Después de montarle una guerra en el corazón del continente, para lo cual se sirvió de Ucrania como agente proxy con el objetivo de asestar una derrota estratégica a Rusia, EEUU obligó a la Unión Europea a cortar cualquier lazo comercial de recursos energéticos provenientes desde el gigante euroasiático, para así volver al viejo continente dependiente absolutamente del GNL de EEUU, y a su vez, a precios desorbitados.
Para asegurarse de que no había marcha atrás, y tal como hacen algunos soldados ucranianos cuando disparan por la espalda a sus compañeros que se rinden, EEUU, de acuerdo a las investigaciones de periodista Seymour Hersh, reventó los gasoductos Nord Stream: no fuera cosa que, en un futuro, el que fuera, cercano o lejano, se les ocurriera retomar el gas barato y limpio de Rusia.
Ahora, que Washington sabe que tiene agarrado por el cuello a Bruselas, empieza a aplicarle un poco de asfixia, a la que anunció así: "Durante este período, echaremos un vistazo a los impactos de las exportaciones de GNL en los costos de la energía, la seguridad energética de EEUU y nuestro medioambiente. Esta pausa en las nuevas aprobaciones de [los suministros de] LNG ve la crisis climática, por lo que es: la amenaza existencial de nuestro tiempo", dice el comunicado de la Casa Blanca.
Para suavizar la situación, dicho comunicado utiliza un argumento pomposamente literario en su primer párrafo: "En todos los rincones del país y del mundo, la gente está sufriendo el devastador precio del cambio climático. Huracanes e inundaciones históricos que arrasan con hogares, negocios y lugares de culto. Los incendios forestales destruyen barrios enteros y obligan a las familias a abandonar sus comunidades. Temperaturas récord que afectan las vidas y los medios de subsistencia de millones de estadounidenses, especialmente los más vulnerables".
Respecto a esta pomposa introducción, el analista internacional Manuel Monereo advierte: "Decía [José] Ortega y Gasset, 'Se pueden hacer dos cosas: literatura o precisión. O si no, se calla uno'. Pues esto [el comunicado] es literatura, en el sentido de que es pura ideología legitimadora del poder norteamericano en general, y una cuestión muy concreta: la consecuencia de este corte energético, es la subida de precios".