“Si hubiera tenido una varita mágica para saber el ‘calvario interminable’ que enfrentaría por ese crédito hipotecario con el Banco estatal, yo no lo hubiera pedido”.
Son palabras de Saúl Monzón, administrador de ECO FISH, S.A. DE C.V, sociedad ubicada en el kilómetro 103 de la carretera Las Chinamas, Ahuachapán.
Monzón es un empresario agrícola dedicado a la crianza de tilapia que vende en El Salvador y Guatemala y, durante los últimos 20 años, se ha dedicado a desarrollar su empresa.
Para seguir invirtiendo solicitó un crédito por un monto de un millón de dólares en ACAPRODUSCA DE RL, una cooperativa agrícola del municipio. Pasado un tiempo decidió buscar apoyo en el Banco de Desarrollo de El Salvador (Bandesal), para consolidar la deuda con la cooperativa. Esa decisión le traería muchos problemas, a tal punto que actualmente enfrenta un proceso de embargo. Según el empresario, el banco del Estado no le dio alternativas.
Asegura que antes de caer en impago, advirtió a un técnico de Bandesal sobre la situación delicada en que se encontraba y pidió un refinanciamiento.
Monzon presentó al banco varios proyectos con el fin de ofrecer alternativas, pero no hubo respuesta. Tras una serie de gestiones, logró reunirse con el Presidente de Bandesal, pero las alternativas que el empresario le planteó fueron ignoradas.
Ante la difícil situación, optó por enviar 7 cartas y correos a la junta directiva del banco del Estado, pero ésta no atendió dichas peticiones.
La reflexión del empresario es que Bandesal no brinda opciones a quienes se han atrasado con su crédito. De manera rápida inicia los procesos de embargo. Lo que busca, según el empresario, es quedarse con las propiedades de los deudores.
Eso le ha sucedido a por lo menos tres empresarios que él conoce, pero que no se atreven a hablar sobre su situación por temor.
En su caso, a los 6 meses de pagar las cuotas del préstamo, se atrasó con una. Eso fue suficiente para que el banco iniciara el proceso de embargo.
Monzón fundamenta su reflexión, por una parte, en la negligencia del banco. El empresario con mucha seguridad afirma que según la normativa del banco tenía derecho a un refinanciamiento pero se lo negaron. Aunque aclara que el banco no permite refinanciar si no se pagan intereses moratorios y los intereses corrientes. El banco exige que pague los intereses por mora pero le negaban el estado de cuenta. A la fecha no sabe exactamente cuánto debe.
Monzon asegura que las autoridades del banco han violado la Ley de Bandesal, Ley de Bancos, el Código de Comercio y la Constitución. Ahora le quieren quitar la propiedad, asegura.