Canal básico de Psicología

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By Gabriel de Reina TartièreHealth & FitnessMental Health
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Canal básico de Psicología episodes

  • Desde la psiquiatría crítica: tristeza, depresión y culpa
    Continuación de la anterior, se incorpora esta segunda conferencia de Fernando Colina con el título originario de "Tristeza y culpa", dada también en el Ciclo de Formación de la Asociación Pohuvipre.
    Nota: los 4 primeros minutos se escucha, de origen, no muy bien, pero a partir de ellos mejora considerablemente la calidad del sonido.
    1 hr 43 min
  • Desde la psiquiatría crítica: deseo y subjetividad
    Por su interés, se incorpora la conferencia del ya aquí incorporado psiquiatra español Fernando Colina dada con el título "Deseo y subjetividad" que se complementa con la que se añade en el siguiente audio, ambas dadas en el Ciclo de Formación de la Asociación Pohuvipre (Pobres y humildes en Vocación de Iglesia, Profecía de Esperanza). El foro en que se diera vuelve a conectar las cuestiones éticas, y, en su virtud, la moral en general, con la práctica de la profesión psiquiátrica, como ya propusieran otros autores de nuestra referencia desde el ámbito terapéutico existencial (May, Yalom, etc.).
    1 hr 27 min
  • 172- La psiquiatría forzosa
    He ido pretendiendo en este canal, no obstante mis preferencias, mantener una postura ecuánime sobre lo que cada corriente puede aportar para el mejor entendimiento de la realidad y los conflictos mentales, no siempre calificables como trastornos -y menos enfermedades-, reitero, siguiendo audios anteriores. Pero denunciar la situación del actual sistema de salud mental con sus proyecciones coercitivas no creo que sea una elección, sino una obligación ética en toda regla.
    En este punto, quizás convendría relajar terminológicamente la cuestión. Frente a la "contra o antipsiquiatría" puede utilizarse el de la "psiquiatría crítica" en procura de la mejora pretendida. En primer lugar, téngase en cuenta que la antipsiquiatría ha sido fruto de la labor justamente crítica de una tendencia hoy ya consolidada, aunque a veces -y esto la habría estancado en un principio- demasiado impetuosa, ideologizada y hasta interesada, orientación nacida justamente entre los propios profesionales de la psiquiatría. Dicho ello, aunque uno no sea psiquiatra bien puede –y debe, nos recomendaba en su libro Allen Frances ¿Somos todos enfermos mentales? (escúchese el correspondiente previo audio)- tener una opinión fundada sobre la crisis del sistema psiquiátrico, aquí y allá. Pues bien, desde este otro lado del mostrador, y ya desde la perspectiva de la Psicología, debemos recordar siempre que para ir al psicólogo no hace falta categorizar en el DSM, el Código de las enfermedades y trastornos mentales de los americanos: así, los conflictos que uno puede tener en la vida, el deseo legítimo de mayor autonocimiento, el tener un espacio de privatísimo y profesional sinceramiento, las cuatro grandes preocupaciones que rodean durante su existencia al hombre (sentido de la vida, muerte, libertad y aislación) perfiladas por Yalom, son causas que justifican sobremanera los beneficios de la psicoterapia, se tomen o no fármacos. Es más, bien pronto el internado en una unidad de salud mental, por bien que en ella se adapte a la rutina, se dará cuenta de que todo es transitorio y que fuera necesitará de ayuda externa más allá de lo conductual y farmacológico. Pero nobleza obliga: justo han sido en su inmensa mayoría médicos psiquiatras los que han ido constituyendo las distintas técnicas de intervención en materia de psicoterapia. Con lo que el círculo, humanamente hablando, quedaría cerrado claramente en favor de la palabra y en contra de la coacción.
    48 min
  • La psiquiatría forzosa
    He ido pretendiendo en este canal, no obstante mis preferencias, mantener una postura ecuánime sobre lo que cada corriente puede aportar para el mejor entendimiento de la realidad y los conflictos mentales, no siempre calificables como trastornos -y menos enfermedades-, reitero, siguiendo audios anteriores. Pero denunciar la situación del actual sistema de salud mental con sus proyecciones coercitivas no creo que sea una elección, sino una obligación ética en toda regla.
    En este punto, quizás convendría relajar terminológicamente la cuestión. Frente a la "contra o antipsiquiatría" puede utilizarse el de la "psiquiatría crítica" en procura de la mejora pretendida. En primer lugar, téngase en cuenta que la antipsiquiatría ha sido fruto de la labor justamente crítica de una tendencia hoy ya consolidada, aunque a veces -y esto la habría estancado en un principio- demasiado impetuosa, ideologizada y hasta interesada, orientación nacida justamente entre los propios profesionales de la psiquiatría. Dicho ello, aunque uno no sea psiquiatra bien puede –y debe, nos recomendaba en su libro Allen Frances ¿Somos todos enfermos mentales? (escúchese el correspondiente previo audio)- tener una opinión fundada sobre la crisis del sistema psiquiátrico, aquí y allá. Pues bien, desde este otro lado del mostrador, y ya desde la perspectiva de la Psicología, debemos recordar siempre que para ir al psicólogo no hace falta categorizar en el DSM, el Código de las enfermedades y trastornos mentales de los americanos: así, los conflictos que uno puede tener en la vida, el deseo legítimo de mayor autonocimiento, el tener un espacio de privatísimo y profesional sinceramiento, las cuatro grandes preocupaciones que rodean durante su existencia al hombre (sentido de la vida, muerte, libertad y aislación) perfiladas por Yalom, son causas que justifican sobremanera los beneficios de la psicoterapia, se tomen o no fármacos. Es más, bien pronto el internado en una unidad de salud mental, por bien que en ella se adapte a la rutina, se dará cuenta de que todo es transitorio y que fuera necesitará de ayuda externa más allá de lo conductual y farmacológico. Pero nobleza obliga: justo han sido en su inmensa mayoría médicos psiquiatras los que han ido constituyendo las distintas técnicas de intervención en materia de psicoterapia. Con lo que el círculo, humanamente hablando, quedaría cerrado claramente en favor de la palabra y en contra de la coacción.
    48 min
  • La psiquiatría "por narices"
    He ido pretendiendo en este canal, no obstante mis preferencias, mantener una postura ecuánime sobre lo que cada corriente puede aportar para el mejor entendimiento de la realidad y los conflictos mentales, no siempre calificables como trastornos -y menos enfermedades-, reitero, siguiendo audios anteriores. Pero denunciar la situación del actual sistema de salud mental con sus proyecciones coercitivas no creo que sea una elección, sino una obligación ética en toda regla.
    En este punto, quizás convendría relajar terminológicamente la cuestión. Frente a la "contra o antipsiquiatría" puede utilizarse el de la "psiquiatría crítica" en procura de la mejora pretendida. En primer lugar, téngase en cuenta que la antipsiquiatría ha sido fruto de la labor justamente crítica de una tendencia hoy ya consolidada, aunque a veces -y esto la habría estancado en un principio- demasiado impetuosa, ideologizada y hasta interesada, orientación nacida justamente entre los propios profesionales de la psiquiatría. Dicho ello, aunque uno no sea psiquiatra bien puede –y debe, nos recomendaba en su libro Allen Frances ¿Somos todos enfermos mentales? (escúchese el correspondiente previo audio)- tener una opinión fundada sobre la crisis del sistema psiquiátrico, aquí y allá. Pues bien, desde este otro lado del mostrador, y ya desde la perspectiva de la Psicología, debemos recordar siempre que para ir al psicólogo no hace falta categorizar en el DSM, el Código de las enfermedades y trastornos mentales de los americanos: así, los conflictos que uno puede tener en la vida, el deseo legítimo de mayor autonocimiento, el tener un espacio de privatísimo y profesional sinceramiento, las cuatro grandes preocupaciones que rodean durante su existencia al hombre (sentido de la vida, muerte, libertad y aislación) perfiladas por Yalom, son causas que justifican sobremanera los beneficios de la psicoterapia, se tomen o no fármacos. Es más, bien pronto el internado en una unidad de salud mental, por bien que en ella se adapte a la rutina, se dará cuenta de que todo es transitorio y que fuera necesitará de ayuda externa más allá de lo conductual y farmacológico. Pero nobleza obliga: justo han sido en su inmensa mayoría médicos psiquiatras los que han ido constituyendo las distintas técnicas de intervención en materia de psicoterapia. Con lo que el círculo, humanamente hablando, quedaría cerrado claramente en favor de la palabra y en contra de la coacción.
    48 min
  • 172- La psiquiatría 'por narices'
    He ido pretendiendo en este canal, no obstante mis preferencias, mantener una postura ecuánime sobre lo que cada corriente puede aportar para el mejor entendimiento de la realidad y los conflictos mentales, no siempre calificables como trastornos -y menos enfermedades-, reitero, siguiendo audios anteriores. Pero denunciar la situación del actual sistema de salud mental con sus proyecciones coercitivas no creo que sea una elección, sino una obligación ética en toda regla.
    En este punto, quizás convendría relajar terminológicamente la cuestión. Frente a la "contra o antipsiquiatría" puede utilizarse el de la "psiquiatría crítica" en procura de la mejora pretendida. En primer lugar, téngase en cuenta que la antipsiquiatría ha sido fruto de la labor justamente crítica de una tendencia hoy ya consolidada, aunque a veces -y esto la habría estancado en un principio- demasiado impetuosa, ideologizada y hasta interesada, orientación nacida justamente entre los propios profesionales de la psiquiatría. Dicho ello, aunque uno no sea psiquiatra bien puede –y debe, nos recomendaba en su libro Allen Frances ¿Somos todos enfermos mentales? (escúchese el correspondiente previo audio)- tener una opinión fundada sobre la crisis del sistema psiquiátrico, aquí y allá. Pues bien, desde este otro lado del mostrador, y ya desde la perspectiva de la Psicología, debemos recordar siempre que para ir al psicólogo no hace falta categorizar en el DSM, el Código de las enfermedades y trastornos mentales de los americanos: así, los conflictos que uno puede tener en la vida, el deseo legítimo de mayor autonocimiento, el tener un espacio de privatísimo y profesional sinceramiento, las cuatro grandes preocupaciones que rodean durante su existencia al hombre (sentido de la vida, muerte, libertad y aislación) perfiladas por Yalom, son causas que justifican sobremanera los beneficios de la psicoterapia, se tomen o no fármacos. Es más, bien pronto el internado en una unidad de salud mental, por bien que en ella se adapte a la rutina, se dará cuenta de que todo es transitorio y que fuera necesitará de ayuda externa más allá de lo conductual y farmacológico. Pero nobleza obliga: justo han sido en su inmensa mayoría médicos psiquiatras los que han ido constituyendo las distintas técnicas de intervención en materia de psicoterapia. Con lo que el círculo, humanamente hablando, quedaría cerrado claramente en favor de la palabra y en contra de la coacción.
    48 min
  • 171- Cuando uno, en su mundo, no desea curarse
    El "beneficio" o "ganancia de o por enfermedad" -mental, claro está- se sustenta en la idea por la que la formación de síntomas le permite al sujeto una reducción de las tensiones engendradas por la situación conflictiva conforme al principio de placer. En una apostilla de 1923, dedicada al caso Dora, que había publicado en 1905, Freud escribió, así, que «el motivo de la enfermedad no es otro que el propósito de obtener cierto beneficio». Definía allí el beneficio primario como «la solución más cómoda en el caso de un conflicto psíquico», en la medida en que «ahorra en primer lugar un esfuerzo». Precisaba además que factores exteriores como la modificación para ventaja del paciente de las relaciones con su entorno entrarían dentro del beneficio primario de la enfermedad.
    Por su parte, el beneficio secundario de la enfermedad resultaría descrito en 1926, en su "Inhibición, síntoma y angustia". Se trataría del esfuerzo del yo por pactar con una enfermedad ya instalada, esfuerzo que movilizaría las capacidades integradoras del yo: «el yo intenta suprimir -decía Freud- el carácter extraño y aislado del síntoma, y extrae partido de todas las posibilidades que puedan ofrecerse de ligársele de cualquier manera, y de incorporarlo por medio de tales lazos a su organización». El beneficio secundario se tornaría, de tal modo, como una ganancia accesoria al propio trastorno o conflicto.
    22 min
  • 170- Las cuatro técnicas fundamentales del psicoanálisis en la actualidad
    Conferencia de clausura del II Congreso Nacional de Psicoterapia (2014) de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP) a cargo de Otto F. Kernberg, médico, psiquiatra y psicoanalista (y del que ya contamos en este canal con una interesante entrevista para la Televisión Chilena). El Profesor es presentado por Begoña Olabarría González.
    1 hr 28 min
  • 169- Entre la antipsiquiatría y la psicoterapia: consejos para el trato con psicóticos
    Conferencia del autor y psiquiatra Fernando Colina, traído ya aquí en el audio anterior, dada en el II Congreso Nacional de Psicoterapia de la FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas), en 2014, con el título "El trato con el psicótico", al que yo renombraría, no obstante y en atención a su contenido, como "El buen trato con el psicótico: el subjetivismo crítico". La inmediata cita a Jaspers que hace Colina en su exposición nos lleva a vincular esa su orientación en un continuo desde la psiquiatría del inconsciente a la psicología humanista, y más propiamente, existencial.
    48 min
  • Cuando uno, en su mundo, no desea curarse
    El "beneficio" o "ganancia de o por enfermedad" -mental, claro está- se sustenta en la idea por la que la formación de síntomas le permite al sujeto una reducción de las tensiones engendradas por la situación conflictiva conforme al principio de placer. En una apostilla de 1923, dedicada al caso Dora, que había publicado en 1905, Freud escribió, así, que «el motivo de la enfermedad no es otro que el propósito de obtener cierto beneficio». Definía allí el beneficio primario como «la solución más cómoda en el caso de un conflicto psíquico», en la medida en que «ahorra en primer lugar un esfuerzo». Precisaba además que factores exteriores como la modificación para ventaja del paciente de las relaciones con su entorno entrarían dentro del beneficio primario de la enfermedad.
    Por su parte, el beneficio secundario de la enfermedad resultaría descrito en 1926, en su "Inhibición, síntoma y angustia". Se trataría del esfuerzo del yo por pactar con una enfermedad ya instalada, esfuerzo que movilizaría las capacidades integradoras del yo: «el yo intenta suprimir -decía Freud- el carácter extraño y aislado del síntoma, y extrae partido de todas las posibilidades que puedan ofrecerse de ligársele de cualquier manera, y de incorporarlo por medio de tales lazos a su organización». El beneficio secundario se tornaría, de tal modo, como una ganancia accesoria al propio trastorno o conflicto.
    22 min

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Se trata en este canal de incorporar los elementos fundamentales de la Psicología a partir de una serie de audios que va desde sus fases históricas hasta sus desarrollos más modernos pero siempre de índole científica, sistemática o técnica. No estamos, pues, ante un podcast de autoayuda, coaching o modelos de persuasión -cuando no realmente sugestión (v. gr. PNL)-, donde se suministre un conjunto de ideas pegadizas, mágicas por sus autorreferenciales resultados o ancladas en el sentido común de lo obvio y ya inventado.