El presente libro tiene por objetivo central aportar un esquema posible de intervención en comunicación a los efectos de generar los niveles de interacción y movilización social y digital que permiten fortalecer los procesos de construcción de poder desde el peronismo y de toda aquella iniciativa tendiente a la redistribución de ingresos y ampliación de derechos.
Esquemas no acabados, ni verdaderas reveladas, mucho menos fórmulas mágicas sino en todo caso un proceso de elaboración teórico a partir de prácticas, a partir de errores, idas y vueltas, de aportes de las ciencias sociales, de aportes externos e internos al movimiento.
Lo colectivo supera a las partes, y la práctica asociada, pensada y militada supera al gurú. Es por esto que en un recorrido federal donde fuimos conociendo experiencias, reflexiones y aprendizajes construimos un tablero de conducción y acciones que nos permiten encarar con cierta previsibilidad y sabiduría un camino que debe ser lo más planificado y “profesional” posible.
El libro tiene como antecedente directo al trabajo que publicamos en marzo de 2020 denominado “Comunicados o Dominados, libro de Comunicación para superar Epidemias e Injusticias Sociales” para lo cual recomendamos su lectura previa a introducirse en estas líneas.
Hemos detectado 5 claves de a tener en cuenta en las estrategias de comunicación que de alguna manera representan tácticas que deben coexistir en un entramado coordinado pero con especificidades y tratamientos que requieren abordaje, recursos y tiempos propios.
Estas claves suponen a la vez un trabajo de índole “retro introsprectivo”, “reflexivo” en torno a verdades aprendidas, a verdades reveladas que hoy ya no son tales y suelen impedir un ejercicio correcto en la comunicación política. A la vez actúan como barreras o diques de contención a la posibilidad de innovar y tomar impulso a partir de los desafíos que nos presenta de las sociedades digitales y que esto permita una praxis en la gestión de la comunicación.
La comunicación desde nuestra concepción dista de ser un fin en sí mismo sino que acompaña y está acoplada a la política misma, ya que posibilita su presentación pública no solo en su faz informativa sino también en la capacidad de generar procesos de participación y acuerdos ciudadanos en torno a visiones de mundo.
Todo comunica, el cuerpo, el gesto, el silencio, e incluso lo que no comunicamos también termina comunicando. Nuestra visión alienta a no pensar por el otro, a no dar nada por sentado. A dejar de lado preconceptos sobre el otro, sobre el elector, y poder así entender efectivamente que está pensando y sintiendo.
Hoy más que nunca la percepción es la realidad, la mirada que se construye en torno a “lo que está pasando” ya deja de ser lo subjetivo para construirse como lo real. Pasamos del tiempo de la “postverdad” a tiempo de la “real percepción” donde las sociedades se agrupan en torno a sus creencias y el sentido que le asignan a los procesos lo es todo.