Nos guste o no, la vida está en la ciudad. Esto no es algo nuevo. Los grandes movimientos de población se han dirigido siempre a los grandes centros urbanos. En el libro de los Hechos el Evangelio se extiende por las ciudades. En el capítulo 18 llega a Corinto desde Antioquía, siguiendo hasta Efeso, la ciudad comercial más importante del Asia Menor.
Stevie Wonder creció en una de esas familias bautistas afroamericanas que se traslada a Detroit a mediados del siglo pasado, buscando trabajo. En 1973 contó la experiencia del chico negro que deja la pobreza y la discriminación de Mississippi en la Segunda Gran Migración, para ir a Nueva York. Allí se encuentra la droga y el abuso policial que le lleva injustamente a la cárcel, "Viviendo para la ciudad" (Living For The City).
En la soledad de la ciudad nace también la canción de Gustavo Cerati (1959-2014), que como un nuevo Icaro vuela sobre Buenos Aires contemplando el malestar urbano. Es "En la ciudad de la furia" (1996), donde el trío de Soda Stereo traslada el sonido de grupos británicos de los 80 como The Police o The Cure al ámbito latinoamericano, convirtiéndose en la banda más popular e importante del rock en español en ese continente.
Una de las canciones que quedó fuera del mítico álbum de Bruce Springsteen, "The River" (1980), nos invita a encontrarle en la ciudad (Meet Me In The City). Para este monaguillo de Nueva Jersey, esa es la tentación de la Gran Manzana, un lugar para huir, pero también para descubrir "la oscuridad al borde de la ciudad".
El cine del catalán Cesc Gay muestra desde principios de este siglo los engaños y mentiras de la vida, "En la ciudad" (2003). En una época obsesionada por la visibilidad y la transparencia de "salir del armario", el cine de Gay nos enfrenta al hecho de que todos tenemos secretos. Nos escondemos detrás de tantas máscaras como el personaje de la actriz de origen guineano Vicenta Ndongo, cuando engaña al marido que hace Eduard Fernández y él prefiere no decirle que lo sabe. Es el delito del profesor que hace el actor de origen alemán Àlex Brendemühl, cuando tiene relaciones sexuales con una alumna menor de edad, sobrina de un amigo suyo. O las relaciones lesbianas que esconde la madre que hace Mónica López, sin que lo sepa su marido. Escuchamos algunos diálogos de la película, comentados por José de Segovia a la luz del texto de Hechos, sobre la música del cuarteto de Charlie Haden (1937-2014).
"Atrapados entre estas voces de sirena / uno tiene demasiadas opciones", cantaba Mark Heard (1951-1992) a las "Victimas de este tiempo" (Victims Of The Age 1982) El cantautor de Macon (Georgia) se dio a conocer con su primer disco en plena Revolución por Jesús en 1970. Está en la comunidad del pensador cristiano Francis Schaeffer en Suiza de L´Abri, donde conoce a Larry Norman, grabando luego para su sello en California. Murió de un ataque al corazón en el escenario del festival de la Gente de Jesús de Chicago llamado Cornerstone, cuando había aparecido en un disco con Windham Hill e iba a grabar con la casa de Bruce Cockburn en Canadá, distribuida por Columbia de Sony en Estados Unidos, pero Dios tenía otros planes para él.
Acabamos el programa con la esperanza de la ciudad, "Donde las calles no tienen nombre" (Where The Streets Have No Name), grabada en vivo por la banda irlandesa U2 en el estadio del Diablo del Sol en Tempe (Arizona) a finales de 1987, como aparece en la película "Rattle & Hum". El periodista musical evangélico Steve Turner escribió el libro oficial que acompaña al filme, a la vez que proporcionaba muchas lecturas a Bono, para profundizar en la fe cristiana que había conocido de adolescente en una comunidad de Dublin con otros dos de los cuatro miembros del grupo, The Edge y Larry.