
Sign up to save your podcasts
Or


¡Era muy guapa! No, guapa, no. Atractiva. Tenía algo en los ojos. ¡Qué azules eran! Y la boca… ¡Qué boca! Bueno, sería grato perder allí la suya.
Se asustó. ¿Qué piensas, Adolfo? ¿Desde cuándo eres tú un sádico?.
Sin poderlo evitar pensó en sus aventuras. ¡Sus aventuras americanas, inglesas, alemanas, rusas…!
El complejito. Sí, quizá tuviera complejos de timidez con las amigas de su madre, pero… La culpa de ello la tenía la sociedad. Las mujeres audaces, su falta de mundología… Trabajé demasiado, pensó con desaliento. Toda la vida estudiando. Se me olvidó la forma de divertirme.
El marido de Maud Dalton muere y la joven decide mudarse a Chicago para acabar su carrera de Medicina y encauzar su vida futura. Tres años después vuelve a su ciudad natal, dispuesta a enfrentarse a los fantasmas de su pasado. ¿tendrá éxito en su lucha?
Hacía rato que se había cerrado la sala de arte, pero desde su despacho, David Santos, dueño absoluto de aquélla, oía el ir y venir por la sala los pasos de Susana Beltrán. David tenía el ceño fruncido Pensaba.
David era un tipo pensador.
Más bien tímido, y deseoso siempre de tirar aquella timidez por la ventana, pero no podía. Era superior a sus fuerzas.
Fue tímido de niño, en la escuela de párvulos, lo fue después en la escuela superior, más tarde en la Facultad. Pensaba siempre que, debido a su timidez, por eso no terminó nunca la carrera de médico, y por eso se dedicó a su negocio.
Ciertamente era un negocio de usar mucho las relaciones públicas, y para abrirse camino en aquella empresa hubo, incluso, de llorar alguna vez a solas en su apartamento.
Respiró a pleno pulmón.
Era un buen asunto aquel que ofrecía en la prensa de la mañana.
Profesor para niño de cinco años.
Además un niño de cinco años. No daría demasiada lata y él podría dedicarse a su vocación.
Mejor que estar trabajando en aquella oficina por las noches.
O en la cafetería llevando la contabilidad. Era odiosa la contabilidad, no tenía alma, ni espíritu.
Los números resultaban odiosos.
Iría aquella tarde a casa de la señora Smith.
—Tony está hecho un hombrecito. Como ha crecido en un mes, Catherine —y sin transición—. ¿Aún no ha vuelto tu marido? —besó a Catherine en la frente y se sentó a su lado en el borde del lecho—. Hace un mes que me fui y te dejé más animada, querida mía. —Boris no vuelve hasta el mes próximo. Es posible que dé a luz antes de que él llegue. Eso me agobia mucho. No me mires censora, Simone. No lo puedo remediar. Tengo miedo.
No he tenido miedo cuando llegó Tony. Pero ahora…
Ernest Nesbitt es joven, audaz, enormemente atractivo y posee un inigualable historial de seductor. Aunque malgastó la herencia familiar, no hay mujer que se le resista ni negocio del que no salga triunfante. Pero ha encontrado la forma de no trabajar más.
Cuando llega a Hastings para visitar a su amigo Frank, un honrado médico y padre de familia, le comunica sin rubor su plan: buscar una muchacha rica y casarse. Ernest no puede dar crédito de su suerte cuando su amigo le presenta a una de sus pacientes, Maud Brooks, quien parece estar hecha a la medida de su ambición. Es alegre, apasionada, heredéra de una gran fortuna y está condenada a morir por una incurable enfermedad del corazón. Sin embargo, el deshumanizado Ernest no ha calculado los cambios que el suyo propio va a experimentar.
Karen acaba de terminar sus estudios de enfermería y gracias a los consejos de un amigo de su padre, comienza a trabajar en su consulta médica. Sin embargo no quiere depender tanto de él y su mujer por lo que decide irse a vivir a una fonda. Sus vecinos de habitación le darán más de un quebradero de cabeza, uno en especial.
Sue Kenton trabaja como telefonista en el Hotel Carton. Sus conversaciones le permiten conocer antes que nadie las múltiples
visitas de placer del millonario huésped míster Peter Heggar. ¿Qué sucederá cuando sus caminos se crucen y no los separe el teléfono?
La historia comienza cuando Lauren conoce a Leo, un americano que está veraneando en las playas de Ibiza y el cual le invita a ir a una cala nudista.
Hace cuatro meses que Brook y Mag se casaron. Eran una pareja de enamorados. Hasta al padre de Brook envidiaba ese amor, y se planteaba el matrimonio, a pesar de su avanzada edad. A los dos mese de casarse, algo ocurrió que hizo que Brook dejase el próspero negocio de la gasolinera para empezar a beber...
From the publisher's feed
Narraciones románticas