Devenir

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Devenir episodes

  • La muerte de Julio Cesar
    Una cronoficción:
    Todos quieren ser como un hombre: El César, su influencia, su nombre, la reverencia que ha despertado en cada uno de esos hombres eternamente ansiosos de más. El poder igual no tiene límites pero la vanidad y el orgullo los tienen es aún más lejanos. Toda esa admiración exacerbada, todo ese poder incomprensible terminó en un sólo momento apuñalado, traicionado por los mismos nombres que pocos años antes habían aclamado y proyecto sus anhelos de poder en su figura. Su muerte es todo un hito en la historia. Uno de los últimos en acuchillar al César fue Bruto, al que Julio le dirigió la famosa frase "tú también hijo mío". Este asesinato viró la política en Roma y comenzó la caza a los conspiradores.
    24 min
  • El dolor de ser humano: la gran epidemia de peste en el siglo XIV
    La gran epidemia de peste que asoló Europa a mediados del siglo XIV fue tan devastadora que acabó en muchas zonas con la mayoría de la población. La profesora Álvarez Millán nos explica cuáles fueron las consecuencias demográficas, sociales y económicas de esta pandemia, y de qué forma afectó a los valores ideológicos, culturales y religiosos...
    15 min
  • La muerte que llegó de Barlovento.
    El tráfico mercantil que a finales del siglo XVIII se desarrollaba en torno al puerto de Cádiz, y que aportaba tantas riquezas, encerraba también no pocos peligros. Aunque la ley obligaba a guardar la cuarentena a naves y tripulaciones, las normas no se cumplían siempre. De este modo se introducían por nuestras costas productos de todas las tierras junto a hombres de todas las latitudes y con ellos los gérmenes de las más variadas y desconocidas enfermedades. Aunque la peste se mostraba entonces en franca retirada, la fiebre amarilla y el cólera asiático eran aún dos contagios exóticos que de forma intermitente llegaban a la península por mar en los barcos que procedían de las zonas endémicas del Nuevo Mundo, como las pequeñas Antillas, conocidas como las Islas de Barlovento, y en las naves que llegaban desde África Occidental o de Asia.
    19 min
  • Llorando la muerte en el Islam medieval
    Sentir en la Edad Media
    Los ritos y costumbres funerarias que se practicaban en el Islam medieval nos permiten conocer mejor esa época y acercarnos a la forma de sentir de las personas que vivieron en ella. Un estudio reciente ha constatado que los mudéjares castellanos mantenían, en la medida de sus posibilidades, los mismos rituales que se practicaban en otras zonas de la Península Ibérica bajo control islámico...
    14 min
  • Muertes trágicas de grandes personajes de la historia de roma
    Petronio, Seneca, Nerón...los momentos finales de la vida de algunos relevantes personajes de la historia de roma a través del relato que de su muerte nos hacen diferentes autores latinos. Veremos que originó su muerte, de qué forma abandonaron la vida y cómo afrontaron la muerte según era cada uno.
    23 min
  • La Psicología Social ante la muerte digna
    La muerte es un proceso cultural sujeto a transformaciones históricas y culturales. El movimiento social en defensa de la llamada "muerte digna" es un fenómeno emergente que reclama un mayor control personal sobre el momento y las circunstancias del morir. Se puede aprender a morir y podemos morir mejor. La eutanasia, le enfermedad, la dependencia son algunas cuestiones que Iñaki Olaizola, investigador en antropología social analiza en su tesis doctoral "Las transformaciones del proceso de morir".
    32 min
  • Muerte de Miguel Hernández
    Pastor de cabras desde muy temprana edad. Fue escolarizado desde 1915 hasta 1916 en el centro de enseñanza «Nuestra Señora de Monserrat» y de 1918 a 1923 recibió educación primaria en las escuelas del Amor de Dios. En 1923 pasa a estudiar el bachillerato en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, regentado por los jesuitas, que le proponen para una beca con la que continuar sus estudios, que su padre rechaza. En 1925 abandonó los estudios por orden paterna para dedicarse en exclusiva al pastoreo. Mientras cuidaba el rebaño, Hernández leía con avidez y escribía sus primeros poemas.
    Por entonces, el canónigo Luis Almarcha Hernández inició una amistad con Hernández y puso a disposición del joven poeta libros de San Juan de la Cruz, Gabriel Miró, Paul Verlaine y Virgilio entre otros. Sus visitas a la biblioteca pública eran cada vez más frecuentes y empezó a formar un improvisado grupo literario junto a otros jóvenes de Orihuela en torno a la tahona de su amigo Carlos Fenoll. Los principales participantes en aquellas reuniones eran, además de Hernández y del propio Carlos Fenoll, su hermano Efrén Fenoll, Manuel Molina y José Marín Gutiérrez, futuro abogado y ensayista que posteriormente adoptaría el seudónimo de «Ramón Sijé» y a quien Hernández dedicó su célebre Elegía. Desde ese momento, Ramón Sijé se convirtió no solo en su amigo, sino también en su compañero de inquietudes literarias.
    Los libros fueron su principal fuente de educación, convirtiéndose en una persona totalmente autodidacta. Los grandes autores del Siglo de Oro: Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y, sobre todo, Luis de Góngora, oficiaron como sus principales maestros.
    Su pasión creciente por la escritura le lleva a pensar en comprar una máquina de escribir y dejar de molestar así al vicario, que era quien le pasaba a limpio sus versos. Eladio Belda, administrador del semanario social y agrario El Pueblo de Orihuela, le aconseja comprar una de segunda mano, portátil, de la marca Corona, cuyo precio es de 300 pesetas. Miguel Hernández estrena su máquina de escribir el 20 de marzo de 1931. A partir de entonces, subirá cada mañana al monte, hasta la Cruz de la Muela, con el hatillo al hombro y la máquina de escribir para componer poemas hasta altas horas de la tarde.
    Se alistó por entonces en el bando republicano. En el verano de 1936 también se afilió al Partido Comunista de España...
    El 19 de diciembre de 1937 nació su primer hijo, Manuel Ramón, que murió a los pocos meses, el 19 de octubre de 1938, y a quien dedicó el poema Hijo de la luz y de la sombra y otros recogidos en el Cancionero y romancero de ausencias. El 4 de enero de 1939 nació su segundo hijo, Manuel Miguel, a quien dedicó las famosas Nanas de la cebolla:
    La cebolla es escarcha
    cerrada y pobre:
    escarcha de tus días
    y de mis noches.
    Hambre y cebolla:
    hielo negro y escarcha
    grande y redonda.
    En la cuna del hambre
    mi niño estaba.
    Con sangre de cebolla
    se amamantaba.
    Pero tu sangre,
    escarchada de azúcar,
    cebolla y hambre.
    Una mujer morena,
    resuelta en luna,
    se derrama hilo a hilo
    sobre la cuna.
    Ríete, niño,
    que te tragas la luna
    cuando es preciso.
    Alondra de mi casa,
    ríete mucho.
    Es tu risa en los ojos
    la luz del mundo.
    Ríete tanto
    que en el alma al oírte,
    bata el espacio.
    Tu risa me hace libre,
    me pone alas.
    Soledades me quita,
    cárcel me arranca.
    Boca que vuela,
    corazón que en tus labios
    relampaguea.
    Es tu risa la espada
    más victoriosa.
    Vencedor de las flores
    y las alondras.
    Rival del sol.
    Porvenir de mis huesos
    y de mi amor.
    La carne aleteante,
    súbito el párpado,
    el vivir como nunca
    coloreado.
    ¡Cuánto jilguero
    se remonta, aletea,
    desde tu cuerpo!
    Desperté de ser niño.
    Nunca despiertes.
    Triste llevo la boca.
    Ríete siempre.
    Siempre en la cuna,
    defendiendo la risa
    pluma por pluma.
    Ser de vuelo tan alto,
    tan extendido,
    que tu carne parece
    cielo cernido.
    ¡Si yo pudiera
    remontarme al origen
    de tu carrera!
    Al octavo mes ríes
    con cinco azahares.
    Con cinco diminutas
    ferocidades.
    Con cinco dientes
    como cinco jazmines
    adolescentes.
    Frontera de los besos
    serán mañana,
    cuando en la dentadura
    sientas un arma.
    Sientas un fuego
    correr dientes abajo
    buscando el centro.
    Vuela niño en la doble
    luna del pecho.
    Él, triste de cebolla.
    Tú, satisfecho.
    No te derrumbes.
    No sepas lo que pasa
    ni lo que ocurre.
    Con la intención de cruzar la frontera de Portugal por Huelva. La policía de Salazar, dictador fascista de Portugal, lo entregó a la Guardia Civil.
    Cuando estaba en prisión, su mujer Josefina Manresa le envió una carta en la que mencionaba que sólo tenían pan y cebolla para comer; el poeta compuso en respuesta las Nanas de la cebolla.
    intercedieron por él y se le conmutó la pena de muerte por la de treinta años de cárcel.
    fue trasladado al reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con Buero Vallejo. Allí enfermó. Padeció primero bronquitis y luego tifus, que se le complicó con tuberculosis. Falleció en la enfermería de la prisión alicantina a las 5:32 de la mañana del 28 de marzo de 1942, con tan sólo 31 años de edad. Se cuenta que no pudieron cerrarle los ojos, hecho sobre el que su amigo Vicente Aleixandre compuso un poema.
    Durante la Guerra Civil, se posiciona claramente por la República, utilizando su poesía como arma de denuncia, de testimonio y como instrumento de lucha. Además, acude de forma voluntaria al frente, donde lee versos de aliento a los combatientes
    Tras la derrota republicana, Miguel regresa a su pueblo natal en la primavera de 1939. Ante la persecución que sufre, intenta evadirse a través de Portugal, pero es detenido en la frontera. Finalmente, le someten a juicio por alta traición y es condenado a treinta años de cárcel. Tras pasar por varias prisiones, muere en 1942 a causa de una tuberculosis pulmonar aguda. En esta última etapa aún tiene tiempo de escribir buena parte de su Cancionero y romancero de Ausencias...
    Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!
    Pablo Neruda
    ELEGIA A RAMÓN SIJÉ
    (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
    muerto como del rayo Ramón Sijé, a quien
    tanto quería.)
    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.
    Alimentando lluvias, caracoles
    Y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas
    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.
    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.
    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.
    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.
    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.
    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.
    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofe y hambrienta
    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte
    a parte a dentelladas secas y calientes.
    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte
    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de mis flores
    pajareará tu alma colmenera
    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.
    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irá a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.
    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.
    A las aladas almas de las rosas...
    de almendro de nata te requiero,:
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.
    (1 0 de enero de 1936)
    19 min
  • ¿Qué es la muerte?
    Aproximación al misterioso, controvertido y siempre presente fenómeno de la Muerte, desde una perspectiva histórica, antropológica y social, tomando en consideración las distintas interpretaciones que, sobre la muerte, han hecho las distintas culturas del planeta. Teniendo en cuenta las posturas filosóficas diversas, que las religiones o los sistemas de creencias, han hecho recaer sobre la muerte, hacemos un recorrido comparativo, para intentar comprender y asimilar éste fenómeno, desde nuestro conocimiento racional contemporáneo.
    24 min
  • Acompañar en la muerte
    Nuestra sociedad nos mantiene alejados de la enfermedad y de la muerte. Cuando llega, no siempre se está preparado para aceptarla. La psicología actual ayuda a las personas que pasan por este trance y a sus familiares. Morir en paz, permanecer junto al enfermo desde la calma, son los objetivos de la intervención que propone "En tránsito", un proyecto de asesoramiento e intervención emocional en la fase final de la vida.
    29 min

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