El mundo del Covid-19 ha acelerado la economía y los tiempos. Durante muchos años estuvimos hablando de teletrabajo, hoy sabemos que no podemos concebir el nuevo mundo sin pensar en trabajar parcial o totalmente desde nuestra casa. El mundo Zoom, Skype, Streamyard vino para quedarse. Esto implica mucho orden y organización y repensar nuestro rol como líderes y profesionales independientes.
De repente el mundo paró. El trayecto a la oficina fue cancelado y aprovechas ahora para salir a caminar. Si tienes una playa cerca, bajas y dejas que tus pies acaricien la arena. El mundo Covid-19 vino para quedarse y los pies siguen inofensivos a este flagelo. Nos advirtieron que no nos tocáramos los ojos ni la nariz ni la boca y con esa prohibición muchos se negaron a ver un distinto futuro que no sea el desempleo, otros dejaron de usar perfume porque son muy costosos, dan alergia y el cuidado de sí lo dejamos para el encuentro real y el tacto dejó de ser una costumbre habitual y entonces esas manos y brazos ya no tocan ni abrazan. Así crecen nuestros niños y adolescentes mientras los adultos se adaptan como pueden a esta pandemia y lo que está claro que además de usar la tecnología, a nuestra manera debemos volvernos más humanos y aumentar nuestra empatía, compasión, cooperación y amor al otro. Este es un buen momento para repensar nuestro liderazgo personal porque solemos cumplir el rol de líderes, ya sea en nuestra familia, en nuestro grupo de amigos o en nuestra propia empresa.
Debemos pensar el propósito principal de desarrollarnos como líderes. Algunos piensan que ya está bien, que ya somos líderes, que nuestra empresa no perdió tanto durante la pandemia, que nuestro equipo sigue intacto. Otros se han dado cuenta que el cambio va a ser constante y que este nuevo tiempo implica evolucionar permanentemente, formarnos, aprovechar las ventajas de crecimiento personal, leer nuevos libros, hacer cursos online, apuntarme a un nuevo Máster, continuar con el aprendizaje para estar más preparados para los cambios de futuro.
Hace tiempo la sociedad industrial dio paso a una sociedad de conocimiento donde sólo los que saben, aprenden y se adaptan rápidamente se salvan. Por tanto, pensando en el coaching nos movemos porque donde estamos no nos gusta y deseamos estar en alguna parte mejor o bien experimentamos la atracción hacia algo mejor. La aventura de mejorar han creado cosas positivas. De una crisis económica, J.K Rowling se puso a escribir Harry Potter, de una crisis amorosa, surge Malena Pichot que se puso a hacer vídeos en YouTube y paso a llenar en espectáculos de stand up.
El liderazgo y el ser emprendedor nace de nuestra necesidad de reinventarnos cada día. No necesitas que nadie te de permiso para ser líder. El liderazgo no depende de lo que estás haciendo. De ahí que hay muchas personas que tienen cargos de autoridad pero no llegan a ser líderes, tienen el titulo pero les falta esencia.
El liderazgo proviene de la realidad de lo que piensas y haces, no de tu ocupación o los cargos que ostentas. El liderazgo sólo puede florecer cuando el tiempo y la tierra son los indicados pero el fruto proviene del interior. El único permiso que necesitas para empezar es el tuyo.
En el mismo momento te sientes un líder, te vestiste, creaste tu ruta del camino y ya estás dando el primer paso para ese largo viaje. El liderazgo conecta a las personas de un modo muy especial. Como dice Joseph Connor, no podemos modelar el liderazgo, es decir que no podemos simplemente crear un inventario de cómo actúan los líderes viendo desde el exterior. Sólo puede ser modelado desde adentro, mediante el desarrollo de nuestros propios valores, creencias y cualidades que necesitamos para nuestro propósito vital.