Efesios 3:17 “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor”
Esta era la oración del apóstol pablo por los cristianos en Éfeso; y no solo allí sino también por todos nosotros. El deseo de Pablo y así mismo el del mismo Dios era que nosotros como su pueblo escogido como personas elegidas por Él, pudiésemos dejar a Cristo “asentarse” en nuestros corazones.
Eso es lo que significa que Cristo habite. Asentar es según la RAE que entre muchos de sus significados me he quedado con dos que dicen: “Colocar a alguien en determinado lugar o asiento, en señal de posesión de algún empleo o cargo.”
Y el otro dice así: “Poner o colocar algo de modo que permanezca firme.” Eso es lo que Dios quiere que su pueblo entienda y haga. Poner a Cristo y solamente a Cristo; su Palabra en su corazón de modo que se mantenga firme, como el ancla que mantiene en buen puerto a la embarcación aunque las olas y los vientos sean fuertes. Hebreos 6:18-19 “para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19_ La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo”
Y esto mismo que acabamos de leer es lo mismo que el mismo apóstol escribe en: Colosenses 1:26-27 “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, 27_ a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”
Mire; muchas personas y aun muchos cristianos se pasan la vida buscando la técnica, el don, la estrategia para tener alguna ventaja y así poder salir adelante en este mundo.
Los idolatras los vemos buscando y haciéndose cada día de más ídolos, supuestas deidades; que si ángeles, que si dioses y diosas; y en cada región de un mismo país puede haber más de dos mil de ellos dependiendo del color o el estrato social.
Por otro lado muchos evangélicos también pierden o están perdiendo el tiempo buscando en qué poner sus esperanzas que si en una botella de aceite, que si en trapos y botellas de agua ungidos, que si el manto profético, que si en ayunos o en oraciones para la prosperidad y un larguísimo etcétera.