¿Qué tal? Muy buenas noches. Una vez más el mar ha sido testigo de una tragedia que sacude profundamente nuestra conciencia. En las costas del Hierro, un cayuco volcó llevando a bordo a decenas de personas que huían de la miseria, de la violencia, de la desesperanza. Entre ellas, madres con sus hijos, aferradas no solo a ellos, sino a la esperanza de una vida más digna. Algunos sobreviven, otros mueren en silencio lejos de sus hogares y muchas veces del reconocimiento humano. ¿Qué nos está pasando? ¿Nos hemos acostumbrado al sufrimiento ajeno? Cada vida perdida es un fracaso de todos, cada ...