Hoy nuestra familia está viviendo una situación particularmente traumática. Como muchas otras familias en Cuba que también están pasando por situaciones difíciles. Unas por la extensión de la pandemia, ingresos, terapia, incluso muerte por COVID; otras por tener en detención y proceso judicial a alguno de sus miembros luego de las manifestaciones del 11 de julio.
Desde que era un adolescente me impresionó mucho un fragmento del libro de la Biblia llamado del Eclesiastés en su capítulo 3. En estos días un amigo, con el que hablábamos de estas realidades, me lo recordó.
Y volvimos a este pasaje y queremos compartirles algunos fragmentos que hemos seleccionado:
Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo.
Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir
Su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado.
Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír,
Su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar.
Su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse.
Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder.
Su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar.
Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser.
Su tiempo el callar, y su tiempo el hablar.Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo.
El tiempo es un regalo. Cada día es un regalo.
Cómo nos dijo el padre Alberto Reyes: es momento de creer que el odio no es más fuerte que el amor ni la oscuridad más fuerte que la luz.
Y así compartimos con ustedes la seguridad de que Dios, con su infinita misericordia y providencia, prepara nuestro presente y nuestro futuro.
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