300 palabras para (des) aprender a vivir.

300 palabras para (des) aprender a vivir.

By Guillermo S. GiaquintaSociety & CulturePersonal Journals
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300 palabras para (des) aprender a vivir. episodes

  • Sin sentimientos.

    No debe haber nada menos interesante que una autobiografía,

    no?

    Porque las vidas se ponen picantes cuando aparece la

    biografía no autorizada. Ahí figura, también, la opinión de los que no te
    quieren. Pero igual, me re enganché con la autobiografía de Arnold Swarzenegger.
    Maravillosa. Son tres episodios, narrados por él, a sus setenta y pico, sólo,
    en una mansión gigante y sentado en una sillita. 

    El tema es que el tipo es tan cándido y tan llano y tan sin

    filtro, que se hace un auto bullyng permanente y un escrache a sí mismo en cada
    etapa que cuenta, de su vida.

     Ningún boludo, igual, eh?

     Tenía clarísmo lo que se proponía. Y todo a fuerza de

    repeticiones. Visualizar un objetivo y darle y darle hasta alcanzarlo. Eso sí,
    eliminando las emociones.

     

    “Cuando mi hermano y mi padre murieron no sentí nada.

    Eliminé esos sentimientos. Quizás salgan a flote más adelante en mi vida. No sé
    si pase eso. Me había entrenado para evitar que las cosas del exterior me
    afectaran”.

     Cuando se enteró  de que

    su hermano se había matado, borracho, en un accidente de auto, dijo: (textual)

     “Siempre fue el favorito de la familia. Era muy artístico.

    Muy inteligente. Leía mucho. Pero no creo que mi hermano haya sido realmente
    feliz. Creo que empezó a beber porque nuestra crianza fue muy dura. Tuvimos una
    infancia brutal. Nos daban palizas. Creo que no pudo soportar todo ese castigo.
    Era una persona mucho más delicada, por naturaleza. Nuestro padre tenía un
    comportamiento casi esquizofrénico. Ambos vivimos eso en casa. Tenía un lado
    amable pero también llegaba ebrio. Se ponía a gritar en la madrugada. Nos
    despertábamos y se nos aceleraba el corazón porque sabíamos lo que venía. En
    cualquier momento podía ponerse a golpear a mamá o volverse loco.
    Experimentamos una violencia muy rara. El tipo de crianza que tuvimos, fue
    beneficiosa para alguien como yo, porque tenía más determinación y fortaleza
    mental. Pero mi hermano era más frágil. Nieztche tenía razón, lo que no te mata
    te hace más fuerte. Lo mismo que me convirtió en lo que soy, fue lo que lo
    destruyó a él”.

     

    Una máquina, el austríaco.

    Cómo no iba a ganar el casting de Terminator, no? (chiste

    bobo)

    #terminator

    #arnold

    #padreviolento

    #sinsentimientos

    #infanciabrutal

    #alcoholismo

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    4 min
  • Vida mal comida.

    Parece que uno tiene derecho a enojarse con los viejos

    propios, porque más que un anciano, delante tuyo, tenés un vínculo viejo, que
    es muy otra cosa.

    Digo, porque me acuerdo que me enojaba, muy poquito y un

    ratito, que mi  nonagenario padre, frente
    al plato de comida, dijera lo bueno que era el ajo para esto y el apio para
    aquello y la albahaca para lo otro y toda esa data ancestral, sumada la
    información de la tele. Y agradecé que no tenía instagram!

    Yo le decía: por qué no condimentas con las 40 pastillas

    esas que te tenés que tomar?

    Él se reía. Él también había sido joven.

     

    Cuando sos joven, te comés la vida con todo el cuerpo. Pero

    llegás a grande y la vida se transita órgano por órgano, articulación por
    articulación.

     

    Imaginarse, un segundo, la cantidad de gente que llegó a

    vieja después de una vida de miserias y privaciones, sumado a los momentos
    duros de la vida, refuta un poco este nuevo dogma alimentario mecanicista de
    la” vida sana” que te hace controlarle la tarjetita al cuerpo para que no se te
    pase el cambio de aceite.

     

    La alimentación está sobre valorada!

     

    Es que te instalan el discurso y te inventan una

    preocupación.

    Pero donde hay una necesidad hay un negocio.

    Cómo no lo iba a ser la alimentación.

    Y pasás del bombardeo de lo que hace mal y lo que hace bien

    a la inauguración de un restorán por hora.

     

    Anoche cené con una pareja de amigos, profesores de arte,

    recién llegaditos de una gira de tres meses por Europa. Gira soñada, gasolera,
    aventurera y adolescente a los sesenti… una maravilla.

    Estaban más flacos y más lindos que cuando se fueron.

    Él, bajó como 10 kilos, me dijo y ella menos pero igual se

    le notaba. “De puro caminar para verlo todo”, me dijeron y de priorizar el
    valor de la entrada a los museos antes que la comida.

    Ah! cenamos fideos al wok con verduras cortadas en bastones y

    salsa de soja.

    #vidasana

    #alimentacionsobrevalorada

    #loquehacemal

    #loquehacebien

    #europa

    #vidamalcomida

     

    3 min
  • Una de terror.

    No me puedo acordar si era una película o varias, que

    empezaban con una especie de resumen editado de noticias catástrofe y crímenes
    brutales y todo eso que nos describe tan bien como seres humanos.

    Sí me acuerdo que eran de terror. Todas anunciando la

    llegada del mal, el juicio final y esas cosas.

    (Hay una española, el día de la bestia, que plantea lo mismo

    pero con humor negro.)

    Pero mier… che, estamos adentro de esas películas.

    Pensar todo eso como lo real que es,  te llena el cerebro de humo como si hubieras

    fumado por la oreja.

    Es mucho. Muchísimo. Es de terror!

     

    Querés mujeres descuartizadas? Hay.

    Niñes abusado por curas adentro de  iglesias? Hay.

    Familias ahogándose mar adentro? Hay

    Querés con caballos quemados? También hay.

     

    Pero, de alguna forma, mágica, difícil de entender, chupamos

    con ruidito el mate y todo pasa a un segundo plano y podemos seguir con nuestra
    vida, en tonos pastel y pelotuda, simplemente porque no sos vos el de las
    noticias. Así de simple.

     

    Algunos lo lograremos pensando simplemente en la suerte, en

    un “no me pasó a mí”. Otros creerán que alguien los protege. Otros ni se
    enterarán.

    “La ignorancia es felicidad”, decía un poeta.

     

    Igual, el pesimismo no suma ni resuelve.

     

    Sartre decía que se puede ser optimista aunque el sentido de

    la vida sea negativo.

    Y  Mario Benedetti

    tiene un poema sobre esto, CHAU PESIMISMO, se llama.

    Les leo las estrofas finales pero léanlo completo. Está muy

    bien.

     

    … claro que voy a despedirte

    no sé por qué no lo hice antes
    será porque tenés tu propio método
    de hacerte necesario
    y a uno lo deja triste tu tristeza
    amargo tu amargura
    alarmista tu alarma
    ya sé, vas a decirme no hay motivos
    para la euforia y las celebraciones
    y claro cuandonó tenés razón
    pero es tan boba tu razón, tan obvia
    tan remendada y remedada
    tan igualita al pálpito
    que enseguida se vuelve sinrazón
    ya sos mayor de edad
    chau pesimismo
    y por favor andate despacito
    sin despertar al monstruo.

    #mariobenedetti

    #chaupesimismo

    #terror

    #laignoranciaesfelicidad

    #sartre

    #sentidodelavidanegativo

    #elpesimismonosumaniresuelve

     

     

     

     

    4 min
  • Quién los manda?!?!
    Muere una pareja de jóvenes escalando una montaña, dice la noticia. Dos familias, como mínimo, dolientes hoy y mañana también y condenados a una melancolía de por vida. Nosotros, por empatía, nos condolemos con la noticia y hasta la comentamos como un tema propio, sólo ese día. Cuántos andinistas han muerto en lo que va del año? Cuántos montañistas mueren en cada temporada? Cuántos escaladores han muerto en toda la historia? No sé cuántos. Sería sólo un dato. El caso es que varios, no todos, se mueren. Se cansan, se agotan, se descompensan, se cagan de frío. Bajan por sus medios o los bajan otros o lo busca un helicóptero. Nadie los obliga. Lo hacen por gusto. Por pasión.  (Pasión viene de padecer, dice el diccionario). Siempre me pareció que no tenía ningún sentido subir una montaña a ese precio. Si por lo menos lo hicieran para pasar al otro lado. Pero no. La suben y la bajan, casi siempre por el mismo lado. Pero para ellos tiene mucho sentido. O , por lo menos, lo programan, lo deciden y lo hacen y lo vuelven a hacer. Un amigo mío que forzó la experiencia de subir al Aconcagua me juró que no lo hacía nunca más en su p… vida. Que ese grito de Gaudio “qué mal que la estoy pasando!” había sido su mantra permanente. Comer con frío, dormir con frío, cagar con frío, no era para él. No voy a entrar en el tema de los costos de un rescate, ni en el riesgo de los rescatistas  ni si ya está implementado lo del seguro que deberían pagar para tales casos. Tema menor. “Vivir es lo más peligroso que tiene la vida…” canta Sanz. Y es verdad. “Yo me muero como viví”, dice Silvio. Tiene sentido hacer ese tremendo esfuerzo?, (uno de los más inútiles esfuerzos, si los hay). Para ellos sí! Tienen derecho a elegir esta forma de morir? Claro! Nada se los prohíbe! Pero no son héroes, como titulan algunos.  Son aventureros, con buena ventura o mala ventura. Son temerarios. Que, en estos tiempos apáticos, no es poco.
    #montañismotemerario
    #quienlosmanda
    #deportederiesgo
    #derechoamorirse
    3 min
  • Modernos?

     

    Todos hablando de nada en particular y de todo en general.

    Así somos cuando nos juntamos.

    Uno dice que prefiere llamar por teléfono, a la antigua,

    porque no se lleva bien con los mensajitos y los emojis y los audios y todo
    eso.

    – No podés ser tan antiguo, por dios. Modernizate. Actualizá

    tu cabeza.

    El que acaba de decir esto, tiene como foto de perfil de su

    whatsapp la imagen de una virgen. Se lo hago notar y se arma una linda
    polémica. Un poquito intensa.

    Porque parece ser que, ahora, ser moderno pasa por llevarse

    bien con las aplicaciones del teléfono o saber la recomendada de Netflix o tener
    cuerpo de gimnasio pero con cerebro de monasterio y seguir repitiendo ideas
    morales, políticas o religiosas como si no se hubiera inventado el microscopio.

    "Siento tener que informarle que no creo en la Biblia como revelación divina y por lo

    tanto tampoco en Jesucristo como hijo de Dios. Atentamente, Charles
    Darwin", que no era ateo, pero se volvió agnóstico
    después de su descubrimiento sobre el origen de las especies y de la muerte de
    su hijita de 10 años.

    Eso se lo escribió, el viejo Charles, a

    un joven abogado que le pedía que respondiera, por si o por no, si creía en el
    Nuevo Testamento.

    "Si usted me respondiera que Sí, entonces me encantaría empezar a estudiar sus

    maravillosos libros, pero sin esta garantía me temo que mi cerebro no es lo
    suficientemente sofisticado como para eliminar las dudas en mi fe que podrían
    surgir al leer sus obras”.

    Pero digo, muchos de nosotros, como el

    abogadito este, no queremos que nos hagan dudar de “nuestro librito”. En todos
    los temas, eh? Y me parece que ese el peor síntoma de vejez. No aceptar nada de
    lo nuevo.

    La juntada terminó como siempre,

    a los abrazos después de la puteadas, pero esta vez quedó una pregunta en el
    aire: No se podría seguir creyendo en lo que creas pero modernizando los
    libritos? Para no ofender la propia inteligencia, nomás.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    4 min
  • No se dice “solo/a/e”, se dice “libre”.

    En la serie Los Romanoff, (está en Amazon) una descendiente de la dinastía  rusa en la actualidad, hablando de la muerte de su hijo en un accidente, dice: uno nunca sabe en qué momento del viaje se quedará solo.

    Un bajón, eso.

    Pero escuchate ésta:

    En el Reino Unido y en Japón  han creado un Ministerio para la Soledad que asiste a una gran cantidad de ancianos que viven aislados y, más que nada, para evitar una gran ola de suicidios de estos viejitos desamparados, que aumentó en pandemia y no cede.

    Una idea empática.

    Porque los que vivimos solos somos un montón.

    Y de todos los sexos y edades. Te diría que a partir de los veintipocos y hasta los setentilargos.

    Ok. No hice un censo. Es un dato que saco de mi entorno.

    Solos y solas. En casas, en mono ambientes o en fincas y pasándola muy bien.

    Hace mucho que el sentido de la palabra “solo” cambió por “libre”.

    Libre de compartir con quien querés, cuando querés y todo el tiempo que quieras.

    Pero es increíble  la mala prensa que tiene estar solo. Ser solo. Solos, solas.

    Bue, soles.

    Para muchos, Vivir solo es un estado temporal o de transición .

    Para otros, es una decisión y un estilo de vida. Y no lo adoptamos sólo los que estamos convencidos de que el primer causal de divorcio es el matrimonio. No. Lo hacemos también los que nos llevamos, más o menos, bien con nosotros mismos y nos parece de muy mal gusto el verbo soportar en todas sus conjugaciones.

    Vivir solos no es lo mismo que sentirse solos.

    Todos sabemos que el sentimiento de soledad, la soledad emocional, es muy otra cosa, Que genera una sensación de vacío, de tristeza, de incomprensión.

    Que es una palabra densa,

    que solamente a cerebros muy optimistas se les ocurre ponerle Soledad a una hija y que se puede estar rodeado de gente o en pareja y sentirse muy solo.

    “Dormir contigo es estar solo dos veces. Es la soledad al cuadrado.”

    cantaban Sabina y Paez, en Llueve sobre mojado.

    Si lo pensás bien, no esta mal lo del Ministerio. Porque llegar a esa vejez dependiente no debería ser tu problema sino el de los otros. Los que por amor o por piedad o por verse en un espejo que se les viene encima, van a venir en tu ayuda. Y si no queda ninguno, un estado presente no está nada mal.

    .

    .

    .

    #soledades

    #vejezdependiente

    #ministeriodelasoledad

    #vivirsolo

    #sentirsesolo

    #lluevesobremojado


    4 min
  • Así es la vida?
    No sé como gestionan (gestionan: linda palabrita empresaria que
    ahora se aplica a las emociones). No sé cómo gestionan, digo, los demás, toda
    esa información que nos llega, diariamente. No sé como harán los demás pero a
    mi cada vez me aflige más pero, curiosamente, me dura menos.
    Los cascotazos de la realidad nos habrán quitado la
    capacidad de asombro?
    No sé.
    Un ratito por el canal France 24 y te enterás de todos los
    pueblos en guerra del mundo, hoy, ahora, con muchas muertes, pero muy lejos de
    acá y con niños en el medio.
    Otro ratito por los diarios digitales y la cantidad de
    mujeres muertas en manos de su pareja, por día, en todos lados y acá también, y
    siempre con niños en el medio, escandaliza.
    Una vueltita por las redes y ves a los que se mueren por
    torpes o por imprudentes o por atrevidos o por deportes extremos. (O sea, por
    pelotudos). Y también pienso en sus niños. Sumale que, en estos casos, un nene
    va a contar, a lo largo de su vida, que su mamá se murió sacándose una selfie
    en un acantilado o que a su papá no se le abrió el paracaídas.
    Nos informamos sobre miles de muertes, evitables, por día;
    nos condolemos con lo que tendrán por vivir esos niños que no sabían que la
    gente se muere y nos conformamos con una frase contradictoria: Así es la vida.
    Así es la vida?
    Qué locura, no?
    Me parece que toda esa información se gestiona indiferentemente,
    entre comillas, porque es, prácticamente, nada lo que podés hacer.
    Porque, salvo que seas el Papa o la Reina de la
    Vendimia  y pidas una cadena de oración
    por la paz del mundo, sólo te queda ver las noticias como si fuera un
    documental sobre vida silvestre.
    Pero hay noticias que me impactan un rato largo y duran más.
    Son, por ejemplo, las que alguien te confía sobre  su salud y algún mal pronóstico.
    Ahí aparece eso  que creés
    que podés hacer: estar cerca, acompañar, escuchar.
    Aunque tampoco haya nada que hacer.
    (Por qué será que estamos tan presentes y tan atentos en las
    malas?)
    .
    .
    .
    #asíeslavida
    #muertesevitables
    #mundoenguerra
    #indiferentes
    4 min
  • Esperar.
    Gris, con lloviznas y entrada de frente polar.
    Así. Como en los dibujitos de las cuatro estaciones que hacíamos en la primaria. Así de obvio, 21 de junio, llegó el invierno a mi casa, a Mendoza, al cono sur.
    Hermoso. Yo lo disfruto. Me gusta. No sé.
    (A lo mejor, eso que dicen que abrigarse y encontrar un lugar/refugio en donde dejar el frío afuera nos lleva al recuerdo sin recuerdos del útero materno)
    O algún gen cavernícola! Qué se yo.
    Tengo un buen amigo que se auto declara el primer sufridor del frío. Se viene quejando desde que empezó el otoño. Y yo lo peleo y le digo que no use la palabra “sufro” porque como uno verbaliza, piensa. Y que “sufro” es una palabra que impacta en todo el cuerpo y en el ánimo también. Y que sufrir es otra cosa.
    Y él me dice que diga lo que yo diga, él, igual, tiene frío. Y que, cuando llega el invierno, lo único que hace es esperar  que se termine.
    Esperar. Qué verbo poderoso! Qué verbo de mierda.
    Esperar: detener el movimiento o la acción hasta la llegada u ocurrencia de algo, según Wikipedia.
    Esperar te consume la vida. Te deja el cerebro como cayendo en cámara lenta.
    Sería interesante tener el dato de cuánto tiempo vivimos, realmente, si le descontamos las esperas.
    Va a ser difícil ese dato porque estamos contaminados de esperar.
    Vivimos esperando.
    Esperar que hierva.
    Esperar a que se enfríe.
    Esperar que sea sanito.
    Esperar que le guste.
    Esperar que sea benigno.
    Esperar que no sea cierto.
    Esperar que no haya empezado.
    Esperar a que se termine de una buena vez.
    Esperar  a que reaccione.
    Esperar que te entiendan.
    Esperar  que te llamen.
    Esperar para llamar.
    Esperar los resultados.
    Esperar que no lo sepa.
    Esperar que no lo tome a mal.
    Esperar que lo diga primero.
    Esperar dos tildes azules.
    Esperar lo imposible.
    (Medio exagerado el dicho ese: “el que espera, desespera.”
    En todo caso, todos esperamos la muerte pero, mientras tanto, vamos haciendo alguna cosita que nos distraiga. Vivir, por ejemplo.)
    Bueno. Qué frío se ha puesto. Lujan de cuyo, 2 grados, ahora.
    Yo, de momento, me voy a hacer un sopita instantánea.
    No son muy sanas pero, por lo menos,  no te hacen esperar.
    #esperar
    #invierno
    #sufrirelfrio
    4 min
  • Cualquiera es padre.

    Sabés cuál es la frase que, en boca de una mujer, transforma nuestra vida para siempre? No, no es “te amo”. Es  “No me vino”. Pasó, pasa y pasará. La paternidad nos sorprende. Cabrón, manipulador, pusilánime, cagón, mal tipo, buen tipo, violento, autoritario, ángel o demonio. Da igual.  Un hijo, hija o hije y ya sos padre. (Convengamos que sólo se tiene un hijo. El primero. Los demás, son hermanitos para que el primero no se aburra.) Pero somos una nueva generación de papases. No, no, se dice papás. Papás sin manual, porque el de nuestro padre y el del padre de tu padre, no va más. Hace agua por todos lados. Inaplicable. Cancelado. Somos padres que hacen terapia o están por ir o que se toman alguna pastillita para pilotear la vida. Somos padres que no vendemos el discurso pretensioso de los Valores y el deber ser sino que tratamos de explicarles, a costo de pisotearles la ingenuidad, cómo viene la mano en esta rarísima vida y de qué lado sería bueno estar y se lo tratamos de demostrar con nuestros actos (contradictorios siempre, obvio) Somos padres que no los llenamos de culpas diciendo que “todo lo que hacemos lo hacemos por ellos” porque ellos saben muy bien que lo hacemos por eso del ego y las ambiciones y la sociedad de consumo y la competencia demoledora y la superviviencia darwiniana. Somos padres dispuestos a hacerle el aguante a la decisión que tomen porque no la tenemos clara. Y eso está muy bien. En escucharlos y en apoyarlos reside nuestra autoridad de padre. (Autoridad,  viene del latín: augeo, ayudar a crecer. Ayudar a crecer) Y si. Somos los nuevos papás porque sabemos que ser padre no significa otra cosa que hacerle la vida leve a un ser que nunca pidió que lo trajeras a este mundo. Me gusta eso de que la pregunta ya no es  “qué mundo le estamos dejando a nuestros hijos”, sino “qué hijos le estamos dejando a nuestro mundo.” Mirá si dejamos hijos/as/es amados y escuchados y comprendidos? A lo mejor, sólo por haber tenido sexo sin preservativo, aquella vez, estamos salvando al planeta. . . . #malpadre #buenpadre #diadelpadre #hijoscomprendidos #hijosamados #nomevino

    4 min
  • Vivir es otra cosa.


    Una gran noticia: Parece que dentro de poco tiempo las máquinas

    nos van a dejar a todos sin trabajo.

    A todos en el mundo, eh?

    No es una buena noticia? Sí! Por fin se terminaría con esa

    maldición bíblica!

    “Te ganarás el pan con el sudor de tu

    frente”. Uf.

    Hace rato que se venía viendo. Antes de esto de la IA. Ya

    con la robotización. Alguien había propuesto que las empresas pagaran las
    cargas sociales de los trabajadores que reemplazaba la máquina, ya que no iban
    a pagar sueldos.

    Bueno. La vienen pensando, en esos países raros y poderosos

    como los escandinavos. 

    Ahora está esto de la renta universal básica. Guita fija,

    por mes, para todos los habitantes del planeta. Nivelaría un poquito para
    arriba, no?

    Obvio que estos temas, que parecen lejanos aunque ya nada es

    lejano, les revientan el hígado a los que han hecho del trabajo una religión
    con pecadores.

    No es difícil escuchar a alguien diciendo que aunque se

    sacara la lotería no dejaría de trabajar. O ver a tipos de más de setenta años,
    con guita juntada para 7 generaciones, que no dejan de encarar la mañana con el
    objetivo de hacer más guita. “Es que mi trabajo me gusta”, dicen.

    Un amigo de la vida, que hoy tiene mucha pero mucha plata

    pero con nosotros disimula para no ser grosero, un día nos dijo que no podría
    vivir sin trabajar.

    Que para él, ir a su empresa cada día, era su razón de

    vivir, su lugar en el mundo.

    Yo le conté esa anécdota de Watson, el psicólogo

    conductista, que le preguntó a sus pacientes, en una terapia de grupo, qué
    harían si les diagnosticaran tres meses de vida. Cada uno de los pacientes dio
    como respuesta compartir con sus afectos o ir a algún lugar soñado o hacer algo
    postergado. Y Watson les dijo que quién les había asegurado que les quedaban
    tres meses de vida.  

    – Bueno, eso es otra cosa – dijo mi amigo, con cara de

    preocupado.

    Y sí, vivir es otra cosa.

    .

    .

    #IA

    #viviresotracosa

    #vivirparatrabajar

    #watson

    #conductismo


     

     

     

     

    4 min

About 300 palabras para (des) aprender a vivir.

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Nunca hicieron falta más de una o dos palabras para decir las cosas en forma sincera y, algunas pocas más, para abrir o cerrar capítulos enteros de nuestas vidas. 300 palabras parecen pocas pero son muchísimas si se ordenan, una detrás de la otra, y logran el objetivo de comunicarnos.