Todo comenzó en diciembre de 2010, cuando la búsqueda de Shannan Gilbert, llevó a la policía a un descubrimiento escalofriante: restos humanos esparcidos a lo largo de las densas dunas y la maleza. Lo que inicialmente parecía un caso aislado, pronto se reveló como una serie de hallazgos que apuntaban a un posible asesino en serie. Durante los meses siguientes, se recuperaron los restos de varias mujeres, la mayoría de ellas trabajadoras sexuales que anunciaban sus servicios en línea.
La ausencia de un culpable durante más de una década convirtió a Gilgo Beach en sinónimo de un misterio sin resolver, un caso que ha atormentado a las familias de las víctimas y ha mantenido en vilo a la opinión pública. La complejidad de la investigación, el terreno difícil, y la falta de pistas claras, crearon un rompecabezas que parecía imposible de armar.