A esto se le suma que para 2022 el área cultivada en el país se ha visto reducida por diversos factores, entre estos, la anegación de los terrenos, lo cual ocasiona pérdida de los nutrientes del suelo. Además, las lluvias han dejado pérdidas en viviendas de los campesinos. A la fecha, se contabilizan unas 184 viviendas en ruinas.
Esto es grave, ya que se pierde un 30% de producción nacional de alimentos, enfatiza Bonilla. Sumado a esto los productores salvadoreños padecerán hambre porque no han logrado apoyo del Gobierno si no todo lo contrario, se ha priorizado la importación, dejando de lado a los productores nacionales.
Por otro lado, dice Adalberto Bonilla de la Mesa por la Soberanía Alimentaria, que la falta de producción también ha encarecido los alimentos.