Este texto, extraído de la obra de Avraham Barkai, analiza la naturaleza sistémica de la economía nazi, desafiando la idea de que sus logros fueron meras improvisaciones pragmáticas de Hjalmar Schacht. El autor sostiene que el régimen estableció un sistema económico distintivo y coherente fundamentado en la primacía de la política y la ideología sobre los mecanismos del libre mercado. A través de un análisis histórico, se examina cómo el Programa Inmediato de 1932 ya contenía las semillas del dirigismo estatal, el control de precios y la expansión crediticia productiva que luego se implementarían para erradicar el desempleo. Barkai destaca que, aunque se respetó formalmente la propiedad privada, esta quedó subordinada al supremo interés del Estado, transformando la economía en una herramienta para el rearme y la búsqueda de autarquía dentro del concepto de Lebensraum. En última instancia, el propósito del texto es demostrar que el nacionalsocialismo poseía una visión económica antiliberal y deliberada que integraba objetivos sociales y raciales mucho antes del estallido de la guerra.