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Devenir episodes

  • la maligna carcajada de Nietzsche
    Por Diego Singer.
    La valentía de los actos y no solo de las palabras...
    ¿Qué eres capaz de construir?
    ¿Qué fuerzas te atreves a enfrentar?
    ¿Qué riesgos vas a afrontar?
    ¿Contra quien puedes luchar?
    ¿Qué estás dispuesto a perder?
    ¿lo haces todo solo con palabras?
    La retórica de la valentía... la cobardía del burgués. Incapaces de actos, incapaces de ir mas allá de palabras agresivas...
    Estas son las preguntas importantes y no si algo es verdadero o falso, y no si tu tienes razón o no:
    Un cadáver es para los gusanos un pensamiento hermoso...los gusanos en sus sueños se imaginan el reino de los cielos en un cuerpo gordo...
    Son como aquellos que viven de la carroña porque no pueden crear nada...
    La primera intempestiva de Nietzsche "David Strauss, el confesor y el escritor" es "la maligna carcajada de un espíritu muy libre a propósito de un espíritu que se tenía por tal"...libro que provocó un enorme escándal. Para Nietzsche, este ataque no estaba motivado por cuestión personal alguna, sino que con él entablaba una lucha a vida o muerte contra la "cultería"...
    1 hr 34 min
  • Vida de Diógenes
    Viajamos a la Grecia clásica con Diógenes, un personaje especial, único e irrepetible. Sus principios autonomía y desprecio de las convenciones sociales...
    Cuando Diógenes llegó a Atenas, quiso ser discípulo de Antístenes, pero fue rechazado, ya que éste no admitía discípulos. Ante su insistencia, Antístenes le amenazó con su bastón, pero Diógenes le dijo: “no hay un bastón lo bastante duro para que me aparte de ti, mientras piense que tengas algo que decir”.
    Cuando fue puesto a la venta como esclavo, le preguntaron qué era lo que sabía hacer, contestó: “mandar, comprueba si alguien quiere comprar un amo”.
    Cuando le invitaron a la lujosa mansión le advirtieron de no escupir en el suelo, acto seguido le escupió al dueño, diciendo que no había encontrado otro sitio más sucio.
    Se decía que Diógenes iba por la calle en pleno día, con la lámpara encendida, diciendo "Busco un hombre". Y así se refaría a que en realidad ninguno nos comportamos enteramente como seres humanos.
    En otra ocasión le preguntaron por qué la gente daba limosna a los pobres y no a los filósofos, a lo que respondió: porque piensan que pueden llegar a ser pobres, pero nunca a ser filósofos.
    Diógenes, el filósofo griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla del río, sobre la arena, tomando el sol desnudo... Era un hombre hermoso. Alejandro no podría creer la belleza y gracia del hombre que veía. Estaba maravillado y dijo:
    “Señor...” - jamás había llamado “señor” a nadie en su vida- “...señor, me ha impresionado inmensamente. Me gustaría hacer algo por usted. ¿Hay algo que pueda hacer?”
    Diógenes dijo: “Muévete un poco hacia un lado porque me estás tapando el sol, esto es todo. No necesito nada más.”
    Alejandro contestó: “Si tengo una nueva oportunidad de regresar a la tierra, le pediré a Dios que no me convierta en Alejandro de nuevo, sino que me convierta en Diógenes”.
    Diógenes rió y dijo: “¿Quién te impide serlo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos ¿Adónde van, para qué?”.
    Dijo Alejandro: “Voy a la India a conquistar el mundo entero”.
    “¿Y después qué vas a hacer?”, preguntó Diógenes.
    Alejandro dijo: “Después voy a descansar”.
    Diógenes se rió de nuevo y dijo: “Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte ¿Por qué no lo haces ahora? Y te digo: Si no descansas ahora, nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en medio del camino, en medio del viaje”.
    Alejandro se lo agradeció y le dijo que lo recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador, pero no le dio tiempo a descansar antes de morir...
    Vamos a conocer estas y otras muchas anécdotas de este gran personaje Diógenes de Sínope...
    1 hr 4 min
  • Gilles Deleuze: cuarenta años después.
    Por Francisco José Martínez Martínez (catedrático de Metafísica, UNED).
    Recorrido por el pensamiento de Gilles Deleuze.
    Incidencia política del pensamiento de Gilles Deleuze y Félix Guattari y sus posibilidades en la actualidad.
    40 min
  • Deleuze y `La voluntad de poder´
    Por Emma Ingala.
    La voluntad de poder es el elemento que condiciona con
    su potencia el sentido de los fenómenos, elemento diferenciador del valor de los valores y, previamente, el elemento diferenciador de la fuerza: «La
    voluntad de poder es el elemento del que derivan la diferencia de cantidad de las fuerzas puestas en relación y, a la vez, la cualidad que, en función de esta relación, caracteriza a cualquier fuerza». Es decir, en el planteamiento
    de Nietzsche, la voluntad de poder es un principio creador pero inseparable de una tipología pluralista, «inseparable de los casos particulares en los que se
    determina». Esto se aclara y precisa cuando Nietzsche señala al cuerpo como «campo de batalla» de la voluntad de poder. El cuerpo es un compuesto de una multiplicidad de fuerzas irreductibles. De ellas unas son dominantes
    o activas, y otras son dominadas o reactivas. Actividad y reactividad son las cualidades de una determinada relación de fuerzas producida en sus continuos encuentros al azar. Y esta cualidad no es otra cosa que el producto de su
    cantidad, o sea, de la diferencia de cantidad de unas fuerzas frente a otras.
    Expresados así los términos del planteamiento, puede entenderse entonces en qué sentido Nietzsche define la voluntad de poder como voluntad de querer
    afirmar la propia diferencia de cantidad de fuerza, siendo el análisis genealógico el método o procedimiento que él propone para descubrir ese «elemento diferencial de los valores del que procede su valor», o sea el tipo de
    voluntad de poder que los pone o afirma.
    Presentándose, pues, como una nueva filosofía de la voluntad, la de Nietzsche se separa, sin embargo, así radicalmente de la manera en que la voluntad había sido tradicionalmente comprendida como «deseo de poder», «querer ejercer el dominio».
    Nietzsche rechaza todas las teorías de la voluntad que acaban negándola y dan origen así o refuerzan el resentimiento y la conciencia de culpa. Frente a ellas señala, principalmente, tres cosas: 1) En primer lugar, que la voluntad no
    es una fuerza unitaria, sino relaciones de fuerzas enfrentadas y pugnando unas contra otras por imponer su propia diferencia de fuerza. El querer único de la metafísica debe disgregarse en una pluralidad de fuerzas en lucha entre sí, que
    se afirman como tales midiéndose antagonísticamente; 2) En segundo lugar, la voluntad como voluntad de poder no es un «querer el poder» que surge de una carencia de fuerza a la que se quiere suplir mediante la adquisición del poder,
    sino que tiene como base su propia afirmatividad. O sea, lo que la voluntad quiere no es el poder, sino que es la potencia (la multiplicidad afirmativa) la que se quiere a través de la voluntad de poder: «La potencia es lo que quiere en la voluntad de poder. La potencia es, en la voluntad, el elemento genético y diferenciador. Por ello la voluntad de poder es esencialmente creadora». Voluntad de poder es, en definitiva, reconocer y querer lo múltiple; 3) En tercer lugar, la negación de la voluntad a la que conducen las concepciones
    de la tradición filosófica y que nutren los ideales ascéticos, es paralela al hiperdesarrollo de la conciencia como instancia de negación, de autolimitación y de represión: «La conciencia es esencialmente reactiva» . «¿Qué es activo?
    Tender al poder» . La conciencia pertenece, pues, para Nietzsche, a las fuerzas reactivas y es siempre expresión de ellas.
    E invirtiendo así la concepción tradicional de la voluntad y su valoración, es como cree Nietzsche que se supera el nihilismo de la metafísica occidental y su concepción dogmática del conocimiento como representación.
    Por eso, según Deleuze, Nietzsche debe ser reconocido como el verdadero punto de viraje crítico, en la modernidad, respecto a la filosofía clásica, y no Kant. Para
    Deleuze, Nietzsche es un descendiente a la vez que un rival de Kant, al hacer de su filosofía «una transformación radical del kantismo y una reinvención de
    la crítica que Kant traicionó en el momento mismo de emprenderla», al replegarla sobre la dialéctica y sobre el conocimiento de lo verdadero, que continuaba siendo asumido como el problema fundamental de la filosofía y
    que hacía lógicos y naturales, por tanto, los posteriores desarrollos idealistas postkantianos. Lejos, pues, de representar el cumplimiento del nihilismo europeo, la concepción nietzscheana de la voluntad de poder constituye un nuevo inicio para el pensamiento, que «debe sustituir a la vieja metafísica, destruirla y superarla».
    En conclusión, la voluntad de poder es el elemento que interpreta, o sea, el elemento que determina la fuerza que da sentido a la cosa, el elemento que valora o que confiere valor a la cosa como factor diferenciador. El sentido y el
    valor derivan, en última instancia, de la voluntad de poder como relación de fuerzas. Su esencia la constituye una diferencia que es «el objeto de una afirmación
    práctica inseparable de la esencia y constitutiva de la existencia».
    Esta no es, claro está, la diferencia hegeliana: «La dialéctica hegeliana es reflexión sobre la diferencia, pero invierte su imagen». Deleuze opone con cierto detenimiento, a lo largo de su Nietzsche et la philosophie, la diferencia nietzscheana a la de Hegel, detallando cómo «el sí de Nietzsche se opone al no
    dialéctico, la afirmación dionisíaca a la negación dialéctica, la diferencia a la contradicción dialéctica». Su tesis es que la voluntad de poder es el principio de la síntesis de las fuerzas, pero una síntesis que, en vez de anularlas, subraya su diferencia al establecer su jerarquía y cualificar diferenciadamente a cada una de ellas. De ahí que, para Deleuze, el interés de la operación de Nietzsche consista, sobre todo, en «haber descubierto, en el corazón
    de la síntesis, la reproducción de lo diverso». El concepto con el que Nietzsche piensa de manera original y revolucionaria esa modalidad desíntesis de las fuerzas es su concepto del eterno retorno.
    En lo que se refiere a esta idea del eterno retorno es preciso distinguir la peculiaridad del pensamiento nietzscheano frente a lo que ordinariamente se ha creído que significaba la concepción antigua del tiempo que este concepto implica. En Nietzsche, según Deleuze, el eterno retorno no es pensamiento de lo idéntico, sino, al contrario, pensamiento sintético, pensamiento de lo absolutamente diferente. Es decir, «no es lo mismo y lo uno lo que retornan
    en el eterno retorno, sino que el retorno es él mismo lo uno que se dice sólo de lo diverso y de lo que difiere». Y en este sentido, el eterno retorno es precisamente lo que garantiza la diferencia a través de su repetición....
    Diego Sánchez Meca.
    1 hr 48 min
  • Ser pobre
    Por Borja Monreal.
    Con un pie en las universidades de élite del Reino Unido y otro en el restaurante de techo de chapa de Cándida, en el altiplano angoleño. Solo así puede uno aproximarse a un fenómeno complejo y multidimensional como es la pobreza...
    1 hr 9 min
  • Ilustración Francesa. (Rousseau).
    Las tres características fundamentales del pensamiento ilustrado fueron: La fe inamovible en la razón humana, el espíritu de contestación a las concepciones tradicionales, como por ejemplo a la religión predominante, y la voluntad de cambio inspirada en la creencia en la capacidad del hombre para transformar el mundo. La fe en la razón humana, en su posibilidad para entender y explicarlo todo y también validarlo o anularlo. Todo el pasado y todo el presente deberán por ello ser analizados críticamente. De ahí la ruptura con la tradición, la monarquía hereditaria, la fe en dios, en la iglesia Católica y con la alianza entre el trono y el altar...
    Es el iusnaturalismo racionalista, menos preocupado con la justificación divina o ética de la autoridad que con la fundamentación racional de los derechos y libertades individuales de los ciudadanos frente al poder absoluto de los Reyes. De ahí las declaraciones de los Derechos del Hombre y del Ciudadano frente al estado. Es importante subrayar que el movimiento de las ideas ilustradas fue durante mucho tiempo un fenómeno de élite y que poco a poco, se fueron asimilando y ampliando hasta transformarse en revoluciones. Pero, si Inglaterra, América y Francia reemplazaron el absolutismo por el liberalismo, no se puede olvidar que la monarquía absoluta de derecho divino se mantuvo sin grandes dificultades en muchos otros lugares. En países como Italia, Bélgica, España y Portugal, bajo la égida de una élite liberal y anticlerical, el pueblo en su gran mayoría continuaba trabajando en la agricultura y se mantenía fiel a la Iglesia y al catolicismo. Lo que significa que la historia de las ideas está, muchas veces, décadas o siglos, avanzada sobre la realidad de los hechos, de los comportamientos y de las mentalidades. Es fundamental mantener esta lección siempre presente.
    1 hr
  • Adam Smith (y David Ricardo).
    Enorme José Porfirio Miranda.
    Hay que conocer algo primero para poder decir algo después. Así, después de la brillante exposición la crítica última resulta indispensable.
    Escribe Diogo Fleitas Do Amaral:
    La teoría de la mano invisible. Según esta teoría, el mercado libre permite el mejor funcionamiento posible de cualquier economía basada en la iniciativa privada, porque está como guiado por una mano invisible e inteligente que promueve el aumento de la producción, la buena circulación de los bienes, la mejora del comercio de cada país con el exterior, y una correcta formación de los precios.
    No es por la benevolencia del carnicero... Siendo la mayoría de los hombres egoístas por naturaleza es necesario aprovechar y estimular el interés personal de cada uno para colocarlo al servicio de la comunidad. Todo el sistema filosófico, político económico que no se asiente en este presupuesto, será un sistema utópico, condenado a fallar...
    Adam Smith reconoce expresamente el papel ordenador y disciplinador del Estado en la economía no solo a través de las leyes, de las sentencias de los tribunales, sino también mediante los impuestos, la construcción de obras públicas, en la defensa nacional, en la educación y en la salud.
    Defendió lúcidamente la economía de mercado en los sectores y en los casos donde el mercado tiene sentido y funciona bien, pero nunca defendió que toda la economía pudiese basarse en las leyes naturales del mercado y solo en ellas.
    Hay dos Adam Smith, el verdadero que era un ilustrado liberal con fuertes preocupaciones sociales y el falso forjado por los neoconservadores y ultraliberales que quieren hacer de él lo que solo los multimillonarios desearían que hubiera sido, el padre fundador del capitalismo salvaje, defendido por un estado mínimo, con la única incumbencia de favorecer a los más ricos de ser neutro con las clases medias que están bien y no lo necesitan y dejar a los más pobres entregados a su triste suerte o a la caridad privada como 15 años después defendería Burke. Entendió que con la Revolución Industrial naciente iba a empezar el crecimiento económico sostenido, que a todos haría más prósperos. Este fenómeno pasó desapercibida Rousseau, para quien solo era posible dar a los pobres quitando a los ricos, o sea, solo se podía promocionar a los pobres a la clase media a través de los impuestos o por la confiscación a los ricos y no por el crecimiento económico general. Si la economía crece el crecimiento beneficia a todas las clases incluido los pobres. No le gusta nada Adam Smith lo que ve a su alrededor: los pobres trabajan dos veces, para sustentarse a sí mismos y para proporcionar un lujo enorme a los superiores... Solo ellos son los que cargan sobre sus hombros toda la fábrica de la sociedad humana... aquellos que más Trabajan son los que reciben menos...
    El análisis frío de un neoconservador que pretende reducir los impuestos sobre los más ricos y cortar en los gastos sociales, porque solo es pobre quien nada hace por la vida, es una pura mentira, la completa distorsión y ocultación del verdadero pensamiento de Adam Smith. Fue lo que sucedió por ejemplo con los economistas de la escuela de chicago, fundada por Milton Friedman........
    Y sin embargo, esto lo digo yo, ¿a qué nos ha llevado este camino?
    Liberales, que sí, que sí, pero NO. ¿se ha entendido? Pues eso. No hay nada mas que decir.
    2 hr

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