La guerra de Ucrania, con sus imágenes de cientos de miles de exiliados, principalmente mujeres y menores de edad, está cambiando la visión en la Unión Europea de las migraciones forzadas. El refugiado se representaba y representa como una amenaza para la nación, y a la vez, también, como una figura casi heroica del exilio. Esta solidaridad religiosa y cultural que se manifiesta en el conflicto actual es muy importante para entender la apertura de las fronteras orientales, afirma la historiadora Delphine Diaz, invitada de Escala en París.