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A veces nos toma de sorpresa. Hemos puesto muchas expectativas en una relación, en un trabajo, en un proyecto que ante la imposibilidad que eso se cumpla tal como soñamos, llega ella. La decepción trae consigo angustia, ansiedad, taquicardia y un nudo en la garganta, que ni el mejor vaso de agua fría calma ese dolor incendiario. Nos agarra desprevenidos. No siempre esperamos que ella llegue. Dentro de lo razonable, la lloramos y buscamos oídos y ojos amigos que nos brinden palabras de consuelo. Algunos recurren a nosotros, los psicólogos y coaches, nos piden un antídoto para aliviar ese dolor. No lo hay. El tiempo y el trabajo interior van a ir calmando ese estado fatal del espíritu. Lo cierto que ella llega como una catarata poblada de varias pérdidas, ciertas fatalidades, rupturas varias porque cada vez que alguien nos decepciona, vuelve nuestra historia a recordarnos que eso ya lo vivimos, ya lo sufrimos y volvimos a equivocarnos. Hay gente que lleva toda una vida decepcionándose y algunos le huyen tanto que buscan relaciones sin compromiso. Algunos hacen de ella un deporte. Están los que son expertos en decepcionar y los que deciden ser decepcionados en cada nuevo vínculo. Las mujeres que aman demasiado, esas que ya ilustró tan bien Robin Norwood en su best seller son esas que buscan siempre reformar, curar y estar en relaciones con hombres que no pueden amarlas porque no se aman ni a sí mismos. #amor #amardemasiado #RobinNorwood #relaciones #hombres #mujeres #autoestima #terapia #tristeza #emociones #decepción #inteligenciaemocional
Pensando en cómo las emociones gobiernan nuestra vida desde que nacemos, pienso que todo es un tema de expectativas. El bebé que llora pidiendo alimento expresando una mezcla de tristeza e ira espera que llegue su madre a traerle el biberón o lo amamante. Cuando a ese mismo bebé, la madre le hace caras y mimos, espera que su niño sienta alegría.
Cuando llegamos a adultos, el aparato emocional sigue gobernando nuestras vidas. En este mundo globalizado, nos llama la atención la importancia que le dan las multinacionales a las emociones en cuanto a la experiencia del cliente. Si pensamos que un café Lavazza podemos disfrutar el mismo sabor en Roma, Barcelona o Montevideo dependiendo de esos granos 100% arábicos. Eso no evita que mis emociones cambien si ese camarero que me trae el café se tropiece al traerlo y ese café delicioso se derrama en mi mesa. Otra vez las expectativas.
Si estoy en un mal día y espero que el café calme esa ansiedad y ese día vertiginoso, quizá reaccione de forma iracunda, reclamando rápidamente un nuevo café. Pero si observe la cara de nervios del camarero, su postura incómoda y su rapidez en limpiar, quizá haga uso de la empatía y de la calma y le pida por favor si me puede traer otro café, mientras espero con una sonrisa.
Si un cajero automático se queda sin dinero, puedo ir a otro sin problema y sin queja o puede quejarme de tener que caminar una cuadra para encontrar otro. Pero de los cambios y de los errores humanos, ahí más que quejarme debo hacer uso de la paciencia y la compasión.
Decía Horacio que "la ira es una locura breve", así que las y los políticamente correctos que nunca tuvieron un arrebato emocional, que siempre hicieron todo con cordura, que jamás hicieron nada desubicado, que siempre responden con altura y no bajan a los subsuelos de la ironía burda de Chris Rock y menos que menos defienden a sus afectos sintiendo que les pertenece al estilo Will Smith, armen ya el taller de Gestión de Ira tan necesario para gestionar emociones de líderes mundiales, machirulos y mujeres agresivas, que reproducen lo peor del machismo creyéndose feministas.
Y los otros, los que reconocen que se equivocan, que uno es humano y puede que diga una broma que haya herido a alguien y eso es el humor, no tiene límites y no tiene porque ser políticamente correcto y son esos que también reconocen que un hombre puede hablar de motivación y desarrollo personal y al mismo tiempo ser impulsivo y equivocado. Se preguntan hoy si está bien que Will Smith haya dicho "my wife" y haya amenazado para que no se bromee con su alopecia y la pregunta que me hago es si Chris Rock tiene la culpa de hacer un chiste que estaba guionado y pasó muchos filtros de la Academia. #oscars2022#machismo#violencia
Si hay algo limitado es el concepto de libertad. ¿Somos libres trabajando a diario o somos más libres sin trabajo y sin independencia económica? Cuando se quiere a otra persona, ¿se es libre o se pierde un poco de libertad a cambio de felicidad?
El atrevimiento a ser uno mismo, sin imposiciones sociales es el primer acto de libertad. Luego de años de programas mentales impuestos por la escuela, el liceo y la educación de nuestros padres, el primer acto libertario es separarnos de esos pensamientos que nos han inculcado. Como mejor ejemplo de esto, el día que nos oponemos al pensamiento de nuestros padres, puede que el mundo nos señale como el “rebelde de la familia”, aunque en realidad ahí estamos ejerciendo nuestra libertad y dejando asomar nuestra madurez incipiente. El hecho de manifestar a alguien que se quiere que se piensa diferente, es ejercer la libertad y el respeto a uno mismo. “Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance para toda la vida”, decía Oscar Wilde. Sin duda, si no estamos bien con nosotros mismos, no podremos estar bien con los demás. Ya Erich Fromm, uno de los psicoanalistas más influyentes del siglo XX, en su libro “El arte de amar”, distinguía dos formas de relación: la unión simbiótica, en la que dos son uno, se necesitan mutuamente, y el amor maduro, que significa “unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad”. La integridad y la individualidad están directamente relacionadas con el concepto de libertad.
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Ya pasamos San Valentín, ese día comercial tan celebrado por los enamorados, esos mismos que proliferan declarando su amor en las redes. Pero con el amor hay matices, también siguen imperando los reservados, que prefieren vivir el amor a puertas adentro. También están los que están en pareja y son presas de un vínculo tóxico de inseguridad y miedos, donde no hay respeto ni coincidencias. Lo cierto que a esta altura del partido, cualquier persona madura sabe que por amor no se sufre. Solamente el desamor duele y deja una herida abierta por la que entran fantasmas, inseguridades y temores.
No podemos temer al amor. El miedo al rechazo o al sufrimiento o al compromiso mal entendido nos hace huir de él. En el mapa del alma cada uno ha creado sus programas mentales para tener esa relación agridulce con el amor, pero todos coincidimos en algo, todos podemos aprender a amar, o a amar de una forma sana. A veces basta con entender nuestro pasado, templar nuestro presente y crear nuestro futuro. Puede que en este San Valentin muchos descubran que lo que les hace bien es la soledad buscada.
Algunas personas tienen un temor exacerbado a la soledad y son capaces de aceptar cualquier cosa con tal de no estar solos. La realidad es que nadie nos enseña a amar y ser amados.
Recursos recomendados:
Ante el Coronavirus, mucha gente ya repite todos los cliches que hace tiempo decimos los psicólogos y sociólogos: el hombre es un ser social y necesitamos de los otros. Pero además de los otros, necesitamos sol. El astro rey es una fuente inagotable de vida para los organismos vivos y no vivos. Y es clave para los niños que crecen este año encerrados en sus casas.
Ciertamente el sol es extremadamente importante para la Tierra porque ayuda a calentarla y mantener la temperatura global promedio en los límites. Nuestro planeta está a 150 millones de kilómetros de esta estrella y esto permite que no sea demasiado frío ni demasiado caliente. Además que gracias a la radiación UV del sol, cada vez que respiramos aire y dejamos que sus rayos acaricien nuestra piel, nuestros huesos se fortalecen porque es fuente de vitamina D en nuestra epidermis.
En realidad, más allá del creciente desempleo, de la propagación de fobias, este aislamiento social les hace un flaco favor a la evolución natural de los niños. Porque la inteligencia social sigue siendo una de las claves para que nuestros hijos aprendan sobre escucha, empatía, virtudes, cooperación y se comuniquen de forma efectiva.
Los otros, sea una pareja, una familia, un grupo de amigos nos enriquecen. También puede pasar como decía Jean Paul Sartre que “el infierno son los otros” ya que los otros proyectan sus juicios, sus creencias limitantes, su envidia y sus inseguridades. Pero bien rodeados, los otros resultan una tierra fértil para construir mundos posibles y crear soluciones ante los problemas.
De todos modos, la crisis del coronavirus nos propone muchos desafíos. Desde hace un tiempo observo cierta fragilidad en los adultos para imponer normas. Parece lejano ese tiempo donde los padres llamaban a almorzar o cenar y se disfrutaba la comida familiar y se comía lo que había, sin discusión. Ahora los padres les preguntan a los niños qué quieren comer y así crecen los niños como tiranos que deciden qué comer y qué no comer. Ahora los padres preguntan a los niños adónde quieren ir. Así se pierde la primera clave para que nuestros hijos crezcan con límites. El mundo se encargará de ponerle límites a nuestros hijos pero antes de emprender ese sufrimiento, mejor que los vayamos preparando a que no todo es como ellos quieren. El virus dando vuelta por las calles nos da una oportunidad para que estemos más en casa y podamos invertir más el tiempo en la educación de nuestros hijos. Los padres modernos creen que pagarles colegios de ocho horas a sus hijos los exime de su condición de educadores.
#sol #crisis#covid19 #padres #madres #educación #reflexiones
Hoy vamos a hablar sobre la humildad. He tenido la suerte de conversar con muchos lideres y gente excepcional y una de las características más lindas que he observado es que además de ser talentosos, tener iniciativa, proactividad y son amables, tienen la cualidad de la humildad que los hace sentir que pueden aprender de forma constante, ser empáticos con los que tienen otro ritmo y reconocer que no saben todo
#liderazgo #humildad #inteligenciaemocional #virtudes #coaching
Hoy 24 de agosto se celebra la noche de la nostalgia en Uruguay, día único, invento de Pablo Lecueder en 1978. El empresario decidió hacer un baile el 24 de agosto de 1978 en la discoteca Ton Ton como forma de promocionar los contenidos de Radio Mundo (CX 32), emisora que había sido adquirida por él y otros socios. Unas 1.500 personas acudieron a aquella primera fiesta del 24 de agosto. Desde entonces, se celebra esta fiesta previamente al día de fiesta o feriado con motivo de la declaratoria de la independencia del Uruguay(25 de agosto de 1825). Quizá, en vez de evocar épocas pasadas de gloria, deberíamos reflexionar sobre la última vez que fuimos independientes. ¿Cuándo dejamos de depender de un pensamiento de un padre, de una opinión de una pareja, o de un comentario de un hijo? ¿Cuándo nos atrevimos a ser libres? ¿Cuándo nos atrevimos a vestir lo que se nos antoja sin seguir modas ni tendencias? ¿Cuándo resolvimos ser sin ver tanto lo que nos falta o nos sobra?
La recomendación usual es que caminemos y miremos siempre adelante, pero nuestro pasado es siempre una referencia, sobre todo cuando hay cosas buenas para evocar. Capaz que ahora mismo recuerdas a esa persona que se molestaba por tus ironías o bien te viene a la memoria esa persona que se reía de tu humor amargo. O capaz que evocas ese primer amor, que te cortejaba y te prometía bajarte la Luna porque ya no sabía que más ofrecerte en la Tierra. Más adelante comprendiste que te bastaba con que esa persona estuviera, más allá de sus visiones y de sus sueños. Te diste cuenta que la gracia estaba en disfrutar la Tierra nomás.
#nostalgia #memorias #24deagosto #independencia
Me llamó la atención ayer que uno de los tantos amigos que tengo en Facebook, un coach muy conocido en España, se quejaba de una gripe y culpaba al cambio climático. A partir de ahí, todos sus seguidores le respondieron con mensajes de apoyo y lamentaciones varias a este tiempo que se le da por estar frío en España. Lo primero que me vino la cabeza es Stephen R. Covey, que en su libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” considera que la gente reactiva es la que suele prestar atención al sol o la lluvia. ¿Cuánta gente has visto expresar su desánimo cuando llueve? En vez de disfrutar esa maravilla de la naturaleza que se llama lluvia. En cambio, la gente proactiva, esa que se lo piensa todo antes de actuar, es la que siempre se mantiene feliz y estable más allá del clima que haga. Creo firmemente en eso porque de lo contrario, no existiría gente feliz y alegre en países como Alemania o Holanda.
Frente a eso, me pregunté seriamente si alguien cree que una persona se enferma por un cambio de clima. ¿No será que esa persona debe revisar su clima interior? ¿Quizá revisar sus emociones, su conexión con el corazón? Creo que mucha de la gente que está continuamente poniendo posts en Facebook vive más conectada a la razón, a la máquina, a su imagen virtual, a su ordenador y se olvida de conectar con su corazón y con su red de carne y hueso.
#climaemocional #proactividad #stephenrcovey
Ante el día del padre en Uruguay, surgen reflexiones en torno a los roles del hombre y de la mujer en la crianza de los hijos y en su concepción del amor. Afortunadamente en este nuevo posicionamiento que los varones están teniendo con respecto a su rol como padres, cada vez más, se atreven a asumir tareas que tradicionalmente eran exclusivas de la mujer. Pero ¿qué sucede cuando esos padres y madres deciden rehacer su vida? En mi experiencia como coach y psicóloga, me he encontrado con muchas mujeres que me confiesan su dificultad de encontrar una nueva pareja por ser madres. ¿Y qué sucede con los hombres? ¿Ellos tienen más posibilidades para volver a encontrar una compañera?
Entre las revoluciones sociales que han acontecido en el último tiempo puede citarse el rol del hombre en su faceta de progenitor. Muchos de estos padres asumen la paternidad de un modo abnegado y responsable, lo que le resta tiempo a la pareja. En caso de padres separados, muchos padres no aceptan simplemente ver a sus hijos el fin de semana y hasta surgen asociaciones de padres separados que protegen su derecho a ser y a vivir la paternidad. El siglo XXI ha sido testigo de la lucha de muchos hombres reclamando la tenencia de sus hijos. Los hombres viven su paternidad de una forma comprometida y no como meros proveedores y figuras de autoridad para el niño. En caso de divorcio, muchos hombres en común acuerdo con sus ex parejas, asumen la custodia total de sus hijos.
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