El Editorial de Revista Factum por el caso de La Campanera. En un país civilizado, el director de la Policía Nacional Civil debería, cuando menos, ofrecer una disculpa a una persona a la que acusó sin fundamento y que, en un momento traumático, expuso como criminal ante la sociedad entera. Por este acto insensible e irresponsable, donde queda retratada la ineptitud para proteger a las familias y el desdén por el debido proceso, el director de la Policía también debería poner su cargo a disposición. Pero eso no pasará.