Isaías 62:10-11
Como existen puertas en lo natural también las hay en el mundo espiritual. Ellas nos dan acceso o restringen bendiciones que permanecen estancadas. En Hechos 14:27 el apóstol Pablo compara la predicación del evangelio como una puerta de fe para alcanzar a los gentiles.
Muchas de las bendiciones o promesas que Dios nos ha dado permanecen inalcanzables quizás porque están detrás de puertas que necesitan ser abiertas mediante nuestra devoción. Según nos dice Isaías 62:10, una vez abrimos estas puertas allanamos el camino a otros para que también puedan ser bendecidos, por eso no podemos permitir que nuestras bendiciones permanezcan encerradas.
Abrir puertas de bendición que han permanecido cerradas requiere fe, persistencia, arrojo y gran valor. En 1 Cor 16:9 Pablo dijo, “se me han abierto puertas, pero son muchos mis adversarios”, porque el mismo infierno se levantará en oposición para que que esa bendición no sea alcanzada, pero gloria a Dios porque si permanecemos caminando con el Señor nuestras bendiciones estarán protegidas por Su poder, y la victoria está garantizada.
Permanezcamos firmes en la redención que Dios nos ha otorgado, orando, caminando en justicia, obediencia y en el cumplimiento de Su propósito, pues esto nos garantiza que Jehová irá delante nuestro, abriendo puertas y quitando cualquier obstáculo que detenga la abundancia de vida que Él ha determinado para Sus hijos.