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Devenir episodes

  • Nietzsche y los feminismos
    Con Amanda Núñez, Laura Rodríguez y Emma Ingala.
    Nietzsche es un anti-esencialista y critica claramente, como deja patente su antimodernismo, cualquier idea dogmática. También claro, sobre el Hombre o la Mujer...
    Si bien hay, sabemos, incoherencia y contradiciones en los aforismos de Nietzsche, y las ponentes así lo manifiestan, se puede distinguir dos interpretaciones de Nietzsche en lo que a las mujeres y el feminismo se refiere...
    1 hr 59 min
  • La condición femenina y el patriarcado.
    El filósofo Luis Diego Fernández reflexiona sobre la revolución entorno al lugar de la mujer en la sociedad...
    Entre la razón y el deseo...entre lo normativo y lo libertario...entre el orden y el caos...
    Entre el Ser y el Devenir.
    22 min
  • El amor líquido. Zigmunt Bauman.
    Todo cambia, nada permanece... decía Heraclito.
    Todo sólido se disuelve en el aire... decía Marx.
    La vida es devenir, la sociedad fuga constantemente... decían Deleuze y Guattari.
    Lo sólido se vuelve líquido... dice Bauman.
    Tenemos que aprender a vivir con el hecho más determinante de la vida, el Devenir. Hay que tratar de controlarlo, pero es inútil tratar de frenarlo. Tendremos que empezar a encontrar el sosiego en el cambio que impone, en una estabilidad temporal. No hay otra.
    Se trata de crear territorios de existencia, agenciamientos afectivos, con la lucidez de saberlos en constante devenir...
    Vemos la reacción ante la disolución y amplitud de las relaciones afectivas..., vemos como las banderas identitarias se agitan inútilmente buscando una inmutabilidad imposible...
    Al hecho más determinante que existe, a esa fuerza que nos supera y nos lleva irremediablemente, no hay moral, no hay religión, no hay Constitución, que la frene...
    El amor líquido es un concepto creado por el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman desarrollado en la obra del mismo nombre. Nos habla de la fragilidad de los vínculos humanos, para describir el tipo de relaciones interpersonales caracterizadas por la falta de solidez, y por la tendencia a ser fugaces, etéreas y con menor compromiso que se desarrollan en la posmodernidad. Bauman también describe el miedo a establecer relaciones duraderas, más allá de las meras conexiones. Los lazos de solidaridad que parecen depender de los beneficios que generan. El Amor líquido, revela las injusticias y las angustias de la modernidad.
    23 min
  • La creación moderna de dinero
    Por José Marmol.
    Tesis: El dinero fiduciario se basa en supuestos falsos de cuando el dinero estaba vinculado al patrón oro. Se propone: 1) la sustitución de la deuda pública por dinero soberano. 2) Limitar el poder de la banca privada de asignar y controlar el crédito del sistema. 3) limitar el papel de los impuestos y su sustitución por dinero soberano.
    54 min
  • La producción inmaterial y los límites del análisis marxista.
    Por Raúl Sánchez Cedillo.
    El concepto de Trabajo Inmaterial comenzó a utilizarse a partir de los trabajos y desarrollos teóricos de Toni Negri y Mauricio Lazzaroto, quienes en 1991 publican “Trabajo Inmaterial y Subjetividad".
    La transformación del modelo de producción muestra las rigideces de lo descrito por Marx para analizar el presente. Se dice que hoy desde la estricta terminología de Marx no podemos analizar cómo funciona la producción, la distribución, la explotación, la constitución de la clase, la relación entre el capital constante y el capital variable, entre la máquina y la fuerza productora...
    1 hr 6 min
  • La renta básica a debate
    Reciente debate en Millenium con Juan Manuel Rallo, David Cassasas, Francisco Javier Braña Pino y Carolina del Olmo...
    Rallo no parece tan liberal con la renta básica... "pequeñas contradicciones"...
    Cierta izquierda le da la razón: "la renta básica le hace el juego al capitalismo".
    1 hr 1 min
  • “No es dinero gratis. La Renta Básica Universal ahorraría al Estado más de 90.000 millones” .
    Entrevista Daniel Raventos .
    No tiene buena fama. Al sistema capitalista hablar de la Renta Única/Básica Universal le resulta traumático, y sin embargo, magnates como el presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, o el de Amazon se han interesado por ella. No crean que es una fórmula de “izquierdas”. El anterior ministro de Hacienda del Partido Popular, Cristóbal Montoro, encargó a sus técnicos un informe sobre la Renta Única Universal; y es que en un futuro no lejano quizás sea una medida obligada.
    Lo cierto es que muchos economistas conservadores y socialdemócratas están de acuerdo en que una renta básica universal nada tiene que ver con el “dinero gratis para todos” y que el debate debe plantearse analizando muchos datos con pocos prejuicios porque, en foros económicos de prestigio, la fórmula parece tan aceptada que la única duda la plantea su forma de financiación. ¿Por qué? Es evidente que los empresarios se niegan por norma a contribuir con aportaciones especiales a semejante cambio de paradigma hasta que se les plantea la posibilidad de una sociedad más feliz... con más capacidad de consumo.
    La redistribución de la riqueza mediante una renta básica es una fórmula que comparten tanto la izquierda como la derecha aunque la forma de instaurarla y su financiación sea motivo de discrepancias irreconciliables; por el momento. Según Daniel Raventos, doctor en Ciencias Económicas, profesor de Filosofía del Derecho en la Facultad de Economía y Empresas de la Universidad de Barcelona (UA) y miembro del grupo de investigación GREECS (Grup de Recerca en Ètica economicosocial i Epistemologia de les Ciències Socials) con quien hemos hablado en la entrevista que les ofrecemos en formato de vídeo/tv, el Estado español ahorraría más de 90.000 millones si suprimiera todas las ayudas sociales e instaurara una renta básica universal.
    “Eso formaría parte del debate sobre los detalles del modelo a instaurar en el caso de que un día la Renta Única Universal llegue al Parlamento” me contesta el profesor Raventos ante mi impaciencia por obtener respuestas y resolver dudas; ya que el experimento realizado en Finlandia durante dos años, no ofrece resultados contundentes.
    ¿A qué edad se accedería al cobro de la renta? ¿cuál sería su cuantía y en referencia a qué se establecería? ¿sustituiría a otras prestaciones sociales o no? ¿potenciaría el efecto llamada en la inmigración? ¿estaría sometida a la fiscalidad?.. muchas preguntas sin respuesta, aunque Daniel Raventos maneja datos concluyentes tras muchos años de investigación.
    Lo que sí es una evidencia es que la sociedad cambiaría radicalmente, que el reparto de la riqueza sería más equitativo, que los ciudadanos serían más felices y que los trabajadores y los jóvenes tendrían mucho más poder de negociación en una sociedad obligatoriamente más ociosa debido a la robotización y a las nuevas tecnologías.
    No vamos a hacer spoiler en este texto, pero les garantizamos que en esta entrevista que les ofrecemos en formato de vídeo/tv, obtendrán las mejores respuestas y planteamientos a sus dudas sobre la Renta Básica Universal. Economistas de prestigio de todo el mundo como Daniel Raventós llevan décadas estudiándola y, aunque sus detractores la califican como dinero gratis para vagos, quizás sea la única opción de futuro.
    41 min
  • La renta básica
    Pero antes de morir queremos vivir...
    Seguimos con este básico asunto con Jordi Arcarons y Daniel Raventós.
    Así describía la renta básica Javier Ecora en autonomia y buen vivir:
    La propuesta de instaurar una Renta Básica, una asignación monetaria incondicional para toda la población, ha recibido una atención inusual en lo que llevamos de año. Quizá la novedad más llamativa ha sido el eco que ha tenido en la reunión del Foro de Davos, y el apoyo que ha concitado entre algunos miembros de las élites políticas y económicas, conspicuos partidarios del neoliberalismo y de su globalización. Al parecer anticipan una descomposición social que podría poner en peligro la estabilidad del entramado que sustenta sus privilegios en caso de no adoptar medidas paliativas.
    De cara a la galería hablan mucho de robotización, inteligencia artificial y eliminación de puestos de trabajo. El aporte de talento y esfuerzo va a estar cada vez menos remunerado en el mercado porque va a ser menos necesario incluso en trabajos intelectuales y creativos. De prolongarse esta tendencia quizá sólo el papel de inversor o empresario proporcionará la posibilidad de beneficiarse del sistema productivo (en una nueva vuelta de tuerca del llamado capitalismo popular al que se nos fuerza).
    Cabe preguntarse qué ocurrirá cuando la inteligencia artificial supere la capacidad humana para el emprendimiento, cuando la computación sea capaz de conocer e incluso prever la demanda organizando la oferta de modo inmejorable. Ya no tendremos que cuestionarnos sólo el tipo de propiedad de los medios de producción o las formas admisibles de gestionarlos sino también la propiedad intelectual de esa inteligencia artificial. ¿Cuál será entonces el supuesto mérito inversor con el que justificarán su poder y sus beneficios los amos del mundo? ¿Qué nuevo constructo ideológico dará cobertura a la desigualdad?
    Pero parece bastante claro que tienen otros motivos, que sólo reconocerán entre bambalinas, para temer una peligrosa desestabilización social. El carácter agotable de los recursos fósiles y minerales, y la certeza de que esto junto al cambio climático y otros desastres ecológicos provocará oleadas de exclusión y migraciones masivas, son cuestiones que no pueden ser ignoradas por personas que cuentan con buena información. ¿Cómo contener entonces la angustia generalizada y la indignación por la situación en la que nos habrán dejado tantos años de productivismo insostenible y desposesión?
    El verdadero peligro para el futuro no está en que los avances tecnológicos traigan una vasta eliminación de puestos de trabajo, que quizá no se produzca, sino precisamente en la posibilidad de que esos avances sirvan para aumentar la producción con más eficacia y sin dejar de emplearnos para ello, (como parece celebrar el artículo recién enlazado, que asume explícitamente la aspiración a un crecimiento exponencial ininterrumpido). Y quizá también nos empleen con mayor eficacia explotadora dada la precarización que supone la gig economy, o las mayores posibilidades de controlarnos en el puesto de trabajo.
    El modelo económico determina el sentido que adoptan los avances, y bajo el paradigma actual, el aumento de la productividad sólo es aprovechado por los propietarios, que compiten por incrementar sus beneficios. Así las cosas todo parece indicar que estos avances servirán para intensificar la explotación de la biosfera y de la humanidad, acelerando la tendencia hacia un colapso socio-ambiental generalizado. La Renta Básica podría aliviar el deterioro progresivo de las condiciones de vida en tanto llega ese colapso. Algo es algo. Pero bajo otro paradigma esta medida también podría tener un sentido preventivo encaminado a evitar, en la medida de lo posible, ese desastre.
    En primer lugar, como mera medida paliativa, el ingreso garantizado no implicaría una impugnación del modelo actual, e incluso, como vemos, puede llegar a ser una concesión por parte de las élites para evitar que caiga su sistema de privilegios. No obstante debemos preguntarnos si acaso no merecieron la pena muchas otras concesiones, ahora en peligro, arrancadas a la codicia en el pasado (como la jornada laboral de ocho horas, el sistema de pensiones, los convenios colectivos, los sistemas de protección social o los servicios públicos -dejando al margen cómo deberían ser estos-). De hecho, desde la irrupción del capitalismo, esta ha sido la principal vía para obtener mejoras generalizadas: el temor a una insurrección (del tipo que sea, huelga, boicot, revolución, etc.) ha permitido arañar esas mejoras, a la espera de que fragüe una alternativa sistémica que podamos oponer desde la convicción mayoritaria.
    Pero es el contexto general en el que se aplique esta medida el que determinará si tiene un efecto favorable para la sostenibilidad y para la emancipación humana, o si por el contrario, será aun más productivista, neoliberal y elitista (en el caso de que se optase por eliminar los servicios públicos a cambio, algo totalmente innecesario para implementar esta renta teniendo en cuenta la desorbitada desigualdad de nuestros días o bien la posibilidad de financiarla mediante un sistema de dinero soberano). La Renta Básica no determina el tipo de sociedad en el que vamos a vivir salvo en un aspecto esencial como es garantizar la inclusión social y una libertad limitada pero real y compartida por todos.
    Sin embargo, en segundo lugar, esta mejora también implica algo muy significativo para el cambio de época al que nos enfrentamos. Una inclusión básica garantizada para todos es la condición de posibilidad para acceder a una sociedad en la que la conformidad material sea considerada una virtud y no un vicio. Esta otra forma de valorar las cosas abriría la puerta a una transición preventiva que sí podría suponer un verdadero cambio socio-económico siempre y cuando se acompasara con las políticas adecuadas.
    Actualmente el miedo a la exclusión social y la veneración de la riqueza llevan a sobrevalorar los bienes materiales y el exceso de producción, fomentando así la acumulación preventiva, la ostentación y el repudio a las conductas “improductivas” según el criterio de los mercados. Toda nuestra vida ha de ordenarse en función de este canon económico convertido en un mandato. La posibilidad de una mayor sobre-producción no se ve como un peligro sino precisamente como el criterio de valor para juzgarlo todo. Sin un cambio de mentalidad que permita apostar por una sobriedad socializada y política, compartida y no excluyente, la sostenibilidad simplemente seguirá siendo un paradigma cada vez más alejado de la vida humana, y con ella, nuestro futuro.
    Por lo general ponemos nuestras expectativas vitales en obtener, por medio del consumo, una volátil fascinación, la exaltación de las experiencias y la acumulación biográfica de las mismas como quien hace recuento de bienes. Incluso la cultura, cuando no es entendida como una acumulación de datos apta para un concurso, es vista como una adquisición de experiencias cool a las que se asiste en todo tipo de espectáculos seleccionados entre una oferta azarosa, sin buscar en los mismos un sentido que vaya más allá del final de la función. Esa fascinación pasajera que consumimos de formas variadas es el premio esperado por una vida de sacrificio. Pero el encanto siempre se desvanece como agua entre los dedos al poco de llegar, o como hojas consumidas en una hoguera sobre las cenizas de una insatisfacción profunda y recurrente (cada vez que la llama de la novedad se apaga). Y para renovar su obtención es necesario pasar largas jornadas laborales entregados a actividades a las que no se ve otro sentido que cobrar lo necesario para recuperar ese consumo obsolescente, (siempre y cuando el salario dé para algo más que para sobrevivir).
    Sin embargo es posible proyectar nuestro futuro hacia otro tipo de aspiraciones más satisfactorias que también nos permiten disfrutar de la vida y, mejor aun, sentir amor por ella. En contra de lo que puede creerse a primera vista, el goce no es ajeno al cultivo de la voluntad y de las propias capacidades siempre y cuando a uno le parezca que la actividad que las motiva tiene sentido por sí misma, sin necesidad de remuneración. El empleo que nos roba las capacidades nubla esta asociación entre disfrute y esfuerzo al exigirnos una tarea que no requiere sentido, y en el tiempo que nos deja para nosotros, tendemos a perder de vista esta otra posibilidad y el horizonte que muestra en cada caso.
    Frente a la búsqueda de un superficial hechizo consumible, cabe elegir un disfrute de la vida centrado en una autoconstrucción desmercantilizada (individual y colectiva), basado en cosas como apostar por el ejercicio autónomo de las potencialidades en actividades voluntarias a las que veamos sentido, o como desarrollar antifragilidad (psíquica, física y comunitaria), aprender a aceptar y a apreciar la realidad cercana, cultivar una sociabilidad que fomente la cooperación, la empatía y las relaciones independientes de la mediación del dinero, buscar una auto-orientación cultural a partir de inquietudes propias en evolución, compartirla para mejorar esta vivencia y para extender la cultura libre, y entender la propia cultura como una manera de comprender el mundo, a los demás y a nosotros mismos, y como una forma de establecer un vínculo con todo ello.
    La conformidad material se ha convertido en la muestra más elocuente de inconformismo en nuestros días, y lejos de suponer una merma de expectativas, sólo implica una reorientación de las mismas hacia fines más auténticos, (construidos por uno mismo), y más satisfactorios, (menos dependientes de aportes comerciales que dejan de llenarnos cada temporada).
    Pero las expectativas están muy condicionadas socialmente. Todos buscamos ser valorados por los demás, por quienes nos rodean y por la sociedad en general. De modo que sólo cuando pasemos a valorarnos unos a otros y a nosotros mismos en función de verdaderos valores humanos, al margen de su rentabilidad o de la ostentación económica, entonces la vanidad o la ineludible necesidad de aceptación social dejarán de jugar un papel favorable al productivismo insostenible y alienante, a la desigualdad y al deterioro de la convivencia. Algo tan simple como nuestra opinión sobre el modo de vida de los demás forma parte de la política que cada cual promueve. Esta es una parte del problema. La otra está en las condiciones socio-económicas organizadas desde la política formal.
    Para dejar de sobrevalorar la acumulación de bienes materiales y el exceso de producción es necesario disponer de una garantía de inclusión, haciendo de esta un prerrequisito de nuestro modelo económico en lugar de tratarla como un objetivo incierto y que, mientras tanto, “estimula” el esfuerzo productivo. La Renta Básica no es la única medida enfocada en este sentido y podría (y debería) combinarse con una garantía pública de empleo sostenible que aspirase a ocupar a todo aquel que además quisiera trabajar, y con un reparto del trabajo que nos permitiera ganar tiempo para la autonomía como el “bien” más preciado que podemos desear en nuestros días. Pero la Renta Básica es la única medida que puede asegurar con facilidad y sin exclusiones que ese derecho a la existencia sea realmente un derecho, llegando a todo el mundo en todo momento.
    Es difícil concebir una propuesta con un mayor impacto favorable y directo para las personas desposeídas, precarizadas o excluidas. Si la izquierda no la apoya, (como parece ser el caso de parte de la izquierda española), una vez más quedará fuera de lugar, en una nube de confusión retrógrada, y probablemente el centro derecha la rebasará por la izquierda proponiendo esta medida y concitando con ello un mayor apoyo. Incluso aunque se tenga más simpatía por otras propuestas (no incompatibles) como el trabajo garantizado, sería un profundo error no apoyar cualquiera de las medidas que pueden sacar de la opresión económica a la parte de la población más perjudicada por el actual estado de cosas. No hay por qué cerrar la puerta a las diferentes oportunidades de avanzar que vayan surgiendo aunque cada cual centre su activismo en aquella en la que más se crea. La cuestión tiene su importancia porque, como hemos visto, el resultado será muy diferente en función de quién sea el que implemente la Renta Básica, en función de cuál sea el contexto político en el que se enmarque esta creciente demanda social.
    Mientras la derecha liberal aprovecha cualquier ocasión que le permita avanzar hacia su horizonte elitista, la izquierda podría autoexcluirse del futuro si antepone los dogmas de la adoración productivista a la emancipación humana y a la sostenibilidad. No tiene sentido el temor a librarnos directamente de la pobreza, ese refuerzo negativo utilizado para que seamos sumisos a los patrones. Por el contrario, contar con una base material sólida facilitaría organizar el complejo reparto del trabajo, (incluido el reparto del trabajo doméstico, comunitario, para el autoconsumo y de cuidados no remunerado). El reparto del empleo y el reconocimiento económico del valor de la actividad autónoma serían avances necesarios no sólo para las personas más perjudicadas por este sistema sino para todos los niveles del escalafón laboral. Una vida más autónoma es el verdadero horizonte moral de una sociedad que puede proporcionar recursos básicos a todo el mundo aun forzando mucho menos los límites del planeta.
    En tanto no llegue el colapso al que nos avoca el mundo moderno, (momento en el que el trabajo humano volverá a cobrar especial relevancia entre una nueva escasez de recursos naturales), es precisamente el trabajo productivo que mueve todas las máquinas del mundo actual el que está acelerando el desequilibrio ecológico que nos pone en peligro con su explotación de la biosfera. Si ponemos el valor de producir por delante del derecho a la subsistencia, si nos exigimos demostrar que somos productivos antes de concedernos el derecho a existir precisamente cuando la robotización hace que cada hora de trabajo sea cada vez más productiva, difícilmente podremos contener el mundo económico en una escala que pueda ser soportada por el medio natural tal y como lo necesitamos los seres humanos...
    1 hr 1 min
  • No volveré a ser joven...
    Terminamos esta semana de muerte con No volveré a ser joven de Jaime Gil de Biedma recitado por Gonzalo de Castro:
    Que la vida iba en serio
    uno lo empieza a comprender más tarde.
    Como todos los jóvenes, yo vine
    a llevarme la vida por delante.
    Dejar huella quería
    y marcharme entre aplausos.
    Envejecer, morir, eran tan sólo
    las dimensiones del teatro.
    Pero ha pasado el tiempo
    y la verdad desagradable asoma:
    envejecer, morir,
    es el único argumento de la obra.
    1 min
  • Vida y muerte de Alejandro Magno
    Otra cronoficción para presentar a este personaje...
    Alejandro Magno cae al suelo tras beber la copa envenenada:
    "Mis ojos siguen mirando a esta habitación, las luces, la fiesta...
    pero mi alma, mira ya más allá del fin del mundo que conquiste...
    Solo pido tres deseos antes de partir:
    -Haced que mi ataúd sea portado por los mejores médicos del mundo...así se verá que ni la mejor medicina reina sobre la muerte.
    -Que el camino hasta mi tumba esté regado de los más valiosos tesoros... puesto que los bienes que ganamos en este mundo, se quedan en este mundo.
    -y dejad mis manos fuera del féretro... porque venimos al mundo con las manos vacías y con las manos vacías lo dejamos.
    ¡así se hará majestad!
    ¡adiós Alejandro! Ahora sí que vas, de verdad, a los confines del mundo..."
    26 min

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