Septiembre 04, 2020 - Todos conocemos a alguien, o en algunas situaciones, nosotros mismos somos los que caemos en el engaño de confiar en nuestros propios logros. Éxitos que nos dan gloria en el momento, pero que a la larga nos dejan espiritualmente en bancarrota. Hoy continuaremos estudiando el tercer capítulo del libro de Filipenses y seremos exhortados a reír más, pero sobre todo a entender que ningún logro humano nos puede comprar el favor de Dios.