En momentos de crisis es común estar en la mente, preocupándote del futuro; o desconectarte de todo y salirte incluso del cuerpo mental (estar olvidadizo, sentirte fuera de ti, cansancio, o realizar tareas simples sin saber ni como las hiciste). Al arraigarte bajas tu energía hasta la tierra, como si fueras un árbol, y recuerdas que estas sosteniendo por la tierra. Este ejercicio te ayuda a bajar tu energía a tu cuerpo y a regresar al momento presente: a tener los pies en la tierra.