En la carta a los hebreos encontramos una lista hay que decirlo no completa de hombres y mujeres que formaron parte del linaje de campeones. (Hebreos 11:32-35).
Nuestros versículos de inicio nos demuestran que el llamado para formar parte no está limitado a uno zona geográfica en particular; sino que el mensaje de salvación es para todas las culturas, razas y naciones de la tierra.
Todo el que acude a Dios arrepentido y con fe es aceptado por Él y será parte de su reino. No permita que los prejuicios ni las tendencias impidan que usted hable de Cristo a los demás. Cristo acoge a todas las personas en su Reino.
Ahora que estás en Cristo debes ser consciente de una sola cosa. Y es que no has nacido a semejanza del primer Adán que fracasó. Sino que a semejanza del segundo y postrer Adán, Jesucristo.
La Biblia dice que la simiente de la que hemos nacido es incorruptible e imperecedera (1Pedro 1:22-25 “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; 23_ siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. 24 Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; 25_ Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” Que todo lo que el hombre consiga sin Dios y Cristo desaparecerá pero aquello que se consiga en y por medio de la Palabra de Dios se mantendrá ¡Aleluya!