Ya hemos visto que el punto de partida de su pensamiento era Dios, aunque identificado con la Naturaleza y entendido como la única sustancia existente, la causa eterna, necesaria e inmanente de todas las cosas. En el último vídeo os expliqué lo que Spinoza pensaba de la religión, y cómo argumentaba en su Tratado teológico-político que el papel de las Escrituras no era el de darnos un conocimiento especulativo y revelado de la naturaleza divina, sino simplemente el de impresionar la imaginación del vulgo y exhortarlo a practicar la virtud, por medio de un lenguaje figurativo y lleno de imágenes y metáforas. Si el rol de la filosofía es el de buscar la verdad, el de la religión es el de inducir obediencia.