ZARAGOZA TE HABLA

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By MANUEL ALCAINEHistory
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ZARAGOZA TE HABLA episodes

  • Zaragoza te habla - Las esclusas de Valdegurriana
    A tres cuartos de legua (algo más de cuatro kilómetros) de distancia de la playa de Torrero, fueron construidas a finales del siglo XVIII las esclusas de Valdegurrián o Valdegurriana, un soberbio complejo hidráulico integrante de la gran obra del Canal Imperial de Aragón formado por cuatro grandes esclusas en piedra de cantería ejecutadas a la máxima perfección que permitían salvar el acusado desnivel de trece metros de la zona para dar así continuidad al original propósito de garantizar por este terreno la navegación de personas y mercancías a través del Canal.
    A la entrada de estas esclusas fue construida la almenara de San Bernardo, desde donde se debía controlar el buen funcionamiento de las compuertas y la correcta distribución de agua de riego. Sin embargo, ya desde la anterior almenara de San Antonio, que había sido construida para desaguar el caudal sobrante del Canal a través del Escorredero de la Media Legua, se observó que la composición natural del terreno, caracterizado por la abundancia de yesos, era muy poco propicia para permitir el normal paso del agua. A pesar de todos los intentos, las filtraciones y grandes simas hicieron imposible la navegación, y las constantes obras de reparación y consolidación paralizaron definitivamente la continuación del Canal desde este punto.
    Las esclusas de Valdegurriana constituyen hoy un simpar entorno natural y humanizado al que se puede acceder tras un ameno y tranquilo paseo junto al cauce del Canal Imperial de Aragón. El inmediato parque de las esclusas de Valdegurriana, que forma parte del Anillo Verde de Zaragoza, añade un plus de interés a este irrepetible lugar que es sin duda uno de los más importantes espacios monumentales de la ciudad, y uno de los pocos que perduran de la época ilustrada. Lamentablemente, las tres esclusas de Torrecilla, construidas en la misma época y a media legua de distancia (unos dos kilómetros y medio después de las de Valdegurriana), no han tenido tanta suerte y presentan un ruinoso estado que causa dolor e indignación por su abandono.
    4 min
  • Zaragoza te habla - El Camino de las Torres
    Tras el paso del puente de San José sobre el río Huerva y a la altura del antiguo convento de los carmelitas descalzos del camino de Tortosa, comenzaba el importante y antiquísimo camino que desde la ciudad comunicaba con Cuarte. Hasta llegar a las primeras terrazas del monte de Torrero, este camino estaba trazado en paralelo al cauce de la gran acequia de las Adulas que surtía de riego a los términos agrícolas de las Adulas y del Plano de las Fuentes. Esta peculiar y estrecha relación del camino con una zona de destacadas propiedades agrícolas propició que junto a él muy pronto empezaran a ser construidas un buen número de “torres” que con el tiempo terminarán dándole nombre a este vial.
    La construcción del Canal Imperial a finales del siglo XVIII supuso la radical modificación del antiguo trazado de caminos y acequias de riego en todo el sur de la ciudad, y el antiguo camino de Cuarte fue así reconducido por el nuevo gran paseo que conducía al complejo portuario de Torrero junto al puente de América. Desde mediados del siglo XIX esta consolidada zona agrícola de la periferia urbana fue conociendo la progresiva implantación de instalaciones industriales varias que aprovechaban para su funcionamiento el nutrido caudal de la acequia de las Adulas o de San José. Entre ellas destacó por su especial trascendencia el denominado “Gasómetro” o fábrica de gas que en 1906 tenía el nombre oficial de "La Oxhídrica Española" como factoría de obtención de oxígeno para la industria farmacéutica y la metalurgia local, y de hidrógeno como parte del proyecto de Torres Quevedo y sus globos autodirigidos. Era tal la impronta de esta gran factoría, que el camino de las Torres comenzó a ser denominado también como "camino del Gas" hasta el desmantelamiento de esta fábrica a principios de los años ochenta del pasado siglo XX. Durante esos años, además, una gran mutación urbanística modificó profundamente el carácter agrícola y periurbano de la zona. La acequia de San José fue soterrada y el antiguo camino fue convertido en un gran cinturón de ronda para la circulación rodada flanqueado por enormes bloques de modernas viviendas. Esa gran transformación casi incluyó el cambio de la denominación viaria, de camino, considerado antiguo y provinciano, a avenida, supuestamente más moderno y de futuro. Afortunadamente, en esta ocasión la demanda de los nuevos residentes no consiguió su propósito, y todavía hoy el camino de las Torres perdura como uno de los viales más inveterados de la ciudad que nos recuerda un pasado casi inimaginable.
    5 min
  • Zaragoza te habla - El Camino de las Torres
    Tras el paso del puente de San José sobre el río Huerva y a la altura del antiguo convento de los carmelitas descalzos del camino de Tortosa, comenzaba el importante y antiquísimo camino que desde la ciudad comunicaba con Cuarte. Hasta llegar a las primeras terrazas del monte de Torrero, este camino estaba trazado en paralelo al cauce de la gran acequia de las Adulas que surtía de riego a los términos agrícolas de las Adulas y del Plano de las Fuentes. Esta peculiar y estrecha relación del camino con una zona de destacadas propiedades agrícolas propició que junto a él muy pronto empezaran a ser construidas un buen número de “torres” que con el tiempo terminarán dándole nombre a este vial.
    La construcción del Canal Imperial a finales del siglo XVIII supuso la radical modificación del antiguo trazado de caminos y acequias de riego en todo el sur de la ciudad, y el antiguo camino de Cuarte fue así reconducido por el nuevo gran paseo que conducía al complejo portuario de Torrero junto al puente de América. Desde mediados del siglo XIX esta consolidada zona agrícola de la periferia urbana fue conociendo la progresiva implantación de instalaciones industriales varias que aprovechaban para su funcionamiento el nutrido caudal de la acequia de las Adulas o de San José. Entre ellas destacó por su especial trascendencia el denominado “Gasómetro” o fábrica de gas que en 1906 tenía el nombre oficial de "La Oxhídrica Española" como factoría de obtención de oxígeno para la industria farmacéutica y la metalurgia local, y de hidrógeno como parte del proyecto de Torres Quevedo y sus globos autodirigidos. Era tal la impronta de esta gran factoría, que el camino de las Torres comenzó a ser denominado también como "camino del Gas" hasta el desmantelamiento de esta fábrica a principios de los años ochenta del pasado siglo XX. Durante esos años, además, una gran mutación urbanística modificó profundamente el carácter agrícola y periurbano de la zona. La acequia de San José fue soterrada y el antiguo camino fue convertido en un gran cinturón de ronda para la circulación rodada flanqueado por enormes bloques de modernas viviendas. Esa gran transformación casi incluyó el cambio de la denominación viaria, de camino, considerado antiguo y provinciano, a avenida, supuestamente más moderno y de futuro. Afortunadamente, en esta ocasión la demanda de los nuevos residentes no consiguió su propósito, y todavía hoy el camino de las Torres perdura como uno de los viales más inveterados de la ciudad que nos recuerda un pasado casi inimaginable.
    5 min
  • Zaragoza te habla - El frontón zaragozano
    El recinto deportivo del Frontón Zaragozano fue inaugurado en 1895 en una periférica ubicación inmediata a la carretera de Zaragoza a Castellón, con acceso desde el camino de Cabaldós, frente al nuevo matadero municipal. Esta lejana localización respecto al tradicional centro de la ciudad quedaba compensado por el servicio de cercanías que realizaba la línea 1 del tranvía o del Bajo Aragón, que los días festivos era el principal abastecedor del numeroso público que llenaba las gradas. Este frontón era también utilizado ocasionalmente como espacio para realizar reuniones o asambleas multitudinarias, como las protagonizadas en el año 1911 por el sector remolachero.
    A finales de los años veinte fue objeto de una serie de reformas que modernizaron las instalaciones, si bien el frontón perduró como una cancha de juego abierta al aire libre. La taquilla e ingreso principal se abrían al camino de Cabaldós, con una zona de gradas cubiertas, y otra de gradas al aire. Durante las calurosas semanas del duro verano zaragozano, unos livianos cobertores tendidos sobre la cancha, contra-cancha y gradas descubiertas pretendían atenuar un poco el bochorno.
    El Frontón Zaragozano, fue derribado en 1967 casi a la vez que el más reciente Frontón Aragonés, para reurbanizar la zona y comenzar a construir nuevos bloques de viviendas en esa zona del barrio de San José. Durante un tiempo perduró a modo de reliquia la puerta de acceso en ladrillo y formas neomudéjares que conservaba la antigua rotulación del "Frontón Zaragozano de Pelota". Acorralada entre las nuevas y enormes colmenas habitacionales de la calle del Monasterio de Poblet, esta pequeña puerta de acceso no tuvo espacio para ser preservada, y su memoria, que es la del antiguo Frontón Zaragozano, fue borrada.
    3 min
  • Zaragoza te habla - El frontón zaragozano
    El recinto deportivo del Frontón Zaragozano fue inaugurado en 1895 en una periférica ubicación inmediata a la carretera de Zaragoza a Castellón, con acceso desde el camino de Cabaldós, frente al nuevo matadero municipal. Esta lejana localización respecto al tradicional centro de la ciudad quedaba compensado por el servicio de cercanías que realizaba la línea 1 del tranvía o del Bajo Aragón, que los días festivos era el principal abastecedor del numeroso público que llenaba las gradas. Este frontón era también utilizado ocasionalmente como espacio para realizar reuniones o asambleas multitudinarias, como las protagonizadas en el año 1911 por el sector remolachero.
    A finales de los años veinte fue objeto de una serie de reformas que modernizaron las instalaciones, si bien el frontón perduró como una cancha de juego abierta al aire libre. La taquilla e ingreso principal se abrían al camino de Cabaldós, con una zona de gradas cubiertas, y otra de gradas al aire. Durante las calurosas semanas del duro verano zaragozano, unos livianos cobertores tendidos sobre la cancha, contra-cancha y gradas descubiertas pretendían atenuar un poco el bochorno.
    El Frontón Zaragozano, fue derribado en 1967 casi a la vez que el más reciente Frontón Aragonés, para reurbanizar la zona y comenzar a construir nuevos bloques de viviendas en esa zona del barrio de San José. Durante un tiempo perduró a modo de reliquia la puerta de acceso en ladrillo y formas neomudéjares que conservaba la antigua rotulación del "Frontón Zaragozano de Pelota". Acorralada entre las nuevas y enormes colmenas habitacionales de la calle del Monasterio de Poblet, esta pequeña puerta de acceso no tuvo espacio para ser preservada, y su memoria, que es la del antiguo Frontón Zaragozano, fue borrada.
    3 min
  • Zaragoza te habla - La Constancia de Portolés
    El sallentino Antonio Portolés compró en 1890 la harinera de José Pueyo ubicada al final del camino de San José, junto a los cuarteles de Torrero, y la harinera de Almech, situada donde el camino de Torrero se cruzaba con el de las Torres. La primera instalación fabril fue redenominada como "La Constancia", y la segunda, "La Pilar", que fue vendida poco tiempo después a la Sociedad Española del Acumulador Tudor, que mantuvo la denominación “La Pilar” a su nueva fábrica allí establecida.
    A unos centenares de metros de esta ubicación, la fábrica de harinas "La Constancia" fue ampliada según proyecto del arquitecto Miguel Ángel Navarro, y el sistema de molienda importado del imperio austro-húngaro revolucionó el sector harinero de la ciudad. Los pronunciados desniveles de la zona, y el abundante abastecimiento de agua mediante la acequia del Plano, caracterizan las pocas imágenes que se conservan de esta fábrica, que continuó a pleno funcionamiento hasta 1924, cuando murió su fundador. Al año siguiente, ya como "Harinera de la Viuda e Hijos de Portolés", ardió pavorosamente, y allí terminó su prometedora trayectoria.
    Sus ruinas y despojos se convirtieron en parte del paisaje emocional de la zona durante muchos años, perdurando en ese estado hasta que a finales de la década de los años sesenta, durante el desarrollismo franquista desbocado, el solar de la antigua harinera comenzó a ser poblado de altos e impersonales bloques habitacionales de nueva planta que terminaron copándolo totalmente tiempo después, elevándose verticales en la manzana delimitada por las actuales calles de Royo Villanova, Hermano Jeremías, y Sancho Lezcano. Como en el caso de la vecina fábrica textil de Pina, no queda ni el más mínimo rastro de esta historia en forma de recuerdo visual que rememore a la desaparecida harinera “La Constancia” de Portolés.
    4 min
  • Zaragoza te habla - La Constancia de Portolés
    El sallentino Antonio Portolés compró en 1890 la harinera de José Pueyo ubicada al final del camino de San José, junto a los cuarteles de Torrero, y la harinera de Almech, situada donde el camino de Torrero se cruzaba con el de las Torres. La primera instalación fabril fue redenominada como "La Constancia", y la segunda, "La Pilar", que fue vendida poco tiempo después a la Sociedad Española del Acumulador Tudor, que mantuvo la denominación “La Pilar” a su nueva fábrica allí establecida.
    A unos centenares de metros de esta ubicación, la fábrica de harinas "La Constancia" fue ampliada según proyecto del arquitecto Miguel Ángel Navarro, y el sistema de molienda importado del imperio austro-húngaro revolucionó el sector harinero de la ciudad. Los pronunciados desniveles de la zona, y el abundante abastecimiento de agua mediante la acequia del Plano, caracterizan las pocas imágenes que se conservan de esta fábrica, que continuó a pleno funcionamiento hasta 1924, cuando murió su fundador. Al año siguiente, ya como "Harinera de la Viuda e Hijos de Portolés", ardió pavorosamente, y allí terminó su prometedora trayectoria.
    Sus ruinas y despojos se convirtieron en parte del paisaje emocional de la zona durante muchos años, perdurando en ese estado hasta que a finales de la década de los años sesenta, durante el desarrollismo franquista desbocado, el solar de la antigua harinera comenzó a ser poblado de altos e impersonales bloques habitacionales de nueva planta que terminaron copándolo totalmente tiempo después, elevándose verticales en la manzana delimitada por las actuales calles de Royo Villanova, Hermano Jeremías, y Sancho Lezcano. Como en el caso de la vecina fábrica textil de Pina, no queda ni el más mínimo rastro de esta historia en forma de recuerdo visual que rememore a la desaparecida harinera “La Constancia” de Portolés.
    4 min
  • Zaragoza te habla - La Estación de Miraflores
    El apeadero ferroviario de Miraflores fue inaugurado en el mes de julio de 1894 en terrenos inmediatos a la Granja Modelo de Zaragoza, entre los términos agrícolas de Rabalete y Cabaldós. Esta nueva infraestructura estaba asociada al tendido ferroviario directo entre Madrid y Barcelona que desde la estación Campo Sepulcro, mediante una trinchera abierta por el sur de la ciudad, agilizaba notablemente el tráfico de trenes entre Zaragoza y esas dos ciudades. Diseñado como apeadero, el pequeño edificio incluía un espacio habitacional para el encargado de su funcionamiento y su familia.
    Unos años después, junto a este apeadero fue tendido un enlace que conectaba la línea carbonera de Utrillas-Zaragoza con la línea de los directos a Barcelona. Al mismo tiempo, el original y pequeño edificio del apeadero fue ampliado, y conforme la línea fue desarrollando nuevos servicios, el apeadero se convirtió en la estación Zaragoza-Miraflores, y nuevos edificios e instalaciones fueron surgiendo en el lugar.
    Llegados ya al presente siglo XXI, junto al edificio de la antigua estación fue trazado un gran puente del Cinturón de Ronda, Tercer Cinturón, o Ronda de la Hispanidad, que salvaba las vías del ferrocarril.
    Dentro de las intervenciones realizadas al hilo de la Exposición Internacional de Zaragoza en 2008, se proyectó una nueva estación ferroviaria de Miraflores-Zaragoza integrada en la línea C-1 de la red de Cercanías de Zaragoza que llegaba hasta Casetas. Ello supuso el derribo de los previos edificios, incluyendo el antiguo de 1894, la construcción de un gran sarcófago de cemento que cubre las vías y que sigue caracterizando el desolado entorno de la moderna y extraña estación.
    3 min
  • Zaragoza te habla - La Estación de Miraflores
    El apeadero ferroviario de Miraflores fue inaugurado en el mes de julio de 1894 en terrenos inmediatos a la Granja Modelo de Zaragoza, entre los términos agrícolas de Rabalete y Cabaldós. Esta nueva infraestructura estaba asociada al tendido ferroviario directo entre Madrid y Barcelona que desde la estación Campo Sepulcro, mediante una trinchera abierta por el sur de la ciudad, agilizaba notablemente el tráfico de trenes entre Zaragoza y esas dos ciudades. Diseñado como apeadero, el pequeño edificio incluía un espacio habitacional para el encargado de su funcionamiento y su familia.
    Unos años después, junto a este apeadero fue tendido un enlace que conectaba la línea carbonera de Utrillas-Zaragoza con la línea de los directos a Barcelona. Al mismo tiempo, el original y pequeño edificio del apeadero fue ampliado, y conforme la línea fue desarrollando nuevos servicios, el apeadero se convirtió en la estación Zaragoza-Miraflores, y nuevos edificios e instalaciones fueron surgiendo en el lugar.
    Llegados ya al presente siglo XXI, junto al edificio de la antigua estación fue trazado un gran puente del Cinturón de Ronda, Tercer Cinturón, o Ronda de la Hispanidad, que salvaba las vías del ferrocarril.
    Dentro de las intervenciones realizadas al hilo de la Exposición Internacional de Zaragoza en 2008, se proyectó una nueva estación ferroviaria de Miraflores-Zaragoza integrada en la línea C-1 de la red de Cercanías de Zaragoza que llegaba hasta Casetas. Ello supuso el derribo de los previos edificios, incluyendo el antiguo de 1894, la construcción de un gran sarcófago de cemento que cubre las vías y que sigue caracterizando el desolado entorno de la moderna y extraña estación.
    3 min
  • Zaragoza te habla - San José - 1712
    Un vistazo al sureste del plano de Zaragoza de 1712 nos aproxima a la geografía del actual barrio de San José hace algo más de tres siglos, una zona tradicional y eminentemente agrícola de la periferia de la ciudad. El elemento constructivo más destacado desde finales del siglo XVI era el convento de Carmelitas Descalzos de San José, junto al puente sobre el río Huerva al que daba nombre y al camino Real de la Cartuja de la Concepción, Mediana y Tortosa (luego Miguel Servet). Desde ahí, y hasta las primeras estribaciones del monte de Torrero, al sur, se extendían los términos agrícolas de las Adulas, el Plano y Miralflores, con cultivos de cereal, viñas y olivares. Estos campos estaban jalonados de singulares torres y propiedades, como la destacada torre de don Gaspar Segovia (más tarde parador de Montemolín), y el Colegio de la Compañía de Jesús, con extensa zona de viñedos, muy cerca de donde en 1895 sería construido el Frontón Zaragozano. Varios antiguos caminos vertebraban este área, alguno tan importante como el camino de Cuarte (luego de las Torres) paralelo a la acequia de las Adulas, el camino del Puente del Virrey (así denominado por el puente que salvaba el cauce de la acequia del Plano) y el camino de Cabaldós.
    La red de acequias vigente, casi 75 años después de la radical modificación producida por la llegada de aguas mediante el Canal Imperial, estaba fundamentada en la derivada de la gran Sequia (acequia) del Término de las Adulas de la Guerba. Las acequias del Plano y del Gallo, serpenteantes entre los primeros y abruptos desniveles de Torrero, surtían de agua algunas zonas de cultivo tan importantes como la denominada Viñas del Plano, cuyos caldos eran muy reconocidos en esa época. La llegada del Canal Imperial también tendría impacto sobre la previa red de caminos de la zona, modificando algunos y originando otros nuevos, como el camino de San José, actual avenida.
    4 min

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Zaragoza te habla” es una nueva sección del magacín cultural transmedia "Siéntelo con Oído" que publicamos todos los jueves en nuestro blog https://www.sienteloconoido.es. José María Ballestín Miguel,…