“Señor, estoy a tus pies. Necesito que me quites la ceguera espiritual , que me levantes para caminar contigo, que abras mis labios para proclamar tus alabanzas, que me des el dominio propio para vencer la tentación, la sabiduría para evitar las ocasiones de pecado y la humildad para pedir perdón cuando sea necesario. Gracias por tu amor incondicional, por darme una nueva vida aquí en esta tierra y prepararme para la del cielo. Amén.”