Devenir

Devenir

Download on the App Store

Devenir episodes

  • La relación cristianismo y política, la obediencia a la autoridad
    Por José Vicente Peñarrubia
    En la historia de la filosofía política es importante la relación del cristianismo con la política.
    Veremos cuatro momentos destacados de esta relación:
    1. San Pablo;
    2. Constantino y el cristianismo como religión oficial del Imperio romano;
    3. San Agustín; y
    4. El pensamiento papal.
    Según San Pablo –y también San Pedro-, el poder viene de Dios y, en consecuencia, debe ser obedecido.
    San Pablo escribe en su Carta a los Romanos que hay que someterse a la autoridad porque no hay autoridad sin que lo disponga Dios.
    El insumiso a la autoridad se opone a la disposición de Dios.
    En el siglo IV con el emperador Constantino el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio romano.
    La Iglesia utilizará el poder político como un instrumento para su misión salvadora y se convierte en una religión política.
    Eusebio de Cesarea formula con claridad la idea de que Dios había enviado al emperador Constantino para realizar las obras de Dios, es decir, para difundir la verdad del cristianismo.
    Según San Agustín, la coacción no es perversa sino que depende del objeto hacia el que se fuerza a los hombres.
    La fuerza:
    • no puede transformar a los herejes en creyentes,
    • pero puede infundirles un saludable temor.
    Para San Agustín, no hay incompatibilidad entre el amor y la coacción porque hay persecución justa cuando hay espíritu de caridad, es decir, es mejor castigar que dejar que el alma se condene a las tinieblas eternas.
    Por tanto, el amor dictaba la coacción.
    San Agustín en su obra La ciudad de Dios afirma que el poder político es el instrumento de coacción necesaria para frenar el mal y la rebelión del pecado.
    Afirma la idea de orden en que:
    • los súbditos deben estar sometidos a los gobernantes, y
    • los gobernantes deben estar sometidos a la ley divina.
    La idea de San Agustín de la subordinación del poder político a las leyes divinas y a la autoridad de la Iglesia marcaron el pensamiento papal en la Edad Media.
    El papa León I negó la autonomía del poder secular porque su función es auxiliar el plan divino para el mundo.
    Gelasio I excluyó la indiferencia del poder político respecto a la religión y de la religión respecto del poder.
    Para Gregorio VII, el poder político es súbdito del poder religioso porque el poder político es derivado y delegado del poder religioso.
    En resumen y como conclusión: desde San Pablo la religión cristiana ha enfatizado la obediencia del hombre al poder político y la obediencia del poder político al poder religioso.
    8 min
  • Malthus , El desequilibrio entre población y recursos
    Por José Vicente Peñarrubia (a quien agradezco su talante y generosidad...)
    Thomas Robert Malthus (1766-1834) en su obra Ensayo sobre la población afirmó que:
    1. la población humana aumenta en proporción geométrica,
    2. los recursos alimenticios aumentan en proporción aritmética.
    Según Malthus, este desequilibrio entre población y recursos hace que:
    1. la pobreza sea inevitable; y
    2. el bienestar general de la humanidad imposible.
    Además, cuando se produce cierto bienestar:
    1. se favorece el aumento de población, y
    2. se producen nuevos desequilibrios entre población y recursos.
    Según Malthus, el equilibrio se restablece parcialmente por medio de:
    1. la guerra,
    2. el hambre, y
    3. las enfermedades.
    Pero como esto no es suficiente, se necesitan ciertas restricciones morales como la abstención sexual para evitar el incremento de la población.
    El neomaltusianismo habla de reducción voluntaria de la población por medios anticonceptivos.
    4 min
  • Dewey y el naturalismo
    Por José Vicente Peñarrubia
    El naturalismo es una tendencia filosófica:
    1. que afirma que la Naturaleza es la única realidad y
    2. que niega el sobrenaturalismo, es decir, la afirmación de que además de lo natural hay algo sobrenatural o que además de este mundo hay otro mundo.
    El naturalismo es anti-teológico.
    El naturalismo niega lo sobrenatural, pero no niega el espíritu, la razón o las ideas porque las considera como un producto de lo natural.
    El naturalismo afirma que todo lo hay es natural, es decir, que todas las entidades que existen son entidades naturales o pertenecientes a la naturaleza.
    Además, sostiene que toda entidad que pueda parecer que no es natural puede explicarse por una entidad natural.
    El naturalismo se basa en las ciencias naturales y el neo-naturalismo en la noción de evolución.
    El naturalismo se pone al sobrenaturalismo y al trascendentismo.
    Para el naturalismo, el hombre y la cultura producida por el hombre son parte de la Naturaleza.
    John Dewey (1859- 1952) es uno de los más importantes representantes del naturalismo.
    Para Dewey, el espiritualismo metafísico o el idealismo son formas del sobrenaturalismo, es decir, formas de afirmar que hay una realidad no natural.
    Según Dewey, el antinaturalismo o sobrenaturalismo se basa en la idea de que el hombre es un ser depravado que necesita alguna especie de salvación.
    Esa salvación está en un mundo divino o inteligible o en la redención.
    Dewey contrapone el naturalismo a positivismo científico o cientificismo.
    5 min
  • La moral del hedonismo
    Por José Vicente Peñarrubia
    El hedonismo es un tipo de filosofía moral o ética que afirma que el placer es un bien, el mayor bien o que identifica placer con bien.
    Pero como hay muchas formas de entender el placer, hay muchos tipos de hedonismo.
    En muchos casos el bien es el bienestar entendido como armonía o buena disposición.
    Ejemplos de moral hedonista la tenemos en:
    • los cirenaicos,
    • los epicúreos,
    • los materialistas franceses del siglo XVIII –Helvecio, Holbach,
    La Mettrie;
    • los utilitaristas ingleses –especialmente J. Bentham;
    • Spinoza,
    • Hobbes, etc.
    Para la moral hedonista de los cirenaicos:
    • el bien es el placer –y el hombre debe buscar el placer; y
    • el mal es el dolor –y el hombre debe evitarlo.
    Los cirenaicos destacaron el placer de los sentidos -o placer material- como fundamento del placer espiritual; y consideraron que sólo el placer sensible actual o presente es el bien verdadero.
    Para los cirenaicos, el hedonismo es la satisfacción de los deseos pero evitando los dolores subsiguientes.
    Además, afirmaron una doctrina no egoísta de los placeres.
    El hedonismo del epicureísmo da importancia a los placeres moderados porque son los únicos que evitan los dolores; de aquí que resaltaran, por ejemplo, el placer de la conversación amistosa.
    Para la moral hedonista de Bentham, hay catorce tipos de placeres –algunos de los cuales buscan la felicidad del prójimo:
    1. de los sentidos,
    2. riquezas,
    3. habilidad,
    4. amistad,
    5. buen nombre,
    6. poder,
    7. piedad,
    8. benevolencia,
    9. malevolencia,
    10. memoria,
    11. imaginación,
    12. expectación,
    13. asociación, y
    14. alivio.
    J. S. Mill, afirma un hedonismo altruista basado en la idea de amar al prójimo como a uno mismo.
    W. H. Sheldon ha defendido el hedonismo por motivos racionales y ha afirmado que el hedonismo ético es el imperativo categórico.
    Contra el hedonismo tenemos por ejemplo:
    • Platón;
    • el cristianismo –especialmente el ascetismo cristiano;
    • Kant, etc.
    8 min
  • ¿ Que es el Relativismo ?
    Gracias José Vicente Peñarrubia...
    Hay fundamentalmente dos tipos de relativismo:
    1. el relativismo epistemológico, y
    2. el relativismo moral.
    El relativismo epistemológico afirma que no hay verdades absolutas -o que todas las verdades son relativas- porque las verdades dependen de determinadas condiciones.
    El relativismo moral afirma que no hay nada bueno o malo en un sentido absoluto porque el bien y el mal dependen de determinadas condiciones.
    RELATIVISMO EPISTEMOLÓGICO
    • no hay verdades absolutas
    • todas las verdades son relativas
    • la verdad/las verdades dependen de determinadas condiciones
    RELATIVISMO MORAL
    • no hay una moral o unos valores absolutos
    • no hay nada absolutamente bueno o malo
    • el bien y el mal depende de determinadas condiciones
    Tanto el relativismo epistemológico como el relativismo moral pueden entenderse en dos sentidos:
    1. en sentido radical, o
    2. en sentido moderado.
    El relativismo radical afirma que:
    1. nada es verdadero ni falso, y
    2. nada es bueno ni malo.
    El relativismo moderado afirma que los juicios o proposiciones en las que se dice de algo que es verdadero/falso o bueno/malo se refieren a determinadas condiciones y, por tanto, son juicios o proposiciones que sólo pueden admitirse pero con la restricción de que dependen de esas condiciones.
    El relativismo epistemológico está caracterizado por la fórmula de Protágoras: “el hombre es la medida de todas las cosas”.
    Puede entenderse “hombre en dos sentidos:
    1. como individuo – y tenemos un relativismo individualista, o
    2. como especie – y tenemos un relativismo “específico”.
    El relativismo individualista nos lleva a lo que se conoce como “homo mensura”.
    El relativismo “específico” es calificado de antropomorfismo.
    El relativismo “específico” es calificado de historicismo cuando se consideran las épocas históricas.
    Hay quienes consideran que:
    1. el relativismo epistemológico surge del escepticismo, y
    2. el relativismo moral tiene su génesis en el cinismo.
    Para comprender el relativismo hay que saber que se opone a la creencia en lo Absoluto.
    Según el Diccionario de las religiones del cardenal Paul Poupard (editorial Herder, 1987), lo Absoluto es Dios y es percibido mediante la adoración.
    16 min
  • Darwin y el darwinismo...
    Impresionante Máximo Sandín desmontando la teoría darwinista...
    Habla de la figura y la teoría de la evolución del propio Darwin, pasando por las tesis creacionistas y el diseño inteligente, la relación de la Evolución con las grandes catástrofes, el ADN y los genes (el gen egoísta y el ADN basura), la importancia mayúscula de las bacterias y los virus en nuestra vida ( también su manipulación y la creación de virus como los del Sida o la Gripe Aviar...), la aparición de la vida en la tierra y las teorías sobre el origen de la Vida...hasta los aspectos sociales derivados, como el apoyo científico de la Teoría de la competencia y la lucha por la vida, del Libre Mercado de Adam Smith, el Darwinismo social y la eugenesia...
    1 hr 59 min
  • El Eclecticismo
    Seguimos con la excelente divulgación de la filosofia de José Vicente Peñarrubia
    El eclecticismo consiste en seleccionar lo mejor de los diferentes filósofos o tipos de filosofía.
    Según Jacob Brucker, el método del eclecticismo consiste en elegir de cada una de las filosofías aquello que consideramos su verdad.
    La filosofía ecléctica acepta de cualquier filosofía lo que considera principios claros y evidentes para alcanzar la verdad.
    Hay que diferenciar el eclecticismo del “sincretismo”.
    Forman parte del eclecticismo:
    • Los pitagóricos,
    • Platón,
    • Cicerón,
    • La Academia platónica,
    • Los peripatéticos,
    • los neoplatónicos,
    • Juliano el Apóstata,
    • Girolamo Cardano,
    • Francis Bacon,
    • Tomaso Campanella,
    • Descartes, o
    • Leibniz.
    Las características de la filosofía ecléctica o eclecticismo son:
    1. el rechazo del sectarismo y el dogmatismo;
    2. la actitud conciliadora, tolerante y moderada;
    3. un criterio de verdad que justifica la pluralidad de verdades; y
    4. la búsqueda de la armonía entre posiciones aparentemente contrarias.
    8 min
  • Tertuliano, creer en el absurdo
    Jose Vicente Peñarrubia
    Creer es el fundamento en el que se basa la religión dominante.
    Pero hay que distinguir entre dos tipos de estrategias –complementarias- respecto a creer:
    1. La primera consiste en creer para comprender;
    2. La segunda afirma que hay que creer aunque sea absurdo.
    El cristianismo -en un primer momento- intenta establecer el principio: “Creo con el fin de entender” (“Credo ut intelligam”).
    Ya el profeta Isaías afirmó que: “A menos que creas, no entenderás”.
    También San Agustín vincula la fe a la comprensión o el conocimiento.
    Así afirma que “no creyeron porque conocieron, sino que creyeron para que conociesen, ya que creemos para conocer, no conocemos para creer” .
    Según san Agustín, el conocimiento implica siempre la creencia.
    San Agustín expresa la vinculación entre la creencia o fe y el conocimiento – comprensión o entendimiento - como sigue: “Cree para que puedas entender” .
    También San Anselmo afirma que no se trata de entender para creer, sino de creer para entender. Es decir, a menos que se crea no se entenderá.
    El “credo ut intelligam” establece la necesidad de la fe para comprender aquello que fuera de la fe es inteligible.
    Pero si a pesar de creer no se entiende, al cristianismo siempre le queda una última y decisiva posibilidad para mantener la creencia o fe.
    Aquí tenemos el famoso dicho de Tertuliano: “Lo creo porque es absurdo” (“Credo quia absurdum”).
    Tertuliano fue un pagano romano convertido y apologista del cristianismo.
    No quiso incorporar la tradición intelectual griega al dogma cristiano porque pensaba que era el origen de todas las herejías.
    Afirmaba la contradicción entre la razón y la revelación por el carácter limitado del conocimiento humano.
    Pensaba que la filosofía era perniciosa porque no tiene nada que ver con el cristianismo.
    Estableció la antítesis entre:
    • filosofía/cristianismo,
    • hijo de la tierra/hijo del cielo,
    • discípulo del error/amigo de la verdad, etc.
    Sus ataques a la filosofía culminaron en el ensalzamiento de la verdad cristiana como verdad incomprensible y absurda.
    Así escribió:
    • que la muerte del hijo de Dios es creíble porque es contradictoria, o
    • que la resurrección es cierta porque es imposible.
    Hay cosas increíbles o absurdas y precisamente porque son absurdas es la razón para creerlas.
    La lucha de Tertuliano contra la Antigüedad fue considerada por el filósofo Scheler como una manifestación de resentimiento frente a los valores paganos.
    16 min
  • Filósofos libertinos y librepensadores
    Jose Vicente Peñarrubia
    En la historia de la filosofía se denomina como -filósofos libertinos- a un grupo de filósofos que se caracterizan por una actitud hostil frente a la coacción religiosa y moral y, en consecuencia, afirmaban la libertad.
    Para distinguirse de los libertinos en el sentido de disolutos, también se llamaron -libertinos de espíritu-; como ejemplo tenemos a Bayle o los -librepensadores-.
    Entre los filósofos libertinos tenemos:
    1º Los -libertinos eruditos- franceses.
    Proceden de Montaigne o Charron; o, en general, del movimiento escéptico y pirrónico francés del siglo XVI.
    Tienen una actitud negativa ante el dogmatismo filosófico, religioso y moral.
    Quieren liberarse de las imposiciones autoritarias de la Iglesia.
    Utilizan la duda para negar las verdades eternas religiosas y morales.
    Un ejemplo de filósofo libertino francés lo tenemos en Gassendi.
    2º Un grupo de intelectuales hostiles a Calvino, como Miguel Servet.
    3º Los filósofos -librepensadores-.
    Los filósofos librepensadores
    El término -librepensador- puede entenderse en dos sentidos: amplio y estricto.
    -Librepensador- en sentido amplio es quien niega el dogmatismo.
    -Librepensador- en sentido estricto designa a un grupo de pensadores de los siglos XVII y XVIII de Inglaterra y Francia -especialmente de Inglaterra- y que se caracterizan por:
    1. la tolerancia religiosa;
    2. el racionalismo –en el sentido de la Ilustración;
    3. el deísmo o religión natural; y
    4. el materialismo e, incluso, el ateísmo.
    Rechazan los misterios sobrenaturales y los dogmas de la Iglesia y opusieron el Estado a la Iglesia.
    Ejemplo de librepensadores son Bayley y John Toland.
    9 min

About Devenir

From the publisher's feed

VIDA Y PENSAMIENTO