La autora retrata en Todos mis pecados y la mitad de mi dolor (Seix Barral) un mundo de jerarquías, silencios y favores en el que la vocación puede convertirse en una forma de sometimiento y el talento no basta para abrirse camino.
Un apellido puede abrir una puerta mucho antes que el talento. En los pasillos de una universidad, entre despachos, lealtades y viejas jerarquías, unos saben cómo moverse y otros llegan sin conocer las reglas. Fuera, el país cambia. Dentro, el poder todavía cree que va a durar para siempre.
Elena Medel lleva años escribiendo sobre clase, identidad, cuerpo, trabajo y sobre la manera en que todo eso termina condicionando una vida. Poeta desde muy joven y novelista atenta a los lugares donde lo íntimo se cruza con lo político, vuelve ahora a la ficción con Todos mis pecados y la mitad de mi dolor, situada en el curso 2003-2004 y en una facultad donde el mérito, la ambición y el poder rara vez ocupan compartimentos separados.