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El susurro que lo llena todo
El Reino de Dios comienza en silencio, crece en lo invisible y vale más que todo. El Señor nos llama a una vida de crecimiento fiel, de a poco y sacrificial, que conduce a lo eterno.
1 Corintios 1:27 (NBLA). El mundo valora lo grande, rápido y siempre visible, pero el Reino de los cielos escomo una pequeña semilla que va creciendo como un susurro. Lo que el mundo ignora, el Reino honra.
¿Cómo es el crecimiento del Reino?
1. Silencioso. Mateo 13:31-32 (NBLA). Lo pequeño con propósito eterno, siempre supera lo grande sin raíz.
Mateo 13:33 (NBLA): “Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas (39 litros) de harina hasta que todo quedó fermentado».”
2. Comienza desde lo pequeño. Génesis 12:1-3 (NBLA). Abraham comenzó sin nada visible, pero creyó en el susurro.
3. Valora el Reino. Mateo 13:44-46 (NBLA). Cuando vemos el Reino por lo que es, podemos darlo todo sin pensarlo.
4. Lo deja todo. Génesis22:2,12 (NBLA). El Reino es un llamado a rendirse por completo y confiar en la promesa.
Lucas 17:21 (NBLA). Aunque comienza escondido, el Reino en nosotros crece y se transforma. Entonces, vivamos en lo pequeño, seamos fieles en lo oculto y caminemos hacia lo eterno.
La entrada El susurro que llena todo – Steven Richards se publicó primero en Comunidad de Fe.
Corazón valiente
Todos los creyentes necesitamos aprender a vivir por encima de las tormentas. Esto no es una opción, es una habilidad indispensable para vivir en este lado de la eternidad. Existe algunos “secretos” para adquirir esta habilidad: la capacidad de levantarse una y otra vez, de tener un corazón fuerte, un corazón valiente, capaz de resistir todo lo que la vida nos arroje en medio del camino.
Muchos cristianos creen que caminar con Jesús significa una vida sin dificultades. ¡Nada más lejos de la verdad! 1 Pedro 4:12 (NTV): «Queridos amigos, no se sorprendan de las pruebas de fuego por las que están atravesando, como si algo extraño les sucediera.»
Secreto 1: Espera la prueba. Tanto las pruebas grandes como las pequeñas —incluso las pequeñas irritaciones diarias— sacan a la luz lo que hay dentro de nosotros. Son oportunidades para responder con compasión, integridad y valentía.
No debemos ser ingenuos pensando que a las buenas personas les va bien y a las malas, mal.
Secreto 2: en la prueba, el verdadero enemigo no es el dolor, sino el mal. Cuando enfrentamos pruebas, el enemigo no es la enfermedad, ni la escasez, ni la pérdida, ni el dolor. El enemigo es el mal que busca destruir tu fe, amargarte, alejarte de Dios y hacer que reniegues de Él. Por eso nuestra oración debe ser: “Señor, si es posible, no permitas que sea probado. Pero si lo soy, ayúdame a pasar la prueba con la actitud correcta.” Mateo 6:13 (NTV).
Superar la prueba con una buena actitud nos transforma, nos refina como el oro, como los diamantes. Eso fue lo que Jesús hizo en la cruz: pasó la prueba y fue exaltado a lo más alto.
Secreto 3: No es fórmula, es relación. Nuestros tiempos de oración y lectura de la Biblia no son fórmulas mágicas, sino que se tratan de: detenerse, meditar, escuchar a Dios a través de Su Palabra, adorar y agradecer. Es estar con Jesús diariamente.
El corazón humano tiende a ver a Dios como un “genio de la lámpara”, al que acudimos sólo cuando estamos en apuros. Pero Dios quiere más. Dios está buscando corazones fieles para fortalecerlos. 2 Crónicas 16:9a (NTV) ¡Qué impresionante!
Isaías 43:19: “¡He aquí que yo hago cosa nueva!” Él se propuso algo permanente, extravagante, impensado: cambiar nuestro corazón necio. Un corazón nuevo, a través de Jesucristo. Él se hizo hombre para pagar el precio de nuestro pecado. Jesús abrió un camino de regreso al Padre.
Juan 16:33 (NTV): “En este mundo tendrán aflicciones; pero confíen, yo he vencido al mundo.” Si estamos unidos a Jesús en comunión, entonces vamos a estar bien. Vamos a vivir por encima de la tormenta, vamos a vencer.
La entrada Corazón valiente – Ps. Martín Holguín se publicó primero en Comunidad de Fe.
El Poder de la Resiliencia
Hemos escuchado del tema: “La ayuda viene en camino”; y hemos visto algunos puntos importantes para mantenernos firmes mientras esperamos que Dios se manifieste en nuestras vidas: 1) Clama a Dios, 2) No te sueltes de Él y 3) Aguanta en ese lugar. La idea central es clara: ¡No tires la toalla en este viaje llamado vida!
Ahora, veamos un cuarto punto en este proceso: la resiliencia. Esta es una palabra poco usada, pero poderosa. Significa el proceso de adaptarse bien a la adversidad, al trauma, a la tragedia, a amenazas o fuentes de tensión significativas como problemas familiares, de relaciones personales, enfermedades graves, situaciones estresantes en el trabajo o dificultades económicas.
2 Corintios 4:8-9 (NTV). “Somos presionados por todos lados, pero no aplastados; estamos perplejos, pero no caemos en la desesperación. Somos perseguidos, pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos.”
¿Cómo es posible ser derribado sin ser destruido? La respuesta está en otra poderosa declaración bíblica: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13).
2 Corintios 12:10 (NTV). Entonces, al final del día, no se trata de nuestra fuerza, sino de la fuerza de Cristo en nosotros. Solo porque hemos sido derribados momentáneamente, no significa que estamos destruidos. Como cristianos, nuestras más grandes victorias, muchas veces, nacen en nuestros momentos más débiles, porque es entonces cuando somos fortalecidos por la mano de Dios. Romanos 8:28 (NTV).
Cuatro pasos para cultivar la resiliencia en nuestras vidas:
1. Apóyate en la fuerza de Dios. Enfrenta las dificultades recordando que su fuerza se perfecciona en nuestra debilidad. Salmos 121:1-2 (NTV).
2. Renueva tu mente. Reflexiona sobre las promesas de Dios a través del estudio constante de Su Palabra. Filipenses 4:13
3. Mantente conectado con la comunidad. En tiempos difíciles, rodéate de hermanos en la fe para recibir apoyo, aliento y oración. Proverbios 27:17.
4. Mantén una perspectiva eterna. Así como Jesús soportó la cruz por el gozo que venía después, nosotros también debemos recordar que nuestros sufrimientos son temporales. ¡Lo mejor está por venir! Romanos 8:18.
Y finalicemos con este poderoso recordatorio:
“Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra.” (Colosenses 3:1-2, NTV).
La entrada El poder de la resiliencia – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
La ayuda viene en camino
Daniel 10:12-13 (NTV). El profeta Daniel clamaba a Dios… y parecía no tener respuesta. Sin embargo, no era así.
¿Has estado orando por una respuesta? ¿Esperando un milagro? ¿Deseando que las cosas cambien?
Hoy vengo a decirte con certeza: ¡La ayuda viene en camino! No desesperes. Tal vez no sabes cuándo llegará tu milagro, tu respuesta o tu cambio. Pero Dios sí lo sabe, y Él te dice: ¡La ayuda viene en camino!
– Clama a Dios. Él oye. Mateo 14:30 (NVI): “Pero al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: —¡Señor, sálvame!”. Cuando veas las olas, sientas los vientos, y todo parezca ir mal no trates de hacerte el fuerte, no intentes acostumbrarte. Haz lo que hizo Pedro cuando se hundía: ¡Clama a Dios!
Cuando la vida se pone difícil no es tiempo de callar ni resignarse. Es tiempo de gritar a dios con fe: ¡señor, sálvame!
– No te sueltes de su mano. Mateo 14:31 (NTV): “De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró.” Jesús escucha el clamor de Sus hijos, y extiende Su mano para levantarlos.
Él te escucha, te responde y no te soltará. Él te guía, te conforta, te anima y te bendice. Las respuestas están en Jesús. Tu respuesta ya fue enviada del cielo y está en camino.
– Desarrolla aguante. Aprieta los dientes, endereza tu espalda y clava los talones en el nombre de Jesús. No será por tus fuerzas, sino por el poder del Espíritu Santo.
Juan 15:5 (NTV): “…separados de mí, no pueden hacer nada.”
Gálatas 6:9 (NTV): “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.”
Así que, recuerda: tu situación está por cambiar, la enfermedad está por huir, tus oraciones están por ser contestadas, tu lamento está por convertirse en gozo. Un nuevo día está por amanecer en tu vida, porque ¡la ayuda viene en camino!
La entrada La ayuda viene en camino – Ps. Marcos Witt se publicó primero en Comunidad de Fe.
No me alcanza
Jesús dedicó mucho tiempo a confrontar la falta de fe de sus discípulos, porque era algo esencial. Tener fe significa confiar en Dios incluso cuando todo parece imposible.
¿Somos personas de fe? La fe verdadera puede ser reconocida porque se expresa con acciones. No es solo algo interno o emocional; es visible, activa y produce frutos.
Santiago 2:17-18. Una fe auténtica se demuestra con obras reales, a través de actos, declaraciones, confianza y descanso en Dios y con evidencia visible en la vida de la persona.
Lucas 1:18-20: «Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.»
Zacarías dudó incluso después de ver al ángel Gabriel, a pesar de estar en un lugar donde nadie más podía entrar y escuchar cosas que solo él y Dios sabían. Aun con todo eso, no creyó. La incredulidad fue su mayor obstáculo.
La poca fe nos limita. Nos permite comenzar, pero no terminar. Es suficiente para entrar en el camino, pero no para recibir todo lo que Dios quiere darnos. No conquista ni recibe la plenitud de la bendición.
Los cinco ingredientes de la poca fe:
1. El temor. Mateo 8:26. El temor nos detiene. Es sutil, pero si le damos lugar, nos paraliza. ¿A qué le tememos?
2. La duda. Mateo 14:31. Dudar es cuestionar si Dios realmente hará lo que ha dicho.
3. Pensar en lo negativo. Mateo 16:8. A veces, nos enfocamos en lo que falta, en las circunstancias, en lo que no tenemos.
4. La baja autoestima. Lucas 12:28. Son esos pensamientos como: «No merezco», «No valgo nada», «No soy suficiente», que limitan nuestra fe. Creemos que la bendición es para otros y no para nosotros.
5. El pecado. Juan 9:1-3. El pecado puede ser un obstáculo para recibir los milagros de Dios, aunque no siempre es la causa directa del sufrimiento. Aun así, debe ser confrontado para abrir camino a la fe.
La fe verdadera confía, actúa y permite a Dios obrar plenamente en nuestra vida, sin dejarse limitar por el temor, la duda o el pecado.
La entrada No me alcanza – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
Cosas que impiden la Victoria
Muchos piensan que lo opuesto a la victoria es el fracaso. Sin embargo, eso no es lo que dicen la mayoría de los diccionarios ni lo que enseña la Biblia. Lo opuesto a la victoria es la derrota.
El fracaso se refiere a un revés o pérdida temporal, mientras que la derrota implica una condición permanente. Derrotado significa: ser vencido, perder la batalla, una competencia o una carrera; es un estado que se asocia con algo definitivo.
Ahora, en un tono más positivo, la palabra victoria significa: éxito o triunfo permanente sobre un enemigo u oponente en una batalla, competencia o lucha. También se refiere a lograr un resultado deseado al superar la resistencia o la dificultad.
Así como la victoria es importante en nuestra vida cristiana, también es esencial comprender la diferencia entre fracaso y derrota. Como creyentes, podemos experimentar fracasos temporales, pero la derrota no está en el plan de Dios para nosotros.
Deuteronomio 20:4 (NVI). La Biblia habla del deseo de Dios de que obtengamos la victoria.
¿Qué cosas pueden impedir la victoria en nuestras vidas?
1. Creer las mentiras del enemigo. Juan 10:10. 2 Corintios 2:11. 1 Pedro 5:8.
2. Caminar con falta de fe. Mateo 9:22. Jesús dedicó mucho tiempo a corregir la falta de fe en sus discípulos. La fe es confiar incluso cuando las cosas parecen imposibles.
3. Tener demasiadas influencias tóxicas en tu vida. 1 Corintios 15:33 (NVI). Pregúntate: ¿Tus amigos te inspiran esperanza? ¿Te acercan a Cristo o te llenan de miedo y dudas?
4. Guardar resentimiento en el corazón. Mateo 6:15. La amargura y la falta de perdón nos impiden avanzar.
5. No caminar en integridad y santidad. Santiago 4:17. La integridad es hacer lo correcto, aunque nadie te vea. La santidad es tanto un camino como una meta. Dios nos llama a caminar en santidad.
6. Estar atrapado en el pasado. Filipenses 3. Cargar con culpa o vergüenza por errores pasados puede llevarnos a una mentalidad de derrota. Nuestro pasado intenta convencernos de que no somos aptos para el éxito.
7. No tener una relación íntima con Dios. 1 Corintios 15:57 (NTV). Ser cristiano no se trata de una nueva religión, sino de una relación viva y transformadora. Dios quiere pasar tiempo contigo, tener comunión contigo y guiarte a la victoria en cada área de tu vida, todos los días.
La victoria es el plan de Dios para nuestras vidas. Aunque enfrentemos fracasos temporales, no estamos destinados a vivir en derrota. Al caminar en fe, integridad y una relación íntima con Dios, podemos vencer los obstáculos y vivir en el triunfo que Él nos ha prometido.
La entrada Cosas que impiden la victoria – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Decide vivir en victoria
Como muchas cosas en esta vida, vivir en victoria es una decisión, no un sentimiento.
El apóstol Pablo sabía que tendría que enfrentar muchas dificultades para que el Evangelio avanzara. Él pudo haber dicho: “¡Esto no es justo!”, o: “¡Esto no se alinea con mi teología!”, incluso preguntarse: “¿Por qué Dios permitió que esto me pasara?” Pero en lugar de dejarse llevar por pensamientos negativos y conflictos mentales, Pablo eligió superar la adversidad y transformar sus pruebas en oportunidades para expandir el Reino de Dios. ¡Tomó la decisión de vivir en victoria!
Filipenses 1:12–14 (NTV). Mientras la Iglesia admiraba a Pablo como un gran líder, él nunca olvidó que todavía había muchas almas que necesitaban conocer a Jesús como su Salvador. Por eso, como vemos en estos versículos, aun el encarcelamiento de Pablo tenía un propósito divino. Recordemos: todo sucede por una razón.
Eclesiastés 3:1. Salmos 34:19 (NVI). Incluso nuestras aflicciones y pruebas personales tienen un propósito en nuestras vidas.
El Espíritu Santo me ha enseñado, a lo largo de los años, algunos principios clave para vivir en victoria. Aquí te los comparto:
1. Oración. 1 Tesalonisenses 5:17. Dedica tiempo a orar. Cultiva una relación íntima con Dios, buscando siempre Su fuerza y dirección.
2. Obediencia a la Palabra de Dios. Lucas 11:28. Lee, estudia y obedece la Biblia. Deja que el Espíritu Santo guíe tu corazón y fortalezca tu fe.
3. Confesión de Pecados. 1 Juan 1:9. Reconoce tus errores y faltas. Arrepiéntete y recibe el perdón de Dios con humildad.
4. Renovación Espiritual. Romanos 12:2. Pídele a Dios que examine tu corazón. Elimina lo que no pertenece allí y permite que el Espíritu Santo llene ese vacío.
5. Fe en el Evangelio. Romanos 10:17. No basta con conocerlo; hay que creer en él. Confía en la gracia y el poder de Dios para tu salvación y transformación continua.
6. Busca la Guía del Espíritu Santo. Gálatas 5:18. Permite que el Espíritu de Dios dirija cada aspecto de tu vida mediante obediencia y santidad.
7. Cultiva una Relación con Jesús. Juan 15:5. A través de la oración, la lectura de la Palabra y la práctica activa de la fe, fortalece tu comunión con Jesús. ¡Haz de Él el centro de tu vida!
8. Busca Amistades Cristianas. Proverbios 12:26. Rodéate de personas que te animen y te ayuden a crecer espiritualmente.
9. Evangeliza. Comparte tu fe. Romanos 1:16-17. Sé un testimonio vivo de la gracia y el poder de Dios ante el mundo.
10. Discipulado. Proverbios 12:15. Proverbios 15:22. Busca el consejo y la enseñanza de creyentes maduros. Aprende de su experiencia y fortalece tu fe.
Caminar en victoria no es algo que depende de las circunstancias, ¡es una decisión diaria basada en la fe y la obediencia!
La entrada Decide vivir en victoria – Ps. David Ingman se publicó primero en Comunidad de Fe.
Familia sobre la roca
Cuando estamos casados, la meta debe ser clara: permanecer juntos hasta el final. Pero esto solo es posible si nuestra relación está fundamentada en principios firmes. La única garantía de permanencia es estar cimentados sobre la Palabra de Dios.
Jesús dijo en Mateo 7:24-25 que el que oye sus palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Esa roca es Cristo y su Palabra. Solo sobre ella se puede edificar un matrimonio fuerte y duradero.
Dios estableció el matrimonio entre hombre y mujer desde la creación (Génesis 2:24). La Biblia comienza con un matrimonio (Adán y Eva) y termina con otro: la boda del Cordero con su Iglesia (Apocalipsis 19:7-9). Esto revela que el matrimonio tiene un lugar especial en el corazón de Dios.
Algunas causas comunes de conflicto matrimonial son: falta de comunicación, problemas económicos, infidelidad y violencia. Ante estas amenazas, levantemos muros espirituales altos para proteger nuestras familias del enemigo.
Consejos para para los hombres:
1. Ama a tu esposa como Cristo amó a la Iglesia. Efesios 5:25. El amor que Dios espera de un hombre hacia su esposa es sacrificial y constante. Efesios 5:33a.
2. Mejora la comunicación. Muchos hombres tienen dificultad para expresar lo que sienten. Pero, debes tomar tiempo para hablar. No ataques, escucha; haz preguntas y busca acuerdos. Sé el primero en actuar para resolver los conflictos
3. Ora por tu esposa e hijos. Efesios 6:12. Hay una guerra espiritual por tu familia. Sé el sacerdote y líder espiritual de tu hogar.
4. Sé un ejemplo. En la búsqueda de Dios, en tu manera de hablar, en tu responsabilidad laboral, en tus acciones diarias.
Consejos para para las mujeres:
1. Sometimiento bíblico. Efesios 5:22-23. El sometimiento no es esclavitud, es reconocer el orden que Dios ha establecido. Este sometimiento no implica aceptar el pecado.
2. Perdona rápidamente. Mateo 6:14-15. Efesios 4:26. Decide perdonar y no guardes rencor. Pide a Dios fuerzas para sanar tu corazón Proverbios 27:15-16 (NTV). No uses el conflicto para manipular. Eso desgasta el matrimonio.
3. Respeta a tu esposo. Efesios 5:33c. El respeto es admiración, consideración, aprecio y honra. Evita juzgarlo, hablar mal de él cuando no está o menospreciarlo delante de los hijos.
Somos un equipo diseñado por Dios, y el objetivo es llegar a ser uno solo, en mente, espíritu y propósito. Con Dios es posible y mantenible.
La entrada Familia sobre la roca – Ps. Rolando Rodríguez se publicó primero en Comunidad de Fe.
Una fe que persevera
Marcos 2:1–12. Esta historia ilustra cómo la fe no solo es vista por Dios, sino también por quienes nos rodean. En este pasaje, unos amigos llevan a un paralítico a Jesús. A pesar de los obstáculos —la multitud que les impedía llegar— no se rindieron. Subieron al techo, hicieron una abertura y bajaron al enfermo justo frente a Jesús. La Biblia dice que Jesús vio la fe de ellos y respondió con un milagro, sanando al paralítico y perdonando sus pecados.
Esta historia nos enseña que la verdadera fe es activa, visible y persistente. Por eso, nuestra meta debe ser confiar en Dios y en Su Palabra. No pongamos nuestra confianza en las circunstancias ni nos dejemos llevar por lo que vemos. La clave está en mantener la mirada en Jesús.
Hebreos 12:1–2: “Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.”
Veamos cuatro características de una fe que persevera:
1. Lleva la necesidad a Jesús. No esperemos a que todo falle para buscar a Cristo. Él debe ser nuestra primera opción, no la última.
2. Rompe barreras. La fe verdadera no se detiene ante los obstáculos. Busca soluciones con determinación.
3. Requiere compañerismo. La fe se fortalece en comunidad. A veces necesitamos a otros que nos ayuden a llegar a Jesús, como lo hicieron los amigos del paralítico.
4. Produce resultados. Dios responde a la fe. Cuando creemos, actuamos y persistimos, Él se manifiesta con poder.
El predicador y evangelísta estadounidense dijo esta inspiradora frase: “¡Tú no tienes ningún problema, Todo lo que necesitas es fe en DIOS!”
Jesús es nuestra paz en medio de la lucha y las dificultades; Él nos ofrece algo que el mundo no puede dar: paz y victoria. Así lo declara Juan 16:33: “En mí tenéis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”
Este es el desafío de esta semana: No dejemos que los obstáculos nos detengan. Tengamos una fe que persevera, que actúa, que une, que insiste… y que recibe.
Mantengamos los ojos en Jesús y creamos que Él puede hacer lo imposible.
La entrada Una fe que persevera – Ps. Caleb y Sarah Wehrli se publicó primero en Comunidad de Fe.
Un verdadero arrepentimiento
La vida cristiana es un camino de constante arrepentimiento, pero es importante entender qué significa verdaderamente arrepentirse.
La palabra arrepentimiento proviene del griego Metanoia, que significa cambio de mente. No se trata simplemente de sentir culpa, sino de un cambio profundo y transformador en nuestra forma de pensar, vivir y actuar.
Romanos 3:23-24 (NTV). Todos hemos pecado. Eso es lo que nos apartó del amor de Dios. Pero al arrepentirnos y creer en el sacrificio de Jesús, somos limpiados y restaurados.
Proverbios 28:13 (NTV). Muchas veces nos sentimos estancados por pecados ocultos, pero cuando los confesamos y nos apartamos, Dios nos da libertad y misericordia. No basta con confesar: hay que tomar decisiones, cortar relaciones, alejarse de todo lo que te lleva a pecar.
Hechos 3:19 (NTV). El arrepentimiento no es solo pedir perdón, es cambiar de dirección; y no puedes lograrlo por tu cuenta. Necesitas a Dios para cambiar. El arrepentimiento verdadero te acerca a Dios, por eso no corras de Él, corre hacia Él.
Mateo 3:8 (NTV). El verdadero arrepentimiento se nota, se demuestra más por tus acciones que por tus palabras.
Juan 3:17 (NTV). Dios no te condena y no está esperando castigarte, Él quiere restaurarte. Él no te señala, ni te llama por tu pecado.
Pedro, el discípulo de Jesús, era impulsivo, voluntarioso, siempre quería impresionar a al Señor. Era el primero en hablar, en actuar… pero también en equivocarse: prometió fidelidad hasta la muerte, pero en Getsemaní cortó la oreja a Malco; luego, negó a Jesús tres veces y corrió a esconderse. (Juan 18).
Muchos hoy también se esconden en lugares conocidos: estudios, trabajo, actividades.
Entonces, Jesús vuelve a buscar a Pedro. Una vez más, en la orilla, con una fogata. Como la fogata donde Pedro le negó. Jesús le invita a desayunar, a compartir la mesa. Le restaura en el mismo tipo de escenario donde falló. Jesús puede convertir tus mayores fracasos en tus mayores victorias. No necesitas ser perfecto para sentarte con Jesús. Vas a la mesa para que Él te transforme.
Jesús le pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” No le habló a “Pedro, la roca”, sino a Simón, el frágil, el inestable, porque Dios no llama a los perfectos, llama a los dispuestos.
Hoy puedes salir de esa barca, dejar lo que te aleja y volver a los brazos de Jesús. Puedes tener un verdadero arrepentimiento, que no solo pide perdón, sino que transforma tu vida.
La entrada Un verdadero arrepentimiento – Ps. Danny Serrano se publicó primero en Comunidad de Fe.

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