Hoy es el día 19 de nuestro ayuno y hablamos de un corazón que Dios puede usar.
Más que fuerza, capacidades o apariencia, Dios busca un corazón humilde, quebrantado y dispuesto a ser moldeado por Él. No es nuestra autosuficiencia lo que atrae Su favor, sino una actitud mansa y dócil delante de Su presencia.
Dios no mira como mira el hombre; Él mira el corazón. Así fue con David: no se autopromovió, fue llamado. Pasó tiempo a solas con Dios, aprendió a cantar en la noche y permitió que su corazón fuera formado en lo secreto.
Un corazón quebrantado es precioso para el Señor. Nunca lo desprecia. Es el espacio donde Él derrama gracia, misericordia y dirección.
Hoy es un buen día para acercarnos al trono de la gracia con humildad y decir: “Señor, aquí está mi corazón, moldéalo y úsalo para Tu gloria.”