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📘Libro I Un alma en Cristo
Mi venida será triunfante, majestuosa. Vendré como juez del mundo. Entonces, hija mía, será el rechinar y crujir de dientes de muchos de mis desventurados hijos. Tendré que castigar, muy a mi pesar, y llamar benditos de Dios a todos mis elegidos: a todos los que hayan seguido la senda del bien, que es el amor.
Mi Santa Madre vendrá a consolar al mundo; vendrá vestida de sol y pisará la cabeza de la serpiente. Mis desventurados hijos pedirán clemencia acudiendo a mi Santa Madre. Entonces se oirá una voz que dirá:
«¡𝗕𝗲𝗻𝗱𝗶𝘁𝗼𝘀 𝘀𝗲á𝗶𝘀 𝗹𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗯é𝗶𝘀 𝗰𝗿𝗲í𝗱𝗼!
𝗬𝗼, 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗣𝗮𝗱𝗿𝗲 𝗢𝗺𝗻𝗶𝗽𝗼𝘁𝗲𝗻𝘁𝗲, 𝗼𝘀 𝗯𝗲𝗻𝗱𝗶𝗴𝗼. 𝗩𝗲𝗻𝗶𝗱 𝗮 𝗠í 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗺𝗶 𝗱𝗶𝘃𝗶𝗻𝗼 𝗛𝗶𝗷𝗼. 𝗟𝗼𝘀 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀, 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝘀𝘃𝗲𝗻𝘁𝘂𝗿𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝗯é𝗶𝘀 𝗰𝗿𝗲í𝗱𝗼, 𝗶𝗱 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗺𝗮𝗹𝗶𝗴𝗻𝗼 𝗮𝗹 𝗿𝗲𝗶𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝘁𝗶𝗻𝗶𝗲𝗯𝗹𝗮𝘀, 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝗯é𝗶𝘀 𝗰𝗿𝗲í𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗠í, 𝗻𝗶 𝗲𝗻 𝗺𝗶𝘀 𝘀𝗮𝗻𝘁𝗼𝘀, 𝗻𝗶 𝗲𝗻 𝗺𝗶 𝗥𝗲𝗶𝗻𝗼, 𝗻𝗶 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗮 𝗹𝗼 𝗹𝗮𝗿𝗴𝗼 𝗱𝗲 𝘃𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗲𝘅𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗬𝗼, 𝘃𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗗𝗶𝗼𝘀, 𝗼𝘀 𝗵𝗲 𝗺𝗮𝗻𝗱𝗮𝗱𝗼. 𝗧𝗼𝗱𝗼 𝗹𝗼 𝗵𝗮𝗯é𝗶𝘀 𝗮𝗽𝗮𝗿𝘁𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝘃𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇ó𝗻 𝘆 𝗬𝗼, 𝗵𝗼𝘆, 𝗼𝘀 𝗲𝗰𝗵𝗼 𝗱𝗲 𝗺𝗶 𝗹𝗮𝗱𝗼, 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗵𝗶𝗷𝗼𝘀 𝗶𝗻𝗱𝗶𝗴𝗻𝗼𝘀 𝘆 𝗽𝗲𝗿𝗷𝘂𝗿𝗼𝘀».
Mi Santa Madre os ayudará, restableciendo el orden y la calma. La veréis como estrella deslumbrante de luz y vuestros corazones exclamarán solamente una palabra: «¡𝗠𝗮𝗱𝗿𝗲!».
Por eso, hija mía, debes convencer a cuantos puedas. Sé que es difícil, pero debes hacer lo posible; cuentas con mi ayuda.
Padre mío, cuando oigo cosas tan grandes me parece que soy yo que me imagino lo que escribo. Tengo la sensación de vivir una ciencia-ficción. Pero así puedo vivir, porque, cuando pienso en la realidad, mi alma queda encogida ante tanta grandeza y tiemblo por mis hermanos que no creen en Ti, y siento ganas de ir a la calle y gritar por las esquinas: ¡Convertíos, que yo sé más que vosotros! ¡Hacedme caso! ¡Cristo está aquí, nos ama y necesita de todos! Siento, Padre, una impotencia terrible. Me siento inútil; no sé qué hacer.
Amarme, hija mía, aprovechar toda ocasión para difundir mi santo Nombre; aconsejar el Santo Rosario; amar a tu prójimo; aprender a negarte cada día más. Ya no eres de este mundo, sino del celeste Cielo, tu patria, y ama, ama con locura.
𝑮𝒓𝒖𝒑𝒐 𝑴𝒂𝒓í𝒂 𝑨𝒖𝒙𝒊𝒍𝒊𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 (1985). 𝑼𝒏 𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒆𝒏 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐. 𝑳𝒊𝒃𝒓𝒐 𝑰