Duelos y Pérdidas, con Alberto Simoncini

Duelos y Pérdidas, con Alberto Simoncini

By Alberto SimonciniHealth & FitnessMental Health
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Duelos y Pérdidas, con Alberto Simoncini episodes

  • Ep. 106: No todo se supera
    Vivimos en una cultura obsesionada con superar. Superar una ruptura. Superar una enfermedad. Superar una pérdida. Superar un trauma. Superar, además, suena bien. Tiene fuerza. Parece prometer avance, salida, victoria. Como si el dolor fuera una prueba que uno debe aprobar. Como si el duelo fuera una montaña que, una vez subida, te dejara al otro lado limpio y sereno.
    Pero no siempre funciona así.
    Porque hay cosas en la vida que no se superan.
    8 min
  • Ep. 105: Aprender a vivir con lo que no tiene solución
    Hay grietas de la vida que no se arreglan.
    Y aceptar esto no es rendirse. Es madurar.
    Nos han enseñado a vivir como si todo problema tuviera una salida clara, una solución precisa. Si algo duele, hay que curarlo. Si algo se rompe, hay que repararlo. Si algo se pierde, hay que recuperarlo o sustituirlo. Pero no funciona así con todo. Hay heridas que no cierran del todo. Ausencias que no se compensan. Preguntas que nunca reciben una respuesta convincente.
    Hay pérdidas que no tienen solución.
    La muerte de alguien amado no tiene solución. Una infancia dañada no tiene solución. Hay diagnósticos, limitaciones, traiciones, culpas, errores irreversibles, decisiones que llegan tarde. No todo en la vida se puede deshacer. Y una parte del sufrimiento humano nace precisamente de seguir exigiéndole a la realidad lo que la realidad ya no puede dar.
    6 min
  • Ep. 104: La muerte de uno mismo
    Pensar en la propia muerte puede sonar mal, como si fuera invocar algo oscuro. Pero en realidad es un acto de higiene mental: mirar el borde para ordenar el centro. La pregunta no es si vamos a morir, sino qué hacemos con ese hecho mientras seguimos vivos.
    Hay una idea que, cuando se deja entrar, te coloca en tu sitio: dentro de cien años, la mayoría de nosotros seremos un nombre que no suena a nadie. Ni una foto, ni una anécdota, ni un “¿te acuerdas de…?”. Como mucho, una línea en un árbol genealógico, una firma en un documento viejo, quizá una caja con papeles que alguien tira sin saber qué está tirando. Y sí, al principio esto puede dar vértigo. Porque nuestra mente quiere seguridad. Quiere que algo de “yo” quede pegado a la pared del mundo.
    7 min
  • Ep. 103: Cuando no hay lágrimas
    Hay muertes que no traen lágrimas.
    Y eso, a veces, desconcierta más que el llanto.
    Porque sabemos—más o menos— cómo debería ser un duelo. Que hay que llorar. Que hay que romperse. Que el dolor tiene que notarse por fuera para ser real. Y cuando eso no ocurre, cuando el cuerpo no responde como se espera, aparece la duda.
    ¿Estoy anestesiado?
    ¿Me he vuelto frío?
    ¿Hay algo mal en mí?
    No siempre.
    A veces no lloramos porque el duelo ya ocurrió antes.
    7 min
  • Ep. 102: Cuando te dejan y no sabes por qué
    Hay rupturas que duelen por la ausencia. Y hay otras que duelen por la ausencia de explicación.
    Cuando te dejan y no sabes por qué, no solo pierdes a alguien: pierdes certezas. Pierdes el sentido de causa y efecto que el corazón necesita para no volverse loco. Porque si hubiera una razón clara —una traición, una falta, un nombre propio— podrías señalarla. Podrías enfadarte, odiar un poco, incluso descansar en la idea de que “esto pasó por esto”. La culpa, aunque sea injusta, al menos tiene una forma útil.
    Pero cuando la otra persona solo dice: “no puedo estar contigo”, todo se vuelve vapor. ¿No puede por qué? ¿No puede por quién? ¿No puede ahora o no puede nunca? Y entonces aparece una de las experiencias más crueles del amor: la mente intentando cerrar una historia que el otro ha dejado en suspensión.
    7 min
  • Ep. 101: El duelo en familia
    El duelo en familia es, muchas veces, un duelo a varias velocidades.
    Hay quien llora en voz alta y quien se queda mudo.
    Hay quien necesita hablar cada día y quien necesita silencio para poder seguir respirando.
    Hay quien se vuelca en organizarlo todo —papeles, llamadas, comidas— y hay quien se derrumba precisamente porque ya no puede sostener nada. Hay quien deja voz a la rabia y al resentimiento, y quien siente únicamente tristeza.
    Y entonces, además de la pérdida, aparece otro dolor: el de no saber cómo estar juntos.
    8 min
  • Ep. 100: Decir adiós
    La mayoría de las veces el adiós que pronunciamos es en realidad un hasta luego.
    Sin embargo, hay momentos en los cuales un adiós recurrente se convierte en el último adiós de verdad.
    Solemos pensar que el adiós definitivo es el de la muerte. Y claro que lo es.
    Hay algo único ahí.
    Cuando alguien se está muriendo, poder estar importa. Mucho.
    No para decir frases memorables, sino para estar.
    Para mirar. Para tocar. Para decir gracias, o perdón, o simplemente no irse antes de tiempo.
    Ese adiós no es solo para quien muere.
    Es también para quien se queda.
    Cierra algo que, si no se dice, queda abierto para siempre.
    7 min
  • Ep. 99: La lealtad a quien ya no está
    Hay una forma de lealtad que no se nombra nunca, pero pesa muchísimo.
    Una lealtad silenciosa que aparece después de la muerte de alguien a quien hemos amado. No viene impuesta desde fuera. Nadie nos la exige. Y, sin embargo, se instala dentro como una ley no escrita como si dijera: no seas demasiado feliz, no sigas demasiado adelante, no olvides, no ames.
    Muchas personas en duelo sienten culpa cuando la vida, poco a poco, vuelve a llamar a la puerta. Culpa por reír. Culpa por enamorarse. Culpa por disfrutar de un día luminoso. Como si cada gesto de vitalidad fuese una traición. Como si vivir de nuevo significara abandonar a quien ya no está.
    Esta culpa no nace del desamor. Nace del vínculo.
    7 min
  • Ep. 98: Presenciar la muerte
    Presenciar la muerte es una experiencia transformadora.
    Es estar ahí cuando algo esencial se va. Cuando lo que daba vida a un cuerpo deja de habitarlo. Cuando el cuerpo permanece allí, vaciado de lo que llamamos “vida”. Es entonces cuando se entiende —sin teorías— que la vida no es el cuerpo, aunque haya necesitado del cuerpo para expresarse.
    Ver un cuerpo sin vida es una experiencia dura. Y profundamente real.
    El cuerpo aparece como un vestido apoyado en una silla: reconocible, cercano, pero vacío. Sigue teniendo la forma, el peso, la historia inscrita en la piel. Pero ya no responde. Ya no mira. Ya no está.
    Ese momento tiene algo de sagrado y algo de brutal. No por violencia, sino por verdad. Porque no permite escapatorias. No hay relato que suavice lo evidente: la vida se ha ido. Y eso, aunque duela, ordena algo muy profundo dentro de quien lo presencia.
    7 min
  • Ep. 97: Lo mío lo aguanto, pero no puedo con el sufrimiento de los demás
    Hay personas que llevan su propio dolor con bastante entereza y, sin embargo, se desmoronan cuando el que sufre es alguien a quien quieren. Pueden atravesar una pérdida, una enfermedad o un momento duro sin demasiado drama externo, pero se rompen cuando ven llorar a un hijo, a una madre, a la pareja, a un amigo. Y suelen decir algo que suena así: “Lo mío lo aguanto, pero no puedo con el sufrimiento de los demás”.
    Esta frase no habla de debilidad. Habla de vínculo.
    10 min

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El Podcast de Alberto Simoncini sobre Duelos y Pérdidas.