Todos hemos visto a los deportistas apuntar hacia el cielo después de un gol o un touchdown. Y hemos escuchado a actores agradecer a Dios en sus premiaciones. Sabemos que Dios puede ser glorificado en nuestro éxito, pero, ¿qué acerca de nuestros momentos de debilidad? ¿Cómo podemos continuar cuando nuestras circunstancias nos derrumban y Dios parece decirnos “No”?
Todos hemos visto a los deportistas apuntar hacia el cielo después de un gol o un touchdown. Y hemos escuchado a actores agradecer a Dios en sus premiaciones. Sabemos que Dios puede ser glorificado en nuestro éxito, pero, ¿qué acerca de nuestros momentos de debilidad? ¿Cómo podemos continuar cuando nuestras circunstancias nos derrumban y Dios parece decirnos “No”?