en la plaza central de aquel pueblo pampeano. Fue la primera de una serie que continúa expandiéndose.
"Estrellas Amarillas es un espacio de construcción colectiva, de tensiones, de llantos, de esfuerzos; como dicen ellas: de lucha; de no olvidar que hay seres queridos que van iluminando caminos, que piden que no se bajen los brazos en hacer visible una realidad que muchos parecen dejar de lado; esa realidad es que los siniestros viales son, por ejemplo, la primera causa de mortalidad de niños, niñas y adolescentes en nuestro país; que tiene que ver con una convivencia en el ámbito de lo público que no es ajena al resto de las convivencias humanas que tenemos que rever".
Julieta Soncini es antropóloga social por la Universidad Nacional del Centro. Vive en su ciudad natal, Santa Rosa, donde trabaja como docente de la Universidad Nacional de La Pampa y reside en un barrio lindero con la Ruta 5, un lugar apacible hasta que la construcción irregular de una colectora comenzó a generar choques y muerte.
Buscando la manera de revertir el desastre, conoció a Silvia González, mamá de Sacha Viguera, niño víctima vial, y presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas. Con el tiempo, Silvia convocó a la voz de esta nota para atender una necesidad acuciante. La reeducación y concientización de los responsables de tragedias en el tránsito.
Por eso, Julieta coordina actualmente el Programa para Condenados por Delitos Viales, proyecto interdisciplinario que tuvo su primera edición en 2019 y va a replicarse. El equipo que lo lleva a cabo aglutina a peritos, rescatistas, abogados, profesores de educación física, médicos, comunicadores sociales, psicólogos y familiares de víctimas.
"Estamos con todo el proceso del juicio, ansiosos esperando el 2 de febrero para la sentencia de las asesinas de nuestro nieto, todos los días conviviendo con el dolor; es muy difícil, pero seguimos en paralelo la lucha que estamos haciendo; con las marchas que hemos sostenido todos los 26 en honor a el, pidiendo justicia; solicitando por una ley, falta muy poco, lo que es Senadores, para trabajar con los niños, para que no ocurra lo que le pasó a Lucio, para que no callen a los chicos, principalmente; creamos la Asociación Civil Todos por Lucio Abel Dupuy, donde queremos trabajar para salvar a muchos".
Lucio Abel Dupuy tenía cinco años y una sonrisa como el sol. Era el único varoncito de los ocho nietos de Silvia y Ramón. El 26 de noviembre de 2021 llegó sin vida a un hospital de la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, con politraumatismos por golpes, mordeduras, quemaduras de reciente y vieja data, más una hemorragia interna.
El Ministerio Público Fiscal acusa a Magdalena Espósito Valenti, madre del niño, y Abigail Páez, pareja de esta, de ser responsables del crimen. Considera que agredieron físicamente en forma conjunta al menor entre las 17.30 y las 19.40 en la casa en que se encontraban residiendo ocasionándole la muerte luego de un período de agonía.
Christian, padre de Lucio, espera la sentencia, prevista para el próximo 2 de febrero. Las imputadas serían culpables de homicidio calificado y abuso sexual gravemente ultrajante, delitos que prevén la pena de prisión perpetua. La querella agrega el agravante de odio de género, considera que el móvil fue la condición de varón de la criatura.
"El impacto de la prevención del siniestro vial es enorme en cuanto a que si se tienen en cuenta algunas medidas como el uso de casco, el cinturón de seguridad, el respeto y la educación, en general forma parte de una cuestión de educación civil y vial, el nivel de impacto de los traumatismos de cráneo a nivel de la población y por consiguiente la demanda en salud de lo que pueden generar, entre ellos rehabilitación, varía considerablemente; entonces, creo que es destacable hacer hincapié es el aspecto de la prevención".
Misael Schappert Berpof es licenciado en Psicología. Forma parte del equipo neurocognitivo del Servicio de Rehabilitación del Hospital Lucio Molas de la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. De forma circunstancial se encuentra a cargo de la subrogancia de la jefatura del proyecto, cuya titular es la doctora Laura Vigliotta.
El Servicio presta una atención de tipo integral como un área de la salud pública, de acuerdo con la idea de respetar el derecho de toda persona a recibir cobertura. Fue creado con el impulso de la Fundación Estrellas Amarillas, un emprendimiento de familiares de víctimas de siniestros viales, por medio de la ley provincial 2784, del año 2014.
La rehabilitación se lleva a cabo con abordajes de múltiples especialidades. Las más importantes pertenecen a los rubros médico, fisiatra, neurocognitivo, psicoterapéutico, psicopedagógico, kinesiológico, fisioterapéutico, terapéutico ocupacional, musicoterapéutico y fonoaudiológico. Se aplica en los niveles adulto y pediátrico.
"Cuando me tocó presentarme dije: somos las madres de tránsito, las víctimas del crimen perfecto, el crimen sin castigo ¿Qué hay que hacer en este país para que ustedes legislen? ¿Hay que matar al presidente? ¿Hay que matar a [Néstor] Kirchner? Después del asesinato de Kennedy, recién en 1968 cambiaron toda la legislación de tránsito en Estados Unidos, porque de los diez testigos clave que dijeron que no había sido Oswald, nueve murieron en accidentes y uno envenenado en menos de seis meses; como dice la película El Padrino: que parezca un accidente ¿Ustedes están avalando la forma de matar de la mafia? ¿Cuándo piensan hacer algo? ¿O ustedes no piensan que un auto es un arma?".
Sacha Viguera tenía siete años cuando en 2003 fue muerto por un automovilista que circulaba en infracción en el predio de la laguna Don Tomás, provincia de La Pampa. La búsqueda de justicia para su hijo y otras víctimas de tragedias viales convirtió a Silvia González, la mamá de la criatura, en un referente del sector civil en toda la Argentina.
La transcripción que encabeza esta nota refiere una anécdota ocurrida en el año 2004 en la Casa Rosada. Silvia integraba un contingente de familiares de damnificados de distintos tipos de crímenes y de varias provincias. Habían sido convocados por la Presidencia en el marco del Programa Nacional de Lucha Contra la Impunidad.
Las palabras apasionadas de la mamá de Sacha se dirigieron a Miguel Ángel Pichetto, José María Díaz Bancalari y otros miembros del Congreso que estaban allí. El efecto fue inmediato y sorprendente. Néstor Kirchner entró al cabo de algunos minutos al salón para dialogar mano a mano con ella, que años después creó la Fundación Estrellas Amarillas.
"¿Por qué dijo el amigo que la llevaba en moto a mi sobrina que la bajó por miedo a que venía la Policía? ¿Por qué mencionó la Policía? La nombró dos, tres veces; que el la dejó por temor a la Policía; que estaba atrás de el y por eso descendió a Kathy ahí; yo sospecho de todos; también puede estar involucrada la Policía; fui a ver las cámaras de seguridad de la zona; fui a preguntar; me respondió una chica: señora, ya vino la brigada, ya se llevó las filmaciones; y dónde están; nunca supimos qué hicieron con las imágenes; nunca nos dijeron qué es lo que se ha visto en las cámaras".
Después de once años, el caso está en la nada más absoluta. Jamás hubo un solo detenido. Katherine Macarena Vilte Mamaní, estudiante de 16 años, vivía en la ciudad de Palpalá, provincia de Jujuy. El 24 de mayo de 2011 fue a un recital con amigos del colegio y a la salida desapareció de manera repentina. Tres días después, su cuerpo fue hallado sin vida en un baldío local. Había sido violada por varias personas, golpeada en la cabeza, estrangulada y quemada de forma parcial.
Los testigos conocidos son una chica y dos muchachos que habrían estado con la víctima esa noche. La familia de Kathy denuncia que las declaraciones del trío son contradictorias y que todavía debe responder una buena cantidad de preguntas. Uno de los pibes llevó a la damnificada en moto después del espectáculo. Su versión es que la pasajera se bajó sola en un punto para alejarse caminando y el continuó viaje en el rodado. El otro chango tenía en su poder el delantal del colegio y la carpeta de ella.
Elmira Dominga Ramos, la voz de esta nota, es la única hermana de Florinda, la mamá de Kathy. Su relato suena tremendo, desgarrador, conmocionante. Expresa impotencia, desesperación y angustia, pero también una admirable dignidad. Sus palabras interpelan a las autoridades políticas, judiciales y policiales. A toda la sociedad. Y la trama sigue. Cuando en 2020 la familia pidió reactivar la causa, los tribunales le informaron que el expediente se había perdido. Todavía lo están buscando.
"En la ciudad judicial hay tanta gente que no sabe nada de lo que estoy hablando; la recorrí ¿no? hablé con abogados, con gente con títulos, pero la verdad es que me miran como diciendo: ¿vos qué querés hacer, qué querés cambiar? no se si lo voy a cambiar, pero me alivia que hasta llegué a decirle a una defensora, a una doctora, si no se animaba a hacer historia acá en Salta; porque sería hacer historia ir contra el sistema que tenemos; pero bueno, creo que no se animó, porque nunca más habló conmigo; también mi psicóloga me dijo: no podés pelear vos sola contra algo que ya está instalado".
Norma Díaz, la voz del testimonio de esta nota, es miembro del grupo de Madres en lucha contra el paco de la ciudad de Salta. Lleva unos cuantos años dando una pelea titánica. Tiene un hijo adicto que comenzó a drogarse en la adolescencia y ahora cuenta 28 años. El muchacho saldrá en libertad el año que viene luego de pasar cinco años y medio en prisión como presunto autor del robo de un teléfono celular.
La madre aclara que su hijo en realidad es inocente del delito y fue inculpado junto a otro pibe por la Policía sin la más mínima evidencia. Al punto que el dueño del objeto hurtado ni siquiera los reconoció. La mujer elucubra que la maniobra no es fruto de la casualidad. Muy al contrario. Está directamente vinculada con las denuncias realizadas por ella y sus compañeras contra los narcos instalados en los barrios.
Uno de los aspectos más crudos del relato de la entrevistada es su descripción del mundo carcelario. Lo retrata como un infierno. Al principio pensó ingenuamente que tenía como lado positivo que alejaría a su hijo del flagelo. Pero descubrió lo inverso. Detrás de las rejas las adicciones empeoran. Encima, tiene que atender las llamadas amenazantes de los dealers que la intiman a pagar de manera virtual el consumo de su hijo.
"Mi hijo tenía 33 años recién cumplidos; me dejó a mi nieta de ocho años y mi nuera; ahora cuidamos de su familia; pero es tan difícil llegar a una fecha, un cumpleaños, una Navidad, un Día del Padre o del Amigo y que no esté Jorge; de todos mis hijos, por ser el mayor, era una persona muy carismática; nosotros le decíamos el payaso, no sé cómo encontraba la palabra justa para hacernos reír aún cuando estábamos tristes; en la pandemia llamaba todos los días y si no contestábamos insistía; charlaba con sus sobrinos hasta la una o dos de la mañana; hacía concursos de dibujo con sus sobrinos".
Delfina Luján se llama la única hija que tuvieron Jorge Delfín Reyes y su esposa Romina. El matrimonio trabajaba en un emprendimiento solidario común, una copa de leche llamada Pequeños Titanes que funcionaba en su propia casa, en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Otro miembro del proyecto era el Negro, un amigo incondicional, el mismo que abrazó a Jorge con desesperación en el momento fatídico del crimen, mientras se desangraba de manera irremediable.
El asesinato ocurrió el 12 de diciembre de 2020 durante una reunión entre simpatizantes del mismo equipo de fútbol. Se habían juntado en el domicilio de uno de los muchachos después de que se disputara un partido para comer o tomar algo. Era sábado a la noche. Jorge intervino para separar a dos que se estaban peleando y de repente, sin ninguna advertencia, uno de ellos lo apuñaló de manera alevosa por la espalda. El cuchillo le atravesó el pulmón y el corazón, robándole la vida allí mismo.
Juan Pablo Ayala, el agresor, un sujeto de 36 años en ese entonces, permanece detenido en la Seccional Primera de la Policía de la capital jujeña. En dos meses, entre el 14 y el 27 de febrero de 2023, deberá sentarse en el banquillo de los acusados para responder por el cargo de homicidio simple. La familia de la víctima denuncia que tanto los policías como el personal de salud que intervinieron aquella noche también deben dar bastantes explicaciones, porque Reyes murió sin atención de emergencia.
Graciela Arce, la mamá de Jorge, brindó el testimonio estremecedor de esta nota antes de que se conociera la fecha del proceso oral y público. Ella pertenece al grupo Padres y Madres del Dolor que marcha cada martes frente a la Gobernación jujeña. La acompaña Romina Alejandra Romero, mujer del difunto y madre de la pequeña Delfina. Las protestas son lideradas por Mónica Cunchila, madre de Iara Sabrina Rueda, y su esposo Juan, padre de la adolescente asesinada en la ciudad de Palpalá.
"Es tan injusto el hecho de que queden en libertad, que puedan continuar asesinando de manera impune; sigue habiendo accidentes de tránsito; yo los llamaría homicidios al volante, porque si están sabiendo que no tienen que tomar, que no tienen que agarrar el celular conduciendo, no entiendo por qué los continúan llamando accidentes; hasta el día de hoy en la ciudad de Salta sigue habiendo hechos por ebrios al manubrio; en el tiempo que empecé con todo esto regía la tolerancia de alcohol en sangre de cinco no sé cuánto y con los Familiares contra la Impunidad logramos que sea cero; pero el hombre [el homicida de Ezequiel] tenía alcohol; mi lucha no ha sido en vano; lo mismo la Justicia continúa siendo mala, porque lo mismo siguen saliendo libres".
Jorge Ezequiel Alfonso tenía 19 años, estaba de novio, acaba de recibirse de guardia de seguridad privada y vivía en la ciudad de Salta. La madrugada del 7 de diciembre de 2013 volvía caminando de un cumpleaños de 15 junto a su chica, una prima y un amigo cuando un auto por completo fuera de control se subió a la vereda y los embistió sin darles tiempo a nada. El coche lastimó a los tres primeros. Ezequiel recibió heridas gravísimas que provocaron su muerte 28 días después.
El conductor, Julio Ceferino Sánchez, de 48 años, manejaba un remise trucho en evidente estado de ebriedad. El drama ocurrió en la rotonda de avenida 12 de octubre y Virrey Toledo. La familia de Ezequiel tuvo que luchar aproximadamente dos años y medio para lograr que el homicida se sentara en el banquillo de los acusados. El hombre entró a la sala de juicio riéndose. El tribunal lo condenó con un fallo excarcelable, pero la querella apeló y logró que le dieran una pena tras las rejas.
María Ocampo, la mamá del fallecido, denuncia en el testimonio conmovedor de esta nota la "deshumanidad" del sistema judicial en general, que revictimiza de manera cruel y constante los damnificados de distintas formas de violencia. Considera que se trata de un "maltrato psicológico". Ella y los suyos lograron sobrellevar la odisea gracias al apoyo incondicional de dos entidades civiles salteñas, la Comisión de Familiares contra la Impunidad y la Fundación Cintia Fernández.
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