Todo absolutamente todo en nuestra vida se trata de aquello en lo que creemos o no. Es una cuestión de fe aunque muchos digan no creer en nada eso también es tener fe porque sólo creen en ellos mismos. Esa decisión de creer o no; determinará su futuro en la tierra pero sobre todo después de partir de este mundo.
Tanto la vida como la muerte, como el bien y el mal están a la puerta. Es decir, están a la misma distancia, y es decisión de cada uno tomar un camino o tomar otro. Un camino se verá muy ancho y lleno de deleites mientras que el otro podrá verse angosto y pedregoso. Pero lo importante no es tanto el camino sino al lugar donde este lleva, donde termina, su final. Deuteronomio 30:19 “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.”
Es tu decisión, es lo que elijas. En su misericordia Dios en el versículo anterior ya te aconseja, te dice que camino debes tomar. Así que no hay manera de confundirse; ni de consultar a adivinos, ni buscar consejeros ni de buscar la opinión de otros acerca de qué camino debes tomar.