Dios de Procesos
2 Reyes 5:9-11
Dios creó al hombre en total bendición y felicidad en el jardín del Edén, de ahí que pasamos la vida buscando ser felices y bendecidos de alguna manera. Dios en Su bondad ha dispuesto promesas de bendición a Sus hijos, pero ha escogido que la obtengamos mediante un proceso que garantice la plenitud de la misma en nuestras vidas.
Buscar bendición y felicidad de la manera equivocada podría meternos en grandes problemas, por eso la Palabra declara que “La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella”.
Naamán necesitaba ser sanado y llegó hasta el profeta tras esa bendición, pero su idea preconcebida de cómo la recibiría lo puso en el riesgo de perderla. Del mismo modo muchos buscan la bendición de la manera errónea, creyendo que si algo viene de Dios debe ser fácil y rápido, sin saber que Sus pensamientos siempre serán más altos que los nuestros y mayores cosas que la que hemos pedido tiene para nosotros. A su manera y a Su tiempo las cosas siempre serán mejores, pero Su tiempo no es necesariamente el nuestro.
Por esta razón muchos cuando no reciben lo que piden de inmediato, aunque no lo admiten permanecen enojados con Dios en sus iglesias, ponen una pausa en su ministerio perdiendo bendición y crecimiento espiritual, Deben saber que están en un proceso y que Dios no los ha olvidado.
Nuestro Dios es omnipotente, con sus manos creó el universo, la tierra y todo lo que en ellos hay. Nada hay imposible para Él, pero es también un Dios de procesos. Por tal razón a medida que entendamos este principio conoceremos más sus carácter y cómo se mueve en medio de nuestras tribulaciones o en el proceso de espera por alguna petición.
Permanecer en este proceso sin desmayar, hasta alcanzar la bendición anhelada requiere obediencia, perseverancia, ejercitar nuestra fe y mantener nuestros ojos puestos en Jesús, con la certeza de que nuestro Dios es fiel y verdadero en cada una de Sus promesas.