La Cámara Ambiental de Segunda Instancia archivó el caso del río Sensunapán. El pasado 23 de febrero las comunidades fueron notificadas que las medidas cautelares que protegieron por 20 meses el ecosistema del río Sensunapán y el patrimonio cultural de los pueblos indígenas, habían llegado a su fin.
La empresa Sensunapán S.A. de C.V., pretende construir la octava central hidroeléctrica en el río Sensunapán, lo que puso en alerta a los habitantes de la zona por los daños que puede ocasionar al medioambiente, pérdida de la producción agrícola, del agua y sitios sagrados indígenas.
La decisión de la Cámara causó indignación en los pueblos indígenas, pues aseguran que no se ha garantizado la protección de la naturaleza y la cultura del Pueblo Indígena Nahua-Pipil.
Ariela González, de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho FESPAD, dijo que desde el 2020 este proceso marcó un logro histórico para la protección del medio ambiente y el patrimonio cultural de los Pueblos Indígenas de El Salvador.
Sin embargo, con la decisión de ponerle fin a las medidas cautelares se deja abierta la puerta para que la empresa solicite los permisos ambientales y proceda a dañar las tierras ancestrales de los pueblos indígenas, que cuenta con 14 áreas sagradas en la zona de Sensunapán.