Juan 14:13-14 “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”
En el capítulo 16 verso 24 del mismo Evangelio, el Señor les propone a los nuevos creyentes usar su nombre para que su gozo sea cumplido. “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.”
En este versículo nuestro Señor Jesucristo habla de una nueva comunión entre el creyente y Dios. Antes, la gente se acercaba a Dios a través de los sacerdotes. Después de la resurrección de Cristo, cualquier creyente podía acercarse a Dios directamente. Ha nacido un nuevo día y ahora todos los creyentes son sacerdotes, hablan con Dios personal y directamente (Hebreos 10:19-23 “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, 20_ por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, 21_ y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22_ acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.”). Nos acercamos a Dios, no por mérito propio, sino porque Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, nos ha hecho aceptos a Dios.