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¡Sigan Marchando!
Si pudiéramos dar palabras de valor y aliento a esta generación de creyentes, que luchan en tiempos difíciles, sería estas: ¡SIGAN MARCHANDO! y no se detengan, porque en momentos desalentadores, nuestro enemigo quiere que dejemos nuestras armas y paremos de luchar.
Hebreos 10:39 (NTV). Muchas personas han interpretado mal este pasaje, pensando que, quienes se han apartado de Dios, son solo los que han regresado a una vida de pecado, sin embargo, al estudiar más a fondo este pasaje, vemos que este versículo es más inclusivo. La palabra “nosotros” aquí es muy importante, porque denota que el autor habla a los creyentes judíos nacidos de nuevo en Cristo, no a la gente del mundo entero.
A lo largo del libro de Hebreos, la fe en la Palabra y la superioridad de Cristo han sido el punto principal del autor, junto con algunas advertencias contra la infidelidad, la inmadurez, el no cumplir con el plan perfecto de Dios o cometer los mismos errores que cometió Israel a lo largo de su vacilante historia. Este capítulo específico les dice a los creyentes judíos (y creo que a todos los creyentes) no solo que no pequen, sino que no regresen a sus antiguas costumbres y manera de vivir. La Palabra dice claramente: “Porque no somos de los que retroceden para destrucción (legalistas y creyentes carnales), sino de los que tienen fe para la salvación del alma (creyentes espirituales)”.
Solo podemos imaginar cuántos creyentes, en todo el mundo, decidieron alejarse de Dios cuando sus caminos se volvieron demasiado difíciles y duros.
Romanos 8:35-39 (NTV). Esta es una promesa para todos nosotros; pero la promesa es válida siempre y cuando Jesús sea el Señor de nuestras vidas. Debemos aprender a leer y citar la Palabra de Dios con más profundidad y precisión.
Hebreos 11:1-13. Este capítulo es la historia de una marcha de fe hacia la victoria, no solo para los creyentes Hebreos, sino para todos los creyentes en la tierra, es la historia de una marcha de fe imparable, es la historia de cómo muchos hombres y mujeres, en la Biblia, lograron sus metas aquí en la tierra y ganaron recompensas eternas en el Cielo. Esta es nuestra historia de vida.
2 Corintios 4:7-15 (NTV). Leyendo estos pasajes de las Escrituras debemos orar que todos obtengamos la revelación de nuestro propósito en esta vida y de que no estamos en esta tierra solo para vivir, tener hijos y familias, ganar dinero y perseguir carreras prósperas, persiguiendo “sueños imposibles”. Hemos sido puestos aquí para marchar hasta el final y cumplir los propósitos de Dios.
¡Nuestro propósito cumplido va dar gloria a Dios!
La entrada Sigan marchando – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Cómo ser luz en este mundo
Jesús dice en Mateo 5:14, «Ustedes son la luz del mundo». Si somos la luz, entonces ¿por qué hay tanta oscuridad? La oscuridad desaparece, las tinieblas se disipan en el momento que encendemos una luz. Dios nos ha hecho luz y, por eso, debemos brillar donde estamos.
Nuestro país, nuestra familia, nuestra sociedad necesita la luz del Señor. Hay tres maneras sencillas de brillar para Jesús:
1. Seamos amables con la gente.
2. Seamos excelentes en lo que hacemos.
3. No nos avergoncemos del Evangelio.
Cuando vamos a lugares de oscuridad, llenos del Espíritu Santo, vamos a brillar la luz de Jesucristo y se nos abrirán puertas para dar testimonio del Evangelio.
La entrada Cómo brillar en este mundo – Ps. Marcos Witt se publicó primero en Comunidad de Fe.
Las cuatro piedras sobrantes
1 Samuel 17:40 (NTV). Todos sabemos lo que David hizo con una de las piedras, pero ¿Por qué tomo cinco piedras y solo usó una? ¿Qué pasó con las otras cuatro? Lo primero que podemos deducir es que David estaba decidido a matar al gigante, y lo segundo es que había más gigantes.
2 Samuel 21:15-22 (NTV). Cada piedra representa a un gigante que fue vencido, y, en nuestra vida, vamos a encontrar más de un gigante al que enfrentarnos. Enfrentar a estos enemigos nos ayudan a crecer, a madurar, a ser resilientes, a ser más fuertes y por eso vemos muchas historias como estas que nos dan la perspectiva correcta.
Para cada gigante, Dios siempre levanta un guerrero. David no hubiera sido lo que llegó a ser, sin un Goliat que enfrentar. Él necesitó un adversario para despertar la unción que tenía; y, muchas veces, un desafío, una prueba, es necesaria para que se despierte lo que Dios ha depositado en nosotros.
Recordemos que cuanto más grande sea el enemigo, más grande será la recompensa. Detrás de cada prueba hay una bendición. Si tenemos en cuenta esto, dejaremos la actitud de víctima y tomaremos nuestra posición en Cristo. Por eso no temamos a los gigantes.
1. El primer gigante: Isbi-Benob. Su nombre significa “morador de las alturas”, “el que produce agotamiento”. Este gigante busca agotar espiritualmente a los hijos de Dios: cansa en la oración, adoración, y en las relaciones familiares. También fomenta el orgullo y la búsqueda de reconocimiento. Dios envía ayuda cuando estamos cansados. Isaías 40:29.
2. El segundo gigante: En 1Crónicas 20:4 aparece como Sipai, que significa “umbral”, este es el gigante de las dos caras. Este gigante representa la mente dividida y la inconstancia. Es de doble ánimo, como alguien que actúa de una manera en la iglesia y de otra en casa. Santiago 1:8.
3. El tercer gigante: Lahmi y era hermano de Goliat. 1 Crónicas 20:5 (NTV). Su nombre significa “mi pan, tu pan”. Controla el temor a la falta de provisión, al fracaso y a nuevos desafíos. Este gigante intimida y provoca miedo. Salmos 34:10. Salmos 37:25.
4. El cuarto gigante: el gigante sin nombre, sin identidad. Este gigante roba lo que no le pertenece y atrapa a los que no tienen clara su identidad en Cristo. Nos desanima al enfocarnos en el hombre en lugar de en Dios. El Señor nos da identidad y debemos confesar su palabra: «Yo soy lo que la Palabra de Dios dice que soy. Yo tengo lo que la Palabra de Dios dice que tengo».
No huyas de los gigantes, porque detrás de estas batallas hay vidas que serán salvadas. ¡Es tiempo de batallar con fe!
La entrada Las cuatro piedras sobrantes – Ps. Danny Serrano se publicó primero en Comunidad de Fe.
Cómo vivir en los últimos tiempos
Estamos viviendo en tiempos difíciles y podemos ver que el mundo se ha vuelto loco, la familia y el matrimonio, tal como Dios los creó, están siendo atacados. Las enseñanzas que reciben nuestros jóvenes y niños a menudo se alejan de la Palabra de Dios, mientras que muchas empresas y medios promueven mensajes contrarios a las enseñanzas bíblicas. En medio de la inseguridad y las enfermedades que nos rodean, es evidente que los tiempos han cambiado.
La pregunta no es si estamos en los últimos tiempos, sino cómo debemos vivir en ellos. La Biblia no solo es una carta de amor, sino también un libro de advertencias que debemos tomar en serio. Así como enseñamos a nuestros hijos a cruzar la calle de manera segura, Dios nos da advertencias. Es importante entender que, aunque nos gusta escuchar palabras de aliento y éxito, también debemos aceptar las advertencias sobre los tiempos finales.
Velar, estar alerta y preparados. Mateo 25:1-13. En Mateo 24, Jesús nos habla sobre los signos del fin del mundo: guerras, terremotos y el enfriamiento del amor en las personas. Luego, en el capítulo 25, nos cuenta la parábola de las diez vírgenes, de las cuales cinco eran prudentes y estaban preparadas, mientras que las otras cinco eran insensatas y no lo estaban. Esta historia nos recuerda que debemos estar alerta y preparados, ya que no sabemos ni el día ni la hora en que el Hijo del Hombre regresará.
Debemos poner nuestras prioridades en orden. Mateo 6:33 (NTV). Para vivir en los últimos tiempos, debemos tener claras nuestras prioridades:
1. Dios primero: nuestras decisiones y acciones deben estar guiadas por nuestra relación con Dios, buscando siempre Su voluntad en nuestras vidas.
Debemos vivir una vida de santidad. Proverbios 3:6. Efesios 5:27. La santidad nos mantiene preparados para la eternidad.
Debemos vivir libres de temor. Isaías 41:10. Romanos 8:31. El antídoto contra el temor, es saber que Dios está siempre con nosotros.
Debemos cuidar que nuestro amor no se enfríe. Mateo 24:12-13. Apocalipsis 2:4-5.
Vivimos en tiempos desafiantes, pero la Biblia nos ofrece esperanza y dirección. Jesús nos llama a estar vigilantes, preparados y a poner nuestras prioridades en orden. Si vivimos con la expectativa de Su regreso, nuestras vidas reflejarán esa esperanza en cada decisión y acción. Oremos con pasión y amor, amemos y honremos la Palabra de Dios, adoremos con todo nuestro amor y sin reservas. Como dijo Jesús en Mateo 24:44, «Por eso también vosotros estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis».
La entrada Cómo vivir en los últimos tiempos – Ps. Jeffrey Huff se publicó primero en Comunidad de Fe.
El Resplandor
(Como vivir en los últimos días)
Por: Pastor Rolando Rodríguez
En estos días vivimos en tiempos inusuales, difíciles que no volverán a ser como antes y podríamos decir que estamos viviendo en los últimos días.
Mateo 5:14-16 Jesús nos ha llamado a ser la luz del mundo y, en estos tiempos difíciles, debemos asegurarnos de que nuestra luz brille intensamente para que otros puedan ver la luz de Cristo en nosotros.
¿Como podemos brillar?
El Espíritu Santo es fundamental para que podamos brillar en el mundo. En la Biblia, el
Espíritu Santo es representado por el aceite, que es esencial para encender la luz.
Sin el Espíritu Santo, no podemos manifestar el poder de Dios ni ser verdaderamente luz.
Necesitamos al Espíritu Santo para que nuestra vida refleje el poder y la presencia de Dios.
Hechos 1:8 RV. El Espíritu Santo es el poder de Dios moviéndose en nuestras vidas, la diferencia entre cristianos que brillan y cristianos que no brillan es el mover del Espíritu Santo.
Hay algo poderoso cuando juntamos aceite más fuego… Se produce luz.
¿Qué representa el fuego?
Hebreos 12:14 El fuego simboliza la pureza y la santidad. La pureza es atractiva, tanto para Dios como para los demás. La falta de pureza puede abrir puertas al enemigo.
Juan 15:3-5.Debemos permanecer en Jesús, solo con una vida pura y santa podemos esperar ver la obra de Dios en nuestras vidas y ser efectivos como luz en el mundo.
Debemos ser luz en todos los aspectos de nuestras vidas. Desde cómo tratamos a nuestros seres queridos hasta cómo cumplimos nuestras promesas, nuestro testimonio debe ser visible para el mundo. Debemos esforzarnos por reflejar a Cristo en todo lo que hacemos, para que nuestra luz brille en medio de la oscuridad y atraiga a otros hacia Él.
La entrada El Resplandor – Pr Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
Llenos del Espíritu o ¿llenos de qué?
Por: Pastor Luis Navarrete
Estamos viviendo en tiempos en los que muchas personas tienen dificultad para distinguir
entre lo bueno y lo malo, entre la luz y las tinieblas, entre lo que es de Dios y lo que no lo
es. La Biblia nos advierte que quienes llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo
enfrentarán aflicción (Isaías 5:20).
Hoy en día, muchas personas ya no creen en un bien o un mal absoluto. Todo se percibe
en tonos grises; todo parece justificable, incluso para los creyentes. A veces, buscamos
justificarnos usando la Palabra de Dios para desobedecer o hacer nuestra propia
voluntad, sin darnos cuenta de que así contristamos al Espíritu Santo.
Mateo 12:28 nos dice: «Sin embargo, si yo expulso a los demonios por el Espíritu de
Dios, entonces el reino de Dios ha llegado y está entre ustedes» (NTV).
• Es a través del Espíritu Santo que el reino de los cielos ha llegado a la tierra, y
hemos sido ungidos para lo sobrenatural.
• Nacemos de nuevo por el Espíritu Santo y somos llenos de Él cuando recibimos el
bautismo en el Espíritu Santo.
• Esto nos capacita para operar en el reino de los cielos.
• Este fue el mover de la primera iglesia, y debería ser el mover de la iglesia hoy.
A continuación, veremos un claro contraste entre estar llenos del Espíritu y estar llenos de
cualquier otra cosa.
Llenos del Espíritu
Hechos 4:30-35 describe cómo los primeros cristianos, llenos del Espíritu, vivieron con
poder, valentía, unidad, generosidad y recibieron grandes bendiciones de Dios.
1. Poder: Oraban por señales y milagros, y Dios respondía.
2. Valentía: Predicaban la palabra con audacia, sin temor a amenazas.
3. Unidad: Estaban unidos en corazón y espíritu.
4. Generosidad: Compartían sus bienes y cuidaban a los necesitados.
5. Bendición: La gracia de Dios estaba sobre ellos en abundancia.
¿Llenos de qué?
En contraste, Hechos 5:1-4 cuenta la historia de Ananías y Safira, quienes permitieron que
Satanás llenara sus corazones con engaño, mintiendo al Espíritu Santo. Esto muestra
cómo el enemigo puede desviar nuestros corazones si no estamos vigilantes.
Marcos 7:21-22 advierte que del corazón salen pensamientos y acciones pecaminosas, y
debemos guardar nuestro corazón con diligencia (Proverbios 4:23).
¿Qué debemos hacer?Efesios 5:18 nos exhorta a ser llenos del Espíritu Santo continuamente. La llenura del
Espíritu es un proceso diario que nos fortalece frente al pecado y las luchas de la vida.
Oro para que el Espíritu Santo nos guíe al arrepentimiento y nos llene con poder, unidad,
generosidad y gracia.
La entrada Llenos del Espíritu o ¿llenos de qué? – Ps Luis Navarrete se publicó primero en Comunidad de Fe.
Donde el Cielo y la Tierra se unen
Por: Pastor Martín Holguín
Hay momentos donde nos sentimos cerca de Dios gracias a la unción que Él ha puesto sobre nuestras vidas que llegamos a experimentar momentos donde parece que el velo que divide el cielo y la tierra son muy finos.
Génesis 28:10-18 describe un sueño significativo que tuvo Jacob. Mientras viajaba y se alojaba en un lugar, Jacob soñó con una escalera que conectaba el cielo con la tierra, con ángeles ascendiendo y descendiendo por ella. Este acto de ungir la piedra simboliza la dedicación del lugar y la conexión divina entre lo celestial y lo terrenal.
Éxodo 40:9 presenta instrucciones para Moisés sobre cómo ungir el tabernáculo y sus utensilios con aceite. Esta unción santificó el tabernáculo, estableciéndolo como un lugar sagrado.
Los reyes, sacerdotes y en ocaciones los profetas eran los únicos que eran ungidos en la antigüedad por que eran mediadores entre Dios y los hombres. Pero todos ellos fallaron, y se abrió paso a la esperanza de Cristo.
¿Qué quiere decir Cristo? ¿Es un título? Quiere decir EL UNGIDO… en hebreo significa el Mesías, el nuevo humano, el verdadero sumo sacerdote, el rey del universo, la vida de Dios venida del cielo a nuestro mundo en una nueva y sorprendente manera.
En Efesios 1:9-10, se revela el propósito de Dios en Cristo. El plan de Dios es reunir todas las cosas bajo la autoridad de Cristo, tanto en el cielo como en la tierra.
Somos parte de ese plan, su unción se derrama en nosotros para que el mundo pueda ser lleno de la vida del cielo.
Isaías 10:27 Muestra la influencia liberadora de la unción, vemos que la unción tiene el poder de eliminar cargas y romper yugos.
La influencia de la vida y la presencia de Dios a través de una persona se llama unción
La unción es la que quita cargas y transforma corazones
La unción tiene un precio
Jesús, el Ungido, pagó un alto precio para ser el punto de unión entre el cielo y la tierra.
Al igual que las olivas deben ser aplastadas para obtener el aceite, la humanidad de Jesús fue sometida a intenso sufrimiento en Getsemaní, donde su voluntad humana cedió ante la voluntad divina. Este sacrificio permitió que el cielo se manifestara en la tierra a través de su vida y obra.
Jesús, el Ungido, pagó un gran precio para ser el puente entre el cielo y la tierra.
La entrada Donde el cielo y la tierra se unen – Ps. Martín Holguín se publicó primero en Comunidad de Fe.
Persistir es un estado de fe
Por: Pastor Mauricio Naranjo
Esta mañana quiero hablar acerca de persistir en un estado de fe. Hace poco, en este
lugar, Dios hizo milagros y sanidades tremendas, recordándonos que «al que cree todo le
es posible». Una parte de lo que cantamos decía, «este no es el final, es el principio de
algo grande».
Filipenses 4:19 dice: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas
en gloria en Cristo Jesús». Dios ha prometido suplir todo lo que nos falta. Pero, ¿por qué
a veces no recibimos lo que nos falta? Efesios 2:19 dice que ya no somos desconocidos,
sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. El reino de Dios está
en nosotros.
Somos ciudadanos del reino de Dios, y en el reino de Dios no hay enfermedad, pobreza,
escasez, depresión ni opresión. Si vivimos estas cosas es porque no nos identificamos
plenamente con el reino de Dios. Necesitamos entender que somos parte de este reino y
vivir en esa verdad.
Hebreos 11:1 dice: «Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de
lo que no se ve». La fe es una chispa divina que nos persuade, nos lleva a confiar y creer.
Es una fuerza que nos impulsa hacia adelante, hacia un objetivo.
Jesús le dijo a Pedro que pusiera su mira en las cosas de Dios. Necesitamos poner
nuestros pies en el reino de los cielos y no en la tierra. La fe no retrocede, va hacia
adelante con un objetivo claro. Como una bala disparada, una vez que la fe se dirige
hacia un objetivo, no regresa atrás.
La fe también significa defender algo con firmeza y no ceder. Es una decisión fija de
cumplir con las promesas de Dios. Por eso, lo que estás pasando no es el final, sino el
principio de una gran manifestación de Dios.
Isaías 12:4 dice: «Vayan y anuncien las grandezas de Dios». Para anunciar las grandezas
de Dios, debemos haberlas vivido. Necesitamos ver la manifestación de Dios en todas las
áreas de nuestra vida.
La palabra griega «elpidzo» significa esperanza con expectativa confiada de algo. No es
un «tal vez», sino una certeza de que Dios lo hará. La fe es activa y continua, esperando
hasta que suceda lo prometido.
Hebreos 11:6 dice: «Pero sin fe es imposible agradar a Dios». La palabra «sin» en griego
significa estar fuera de un lugar específico. Debemos permanecer en un lugar de fe para
agradar a Dios y cumplir con su llamado.
En resumen, la fe es una chispa divina que nos impulsa hacia una meta sin retroceder. Es
una convicción firme de que las promesas de Dios se cumplirán. Vivamos en el reino de
Dios, confiados en sus promesas y manteniéndonos firmes en la fe.
La entrada Persistir es un estado de fe – Ps. Mauricio Naranjo se publicó primero en Comunidad de Fe.
No hacer nada también es una decisión
Por: Juan y Paola Muñoz
Todos enfrentamos retos y desafíos en la vida, son momentos de tormentas que demandan mucho esfuerzo y mucha fe de nuestra parte, son momentos que nos hacen “caminar sobre el agua”.
Mateo 14:22-23.
1. Habrá vientos contrarios, y el enemigo querrá robarnos nuestra fe. Mateo 14:24. Que haya dificultades no quiere decir que no se vaya a cumplir la voluntad de Dios, por eso no debemos llenarnos de miedo, pues el temor nos puede robar las conquistas que Dios tiene para nosotros. El Señor nos necesita en medio de esos vientos contrarios, no esperemos que los tiempos siempre sean fáciles.
Mateo 14:25-26. El miedo hizo que los discípulos vieran a Jesús como lo que no es. Entonces, nosotros, al enfrentar algo ¿Qué fantasmas vemos en nuestra vida? ¿Qué perspectiva tenemos de esa situación?
Mateo 14:27-28. Cuando pasamos por circunstancias, debemos proponerle a Dios una estrategia, pues, a veces, Dios nos pregunta qué queremos nosotros; no se trata de hacer locuras porque sí, pues también necesitamos calcular el costo de los planes, se trata, solamente, de asegurarnos primero que el Señor aprueba nuestra propuesta.
Pedro podía no hacer nada y, tal vez, quedarse solo con las ganas de caminar sobre el agua. No hacer nada también es una decisión, pero es la decisión más costosa de todas. Tomar un riesgo produce temor, pero es mucho mejor a no hacer nada.
2. ¡Lancémonos! Mateo 14:29. ¡Pedro lo hizo! Y el cielo se asombró. Dios está buscando una Iglesia que se arriesgue por Jesús y su Reino con valentía, que se arriesguen por su familia y por su nación.
Mateo 14:30-32. Es de humanos tener miedo, y Pedro no fue la excepción. Pero, aunque al final se hundió, algunos pasos debió dar sobre el agua. Los valientes son los que hacen las cosas, a pesar de tener miedo. Recordemos siempre lo más importante: si nos hundimos, Jesús estará ahí para rescatarnos, nunca dudemos de su bondad y amorosa paternidad.
3. Adoremos. Mateo 14:33. Cuando nos lanzamos y tomamos un riesgo en fe, otros van a verlo y van a querer adorar al Dios que nos dio la victoria, así como lo hicieron los discípulos después de ver a Pedro y ver la tempestad calmarse. Lo que nosotros hacemos con fe, va a impactar e inspirar a los demás. Siempre reconozcamos a Dios en nuestros logros, no olvidemos adorarle, darle gloria y agradecerle.
La entrada No hacer nada también es una decisión – Ps. Juan y Paola Muñoz se publicó primero en Comunidad de Fe.
Sanidad divina
Mateo 24:4-14. La Biblia nos dice que necesitamos ver y comprender bien las estaciones en las que vivimos. Y parece claro que estamos viviendo en los últimos días antes del regreso del Señor Jesús. Podemos comparar este momento de la historia con los últimos minutos de un partido de fútbol en el reloj de Dios.
Algunas de las muchas señales que menciona la Biblia, acerca de los últimos tiempos, son pestilencias y enfermedades desconocidas; y cada día la ciencia descubre nuevas enfermedades y padecimientos que nunca se habían visto. Todas tienen síntomas y diagnósticos, pero también, lo sabemos, todas provienen del infierno, por eso llevan máscaras de engaño y miedo.
Pero la Palabra de Dios es “rápida, poderosa y más afilada que cualquier espada de dos filos…”, y nuestra fe para ser sanados se activa y se aviva cuando escuchamos y creemos en la Palabra.
Así que, cuando escuchemos y creamos en la Palabra de Dios, el Espíritu Santo se moverá en nuestros corazones y traerá sanidad.
Podemos ver tres tipos principales de sanidades:
1. Sanidad espontánea: cuando ocurre un milagro de forma instantánea.
Finalmente, hablemos de dos obstáculos principales que bloquearán recibir sanidad: el pecado del que no nos hemos arrepentido y la falta de perdón.
Ahora, veamos algunos versículos acerca de la sanidad divina:
Juan 11:40 (NTV). La sanidad es una manifestación de la Gloria de Dios.
Proverbios 4:20-22 (NTV). La Palabra de Dios debe mantenerse viva dentro de nosotros.
Santiago 5:16 (NTV).
1 Pedro 2:24 (NVI). Después de nuestra salvación eterna, la sanidad divina es el siguiente beneficio más grande de la cruz.
Mateo 11:28-30 (NVI). Una persona enferma es alguien cuya alma necesita descanso.
Salmo 107:19-21. Cuando clamamos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, su gran amor por nosotros se revela a través de la respuesta de una sanidad divina. Él es Jehová Rafa, nuestro Sanador. Debemos creer que nos ama.
La entrada Sanidad divina – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.

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