La unción es producto de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, y cuando una nueva y fresca unción viene trae consigo muchas bendiciones. El capítulo 92 de Salmos nos dice en el versículo 10 “Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco”.
Cuando sobre ti llega una nueva unción, alcanzas victorias y milagros nuevos, por esta razón todos quieren una nueva unción o una mayor influencia del Espíritu Santo en sus vidas, sabiendo que con ella vienen muchas cosas nuevas, pero para ver ese nuevo vino debemos dejar atrás las cosas viejas; tal como dice nuestra escritura central, no se pone vino nuevo en odres viejos, porque si lo viejo no se va echa a perder lo nuevo.
Muchas veces nos aferramos a actitudes, cosas o bendiciones pasadas, cuando hasta Dios quiere erradicarlas de nuestras vidas. Abraham tuvo que dejar a sus padres, separarse de su querido sobrino Lot, dejar ir a Ismael y Agar para recibir la nueva bendición que Dios le había prometido.
Para obtener lo nuevo departe de Dios para tu vida, tiene que dejar atrás lo anterior, aunque sea doloroso. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17.