Se me vuelven palabras los recuerdos,
me salen de los ojos imágenes y lágrimas
y llevo en la muñeca el reloj de mi padre
¡mejor que te lo pongas y no llegarás tarde!
Los segundos se vuelven siglos, en las aceras
los gritos en el aire, rompiéndose de viento
y una mirada azul se me quedó en la frente.
Vuelan golondrinas mientras corre la gente,
en estos adoquines de mi Madrid se estiran
los hilos de la sangre huyendo en sus ranuras
formándose de ríos, pidiéndome socorro.
En estos adoquines se entrelaza el dolor
con las miradas rotas, como se van las nubes
empapadas de muerte durmiendo al horizonte.
Entre llanto y sollozo las manos se entrelazan,
la alegría de unos y el adiós de los otros,
y un te veré por siempre, entre la comisura
un sabor a hierro se queda en las miradas
petrificado el tiempo en estos adoquines
donde se duermen los recuerdos,
se va apagando el sol mientras
pasa la vida sin un motivo cierto.
Decidles que no quisimos saber de sentimientos
de odios ni de rabias, ya sólo somos parcas,
abrazando raíles y hermanando la tierra
sobre los adoquines.
Se me vuelven palabras los recuerdos,
me salen de los ojos imágenes y lagrimas
y llevo en la muñeca el reloj de mi padre
mejor que te lo pongas, y no llegarás tarde.
CHEMA MUÑOZSe me vuelven palabras los recuerdos,
me salen de los ojos imágenes y lágrimas
y llevo en la muñeca el reloj de mi padre
¡mejor que te lo pongas y no llegarás tarde!
Los segundos se vuelven siglos, en las aceras
los gritos en el aire, rompiéndose de viento
y una mirada azul se me quedó en la frente.
Vuelan golondrinas mientras corre la gente,
en estos adoquines de mi Madrid se estiran
los hilos de la sangre huyendo en sus ranuras
formándose de ríos, pidiéndome socorro.
En estos adoquines se entrelaza el dolor
con las miradas rotas, como se van las nubes
empapadas de muerte durmiendo al horizonte.
Entre llanto y sollozo las manos se entrelazan,
la alegría de unos y el adiós de los otros,
y un te veré por siempre, entre la comisura
un sabor a hierro se queda en las miradas
petrificado el tiempo en estos adoquines
donde se duermen los recuerdos,
se va apagando el sol mientras
pasa la vida sin un motivo cierto.
Decidles que no quisimos saber de sentimientos
de odios ni de rabias, ya sólo somos parcas,
abrazando raíles y hermanando la tierra
sobre los adoquines.
Se me vuelven palabras los recuerdos,
me salen de los ojos imágenes y lagrimas
y llevo en la muñeca el reloj de mi padre
mejor que te lo pongas, y no llegarás tarde.
Se me vuelven palabras los recuerdos,
me salen de los ojos imágenes y lágrimas
y llevo en la muñeca el reloj de mi padre
¡mejor que te lo pongas y no llegarás tarde!
Los segundos se vuelven siglos, en las aceras
los gritos en el aire, rompiéndose de viento
y una mirada azul se me quedó en la frente.
Vuelan golondrinas mientras corre la gente,
en estos adoquines de mi Madrid se estiran
los hilos de la sangre huyendo en sus ranuras
formándose de ríos, pidiéndome socorro.
En estos adoquines se entrelaza el dolor
con las miradas rotas, como se van las nubes
empapadas de muerte durmiendo al horizonte.
Entre llanto y sollozo las manos se entrelazan,
la alegría de unos y el adiós de los otros,
y un te veré por siempre, entre la comisura
un sabor a hierro se queda en las miradas
petrificado el tiempo en estos adoquines
donde se duermen los recuerdos,
se va apagando el sol mientras
pasa la vida sin un motivo cierto.
Decidles que no quisimos saber de sentimientos
de odios ni de rabias, ya sólo somos parcas,
abrazando raíles y hermanando la tierra
sobre los adoquines.
Se me vuelven palabras los recuerdos,
me salen de los ojos imágenes y lagrimas
y llevo en la muñeca el reloj de mi padre
mejor que te lo pongas, y no llegarás tarde.
Chema Muñoz©