En 2014, la vuelta del PRI al poder nacional auguraba una nueva época dorada para la familia tricolor. En pocos meses el espejismo se desvaneció: el gobierno de Peña Nieto sucumbió a escándalos de corrupción y por su indolencia en la matanza de los jóvenes de Ayotzinapa. Y en la capital, Cuauhtémoc Gutiérrez, amo y señor de los tiraderos a cielo abierto de la capital, fue descubierto en su abuso del presupuesto público para contratar edecanes que eran engañadas: eran enganchadas para satisfacer los deseos sexuales del heredero del capo de los pepenadores.