El lado maternal, me parece, se da en muchos hombres y en muchas mujeres, en niñas y niños, en animales e incluso en objetos -que nos acompañan toda la vida, como si quisieran cuidarnos. Hablo de Milena, que tuvo una relación de amor con Kafka y murió en un campo de concentración nazi. La adoro por su infinito lado maternal.