300 palabras para (des) aprender a vivir.

300 palabras para (des) aprender a vivir.

By Guillermo S. GiaquintaSociety & CulturePersonal Journals
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300 palabras para (des) aprender a vivir. episodes

  • Desagradecidos

    Por qué será más fácil reconocer a un desagradecido que a un

    agradecido?

     

    Obama le dijo desagradecidos a los empresarios que decían

    que todo lo hacían sólo con su esfuerzo y no veían todo lo que tenían a su
    disposición, gracias a los impuestos que pagaban todos sus compatriotas, como
    las rutas, los puertos, los tendidos eléctricos, entre tanta otra cosa.

     

    Piazzolla, en un reportaje, cuando le preguntaron por Horacio

    Ferrer, dijo que había decidido no trabajar más con él porque se repetía.

    Qué desagradecido, pensé.

     

    Todos tenemos, por lo menos, una razón para andar por la

    vida agradecidos.

     

     Agradecidos por lo

    que está y que podría no estar.

    Agradecidos por lo que fue pero podría no haber sido.

    Agradecidos por lo que se tiene y podría dejar de tenerse en

    cualquier momento.

     

    (Tampoco exagerar y andar agradeciéndole a la Pacha Mama lo

    que le quitamos de prepo, ni a los astros que nos merodean indiferentes, ni a
    estatuitas de yeso pintado).

     

    No hay nada que me demuestre, por ahora, que hay otra cosa

    más que un sin fin de variables, inmanejables, que nos pusieron aquí, ahora,
    con lo que hay y con lo que no hay.

    Ok, no soy un creyente. Soy, más bien, un dudante.

     

    Pero no dudo de que haya tantas cosas que agradecer.

     

    Un gracias a la Vida, por ejemplo

     

    Pero como lo dice Violeta Parra.

    Gracias a la vida que me ha dado tanto.

     

    Ella, agradece tener ojos para ver los cielos, lo negro y lo

    blanco

    Y en las multitudes el hombre que ama.

     

    Agradece poder oír a la naturaleza

    Y  a la voz tan tierna

    de su bien amado

     

    Agradece su educación y tener afectos

    y poder entender La ruta del alma del que estoy amando,

    dice.

     

    Agradece un  corazón que

    se agita

    cuando mira el fruto del cerebro humano,

    al bueno tan lejos del  malo,

    y el fondo de los ojos claros de su amado.

     

    Por eso, un Gracias a la vida, pero usado como un “no hice

    nada para merecer esto”, sirve, suma. Baja un poquito la omnipotencia.

    Andar por la vida agradecido.

    De afuera no se nota mucho, pero por dentro se siente muy bien.

    .

    .

    .

    #desagradecimiento

    #dargracias

    #graciasalavida

    #violetaparra

    #soydudante

    #300palabrasparadesaprenderavivir


     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    4 min
  • Vivir sin enojarse.

    Hay una sentencia budista, que, si la pensás bien, es reveladora y, si lográs aplicarla en tu vida diaria, resulta y resuelve.

    Yo la uso. Funciona y me encanta compartir lo que compruebo en mí como efectivo.

    Dice así: lo que te enoja, te domina.

    Están esos pequeños enojos cotidianos en el tránsito o esos otros cuando ves gente que se caga en todos tirando basura por la ventanilla o metiendo pulpos vivos en agua hirviendo con la cara muerta de risa y lo suben a las redes.

    Pero hay otros, más densos, que te dejan rumiando por horas, días o meses.

    Que te hacen pensar, dos horas mas tarde, “cómo no le dije esto o aquello”.

    Esos enojos contenidos que nacen de la dificilísima tarea de relacionarnos con los demás en una permanente tensa calma como la "calma chicha" del mar que precede a la tormenta.

    Y mientras más cercana es la relación con esa persona, más hay en juego y más complicado es tirar todo por la ventana.

    Pero creo que hay solución, como dije antes, y es que no te enoje para que no te domine.

    Se dice fácil, puede ser.

    Pero yo encontré un mantra mágico en un poeta, don Pablo Neruda, que en uno de sus cien sonetos de amor, en el número LXXVIII, resume el estado ideal al que podemos aspirar para pilotear la vida más relajados. Mas livianos.

    Lo dice muy bien. Es poeta. Dice con magia. No sobra una sola idea. Dice asi:

    Soneto LXXVIII

    No tengo nunca más, no tengo siempre. En la arena

    la victoria dejó sus pies perdidos.

    Soy un pobre hombre dispuesto a amar a sus semejantes.

    No sé quién eres. Te amo. No doy, no vendo espinas.

    Alguien sabrá tal vez que no tejí coronas

    sangrientas, que combatí la burla,

    y que en verdad llené la pleamar de mi alma.

    Yo pagué la vileza con palomas.

    Yo no tengo jamás porque distinto

    fui, soy, seré. Y en nombre

    de mi cambiante amor proclamo la pureza.

    La muerte es sólo piedra del olvido.

    Te amo, beso en tu boca la alegría.

    Traigamos leña. Haremos fuego en la montaña.

    (Upa! Infernal este Neruda. Apréndetelo de memoria. Y Dejá que te caiga la ficha. Ya vas a ver.)

    .

    .

    .

    #Neruda

    #SonetoLXXVIII

    #vivirsinenojarse

    #enojoscontenidos

    #loqueteenojatedomina

    4 min
  • Qué ves?


     

    A la noche vi una película obvia y aburrida y a la mañana

    escuché a una periodista de espectáculos recomendándola.  Y bue. Cuestión de gustos, nomás.

     

    Basada en una historia real. Tengo mis dudas. Trabajan unos

    actorazos.

     

    No voy a decir nada porque la historia es tan chiquita que

    el título ya es espoiler.

     

    (Tremendo laburo el de los guionistas para ponerle suspenso

    y emoción a una historia pedorra con vivencias intrasferibles. Y obvia, muy
    obvia).

     

    No le faltó ni la escena de siempre en la que todos los

    empleados se ponen contentos por algo que le pasa al patrón y aplauden y se
    abrazan entre ellos y tiran papeles de la oficina al aire, que después van a
    tener que levantar. Y lo que le pasa al patrón es que acaba de cerrar un
    negocio por millones de dólares que no van a figurar en las paritarias.

     

    Esa romantización del empleado es hasta desagradable.

     

    Como esa que dice que la empleada de la casa ama a sus hijos

    como si fueran propios y no se da cuenta de que mientras le cuida a los dos
    querubines, ella está pensando que tiene que llegar a cocinarles a media docena
    de propios y, con suerte, no va a tener que salir corriendo a decirle a la
    vecina que se los mire, un ratito más, para ir hasta la salita porque uno tiene
    fiebre. 

     

    Las diferencias están. Las diferencias existen. Las

    diferencias se aceptan.

    Pero negarlas y suponer “amor a la camiseta ajena” es como

    mucho, no?

     

    Esa frase que les encanta decir ahora que “mejor que hacer lo que amás es amar lo que

    hacés” es terrible. Es condenatoria. Es resignación pura.

     

    El actor que hace de dueño de la empresa dice algo

    interesante, “Te recuerdan por las reglas que rompes”. Gran frase, si no fuera
    que acababa de reconocer que su producción estaba hecha con mano de obra barata,
    por qué no infantil, en Taiwán y aledaños.

     

    La periodista elogió tanto esta historia de multinacionales

    sin escrúpulos que hasta me deja pensando si vio la misma que vi yo.

    Se mira solamente con los ojos?

    No lo sé.

    .

    .

    #manodeobrainfantil

    #romantizacióndelapobreza

    #air

    #amarloquehaces

     

    4 min
  • 8x8x8
    8 horas para dormir
    8 para trabajar
    8 para disfrutar
     
    A las 4 y media de la mañana, la Pocha me rasca la puerta
    para salir a mear y yo le abro y la espero a que vuelva. Duerme adentro cuando
    empiezan los fríos. Me quedo pensando en alguna otra solución porque así, no va
    a andar. Eutanasia? A esta hora, no me parece una mala idea. Otra temporada
    otoño/invierno sin dormir de un tirón. Vuelve y, encima, mueve la cola. Ya, ya,
    ya no me voy a volver a dormir. Me resigno. Me prendo un pucho y me veo otro
    capítulo, ya visto, de Mad men. No me da para elegir.
     
    8 horas para dormir
    8 para trabajar
    8 para disfrutar
     
    Miro la hora y me acuerdo de un matrimonio amigo,
    ceramistas, que, recién casados, en los ’80, se fueron a Bs As con una propuesta
    de trabajo muy importante a una súper fábrica. Nos contaban que todo iba muy
    bien pero que ahora se levantaban a las 4 y media y volvían a las 19. De noche.
    Cenar y dormir. Molidos.
    Y cuando nosotros les decíamos que bueno, que la habían
    pegado, que estaban en Buenos Aires, ellos decían: Podría ser Polonia. Ni nos
    enteramos.
     
     
    8 horas para dormir
    8 para trabajar
    8 para disfrutar
     
    “Me parece que se separan”, me contó ayer, muy amargada, una
    amiga. El hijo la acababa de llamar para contarle que la cosa no estaría
    funcionando. Que no daba para más. Que no sabe qué hacer. Que no tiene ganas de
    llegar a su casa, después del laburo. Que le va re bien, en el laburo, pero no
    tiene ganas de llegar porque no tiene energía para poner cara de risa cuando
    juega con el nene y cara de orto para empatizar con la cara de su mujer. Y mi
    amiga me dice que qué mal diseño de la humanidad eso del hogar y la pareja con
    hijos, en plena juventud.
     
     
    8 horas para dormir,
    8 para trabajar,
    8 para disfrutar.
     
    El que dividió así,  las horas de un día humano, es un pelotudo.
    4 min
  • La ciudad de los enfermos.

     

     

     


    Ayer fui al médico para descartar algo grave de

    lo que no parecía grave pero, uno nunca sabe y mucho menos cuando sos un
    poquito hipocondríaco.

     (“No soy

    hipocondríaco pero siempre que me pasa algo pienso que es el fin”, dice Woody
    Allen)

     

    Cuando entré al hospital me acordé de todo lo que

    me había olvidado.

    Tuve mi tiempo de niño enfermo. Como tantos.

    Todos tenemos un tiempo de hospitales, en esta

    vida. Por uno o por los demás.

     

    Se me vino a la cabeza toda la película, la

    memoria emotiva que le dicen, y me vi de la mano de mi madre yendo de un lado
    para otro, de un médico a otro, y a un laboratorio con la gomita esa que
    estrangula el brazo  y al radiólogo, y a
    retirar los resultados y volver al médico y autorizar la órden y después a la
    farmacia y las salas de espera con la gente con esa cara de sala de espera.

     

    El beneficio de ser llevado de la mano de tu

    madre es que te permite ir mirando otra cosa. Ir pensando en lo que quieras. Y
    yo pensaba: toda esta gente va y viene por las mismas veredas; sube y baja de
    los mismos ómnibus, cruza las mismas calles, pasa por al lado de nosotros pero no
    nos ve porque son la ciudad sana que convive con la ciudad de los enfermos, en
    espacio y tiempo, pero no la ve.

     

    Círculos concéntricos. Universos paralelos pero de

    verdad.

     

    Parece ser que a las gentes nos importa solamente

    lo que nos pasa en el círculo en el que nos toca estar. Y que tener que
    transitar, alguna vez, de un círculo a otro, sería lo que te hace valorar lo
    importante y debería activar un poquito la empatía.

     

    Ahí sí te das cuenta de que nunca habías notado

    que, pegado al café de siempre, había una ortopedia y que el que te estaciona
    en el puente es el bioquímico de al lado.

    .

    .

    .

    #indiferencia

    #empatia

    #niñosenfermos

    #amormaterno

    #miradasinfantiles

    #woodyallenhipocondriacos

     

     

     

     

     

     

     

     

      

     

     

     

    3 min
  • A veces, elijo creer.


    Ayer escuchaba en la radio que presentaban a alguien con un gran

    currículum de especialidades en cosas como nivelaciones energéticas y limpieza o
    algo así del ser y el aura y ángeles y amarres y Tarot y runas vikingas y,
    obvio, siempre el universo. Impresionante.

    Cuando el conductor le da la palabra al tipo, el tipo

    agradece y dice:

    – Ojo, que en esto hay mucho chanta, eh?

    Qué hijo de…

     

    A mi me parece que está todo bien con

    estas cosas. Y si te lo creés, no pasa nada.

    O tenía algo de malo que tu tía te

    curara el empacho con una corbata o la insolación con un vaso de agua y un
    repasador en la cabeza. Y sí, salían burbujitas y todo.

    Está todo bien pero para la gente sana,

    me parece.

     

    A Steve Jobs, budista, vegetariano y recontra

    multimillonario fundador de Apple, le diagnosticaron un cáncer de páncreas pero
    en una etapa curable al. Su biógrafo cuenta que (textual) “durante
    nueve meses se negó a someterse a cirugía para el cáncer de páncreas, una
    decisión que lamentó más adelante cuando su salud empeoró. En su lugar usó
    acupuntura, dietas vegetarianas, hierbas medicinales y otros tratamientos, e
    incluso consultó a un vidente.

    Jobs murió, al tiempo, por metástasis

    de ese cáncer.

     

    Tengo, por lo menos media docena de

    conocidas, algunas muy amigas (y no digo amigues porque son sólo mujeres) que
    han colgado sus títulos universitarios para hacerse de nuevos saberes, cero
    académicos.

    Que reiki, que terapias holisticas, que

    astrología.

    Aunque la ciencia o la astronomía o la

    psicolgía no las legitimen.

     

    Ya es irrefutable que tenemos la

    capacidad de auto enfermarnos.

    (No habría mucha evidencia de si

    podemos auto curarnos. Pero bue).

     

    Obviamente es un acto de libertad

    absoluta si querés usar lo científico o lo alternativo o no hacer nada de nada.

     

    Yo, de momento, mientras tomo mi té verde, escucho en Spotify,

    mi horóscopo diario. Es mucho mejor arrancar el día con la buena nueva de
    planetas alineados haciéndotela fácil que con las noticias del día.

    En todo caso, a veces, elijo creer.

    .

    .

    #terapiasalternativas

    #cancerdepancreas

    #stevejobs

    #horoscopomatinal

    4 min
  • Cosas al pedo.

    Hace casi 15 años que sigo a un grupo ecologista en

    Facebook.
    (Casi 15 años? Con razón dicen que al face lo usamos los
    viejos. Y es verdad! Y lo usamos como viejos, para los fúnebres y la nostalgia.)
    El grupos que sigo se llama Decrecimiento.
    Los tipos, son
    españoles, creo, ofrecen a los gobiernos UNA ALTERNATIVA AL MODELO ACTUAL de
    producción descontrolada.
    Porque que no puede
    haber un crecimiento económico infinito en un planeta finito, dicen. Y es
    absolutamente razonable, no?
    Una de las propuestas para nosotros, que somos como 8.000
    millones de consumidores, es el método de las 3R: reducir, reciclar, reparar.
    La manera sería dejar de comprar cosas o comprar menos o
    nada, reciclar todo lo posible y arreglar antes de tirar.
    Sólo comprar comida, bebida y medicamentos.
    Todo lo demás, prohibido. O, por lo menos, reducirlo al
    mínimo.
    Comprar menos así se produce menos.
    La cosa sería no comprar cosas al pedo.
    Suena imposible? Pensalo.
    Igual, algo raro nos pasa con las cosas.
    Hay una escuela psicológica yanqui, el conductismo, que una
    de las terapias que propone para levantar el ánimo es que te compres algo que
    te guste.
    Ta difícil así, no?
    No creo que seamos esta triste sociedad de consumo por
    decreto de nadie.
    Los humanidad junta, troca y compra pelotudeces desde que
    empezó.
    Algo raro nos pasa con las cosas.
     
    Borges les escribió un soneto a las cosas y le puso de
    título Las cosas. Sep. Dice asi…
     
    El bastón, las monedas, el llavero,
    la dócil cerradura, las
    tardías
    notas que no leerán
    los pocos días
    que me quedan,
    los naipes y el tablero,
    un libro y en sus páginas la ajada
    violeta, monumento de una tarde
    sin duda inolvidable y ya olvidada,
    el rojo espejo occidental en que arde
    una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
    limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
    nos sirven como tácitos esclavos,
    ciegas y extrañamente sigilosas!
    Durarán más allá de nuestro olvido;
    no sabrán nunca que nos hemos ido.
    #Borges
    #cosas
    #reciclar


    4 min
  • Maldito subjuntivo.

    “Los  remordimientos

    son una pérdida de tiempo. Son el pasado arruinándote el presente”. Eso leí que
    decía Fellini, en un reportaje.

    Clarísimo. Tiempo mal usado.

    Y cómo expresamos el remordimiento?

    En subjuntivo!

    Si yo hubiera o hubiese… tal cosa.

    (no te duele el tímpano cuando escuchás en la radio o la

    tele que el locutor dice: si yo habría o, si yo iría… uff.)

     

    No debería enseñarse ese tiempo verbal en las escuelas,

    porque como uno verbaliza, piensa.

     

    Aldous Huxley estuvo tentado de corregir un libro suyo 20

    años después de haberlo publicado. En el prólogo lo dice:

     “El remordimiento es

    un sentimiento sumamente indeseable. Si has obrado mal, arrepiéntete, enmienda
    tus yerros en lo posible y esfuérzate por comportarte mejor la próxima vez.
    Pero en ningún caso debes llevar a cabo una morosa meditación sobre tus faltas.
    Revolcarse en el fango no es la mejor
    manera de limpiarse. (…)  Así,
    resistiendo a la tentación de revolcarme en los remordimientos artísticos,
    prefiero dejar tal como está lo bueno y lo malo del libro y pensar en otra cosa”.

    El tipo eligió pensar en otra cosa. Es por ahí, no?

     

    Hace tiempo me propuse eliminar de mi vida el subjuntivo de

    todas mis charlas y, principalmente, de mi monólogo interior.

     

    Conjugarnos la vida en subjuntivo es amargante y totalmente

    al pedo.

    Además, si se pudiera, la más mínima cosa que alteráramos de

    nuestro pasado, cambiaría totalmente nuestro presente y el de toda la humanidad.
    No exagero.

    Eso se lo recomiendan siempre a los que viajan al pasado y

    si no, léete un cuentito de Bradbury que se llama El ruido del Trueno.
    Bajateló. Esta en PDF.

     

    Casi todas las tardes, veo a un viejito, muy viejito,

    sentado al sol, en la puerta de su casa, con sombrerito. (Un espejo en el que
    no me quiero ver).

    A veces está sonriente. A veces serio y se mira las manos.

    Lo primero que pienso es que ojalá que no se olviden de

    entrarlo.

    Lo segundo que se me viene a la cabeza es que ojalá se haya

    olvidado de conjugar su vida en subjuntivo.


    #remordimiento

    #Bradbury

    #Huxley

    #Fellini


     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    4 min
  • El pezón, no.

     

     

    Ya es un “lugar común” decir ese contrasentido de que los

    chicos pueden ver películas de guerra pero no eróticas. Violencia sí pero sexo
    no.

     

    Y también, a lo mejor por no entenderlos, es también un

    lugar común decir que los pibes de ahora son diferentes, que la cosa cambió,
    que se relacionan diferente.

     

    No tanto, eh? Sufren igual que antes por los mismos temas de

    antes. Posesión y pérdida de la posesión siguen siendo las palabritas del
    problemita.

     

    Los pibes, y no tanto, que viven en las redes, saben muy

    bien que Instagram censura fotos de mujeres mostrando el pezón.  Creo que ahora permiten “pezón de mujer
    amamantando BB o con cicatrices de operación de cáncer de mama”. (Las tetillas
    de los hombres, que fueron el mejor argumento para corroborar que el diseño de
    la creación también tiene sus fallas, no están prohibidas).

     

    Pero sí podés ver, en Instagram, peleas callejeras de

    cualquier parte del mundo. Peleas parejas, desparejas, de parejas, entre
    hombres o entre mujeres o mixtas. Y, siempre, con mucho público alrededor,
    grabando o arengando o, simplemente, mirando y nunca separando.

    La violencia sigue estando y más violenta que antes y más

    visible, también.

     

    A 23 años del siglo XXI, la cosa sigue bastante medieval.

     

    Sexo no. Violencia sí.

     

    El sexo es vida, placer, amor, distracción. Quita las

    arrugas, mejora el humor, reduce el estrés, aumenta las defensas, combate el
    insomnio,  baja la presión arterial,
    proteje el cerebro y tanta otra cosa que leí por ahí.

     

    El sexo es todo lo que está bien.

    Y la violencia es todo lo que está mal y creo que no hacen

    falta ejemplos.

     

    Releo esto que acabo de escribir y es tan obvio y tan

    ingenuo que me da vergüenza.

    Pero más vergüenza me da cómo fuimos criados y cómo seguimos

    criando, mirando, criticando, señalando y encendiendo pequeñas hogueras morales
    cotidianas.

     

    Me parece que, ahora, está en manos de estos nuevos dueños

    del mundo, cambiarlo.

    Ya que nos están hipnotizando y dominando con algoritmos,

    podrían invertir un rato la ecuación, a ver que pasa.

    Sexo sí, violencia no. A ver que pasa.


    #sexo

    #violencia

    #pezon

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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  • Yo no fui.

    Escuchate ésta:

    La salvación del planeta empieza por vos.

    Upa.

    Y la largan con una frescura…

    Obvio que queremos que las cosas cambien!

    Pero parece que culparte sigue siendo la tarea.

    Desde chiquitos nos hicieron sentir culpables de que crucificaran a Jesús por nuestros pecados y ni sabíamos pecar.

    Por mi culpa, por mi culpa , por mi grandísima culpa, rezábamos.

    Y si dejabas comida en el plato te decían:

    Vos sabés la cantidad de niños en el mundo que no tienen qué comer?

    Y ahora, esta nueva religión que es la “ecología sin seres humanos”, también nos quiere hacer responsables.

    Yo no soy culpable de la quema de bosques nativos para plantar soja, extinguiendo especies vegetales y animales y gente del lugar.

    Tampoco ando derramando petróleo en los mares.

    Yo no fabrico armas ni las vendo ni las uso.

    Tampoco fabrico gaseosas en envases de plástico.

    No cazo ballenas, no hago trabajar niños en minas de diamantes ni en ningún otro lado.

    No soy de andar haciendo ensayos nucleares.

    Tampoco ensancho calles ni hago autopistas ni corto árboles para hacerle espacio a los autos. (El auto, el menos ecológico de los inventos).

    En los ‘80 leí un artículo en aquella revista Humboldt, de alguien que hablaba de los valores de época. En la antigüedad la fuerza, en la iluminación la inteligencia y en los tiempos modernos, la falta de escrúpulos, decía el tipo.

    Parece que arrasar con todo, sin importarte nada, te hace un modelo a seguir de “progreso y emprendedurismo”. (Las dos con comillas).

    Vos insistís en que todo pasa por un cambio individual?

    Qué cambien ellos. Yo no fui.

    Ok. Soy un integrante de la sociedad de consumo.

    Probablemente quiera tenerlo todo: el reloj de James Bond, la campera de Jack Bauer y la novia de George Cloney. (Debería revisar eso).

    El problema es que 8.000 millones de individuos también lo quieren todo y trabajan para eso y veo un poco complicado cambiarles ese deseo aspiracional.

    Me consuela saber que viajamos en la misma nave que los “poderosos sin escrúpulos” y que, a lo mejor, un día se dan cuenta y la cortan un poquito.

    De momento, junto las pilas viejas, separo la basura y cuido el agua.

    Y si el planeta “estrola”, yo no fui.


    #ecologia

    #sociedaddeconsumo

    #8000millones

    4 min

About 300 palabras para (des) aprender a vivir.

From the publisher's feed

Nunca hicieron falta más de una o dos palabras para decir las cosas en forma sincera y, algunas pocas más, para abrir o cerrar capítulos enteros de nuestas vidas. 300 palabras parecen pocas pero son muchísimas si se ordenan, una detrás de la otra, y logran el objetivo de comunicarnos.