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  • Andrés Piqueras, ponencia en Mutxamel. Junio 2018
    TheDozenCreativity
    Publicado el 24 jun. 2018
    Andrés Piqueras, Profesor de Sociología de la Universidad Jaume I de Castellón, ponencia en Mutxamel e junio del 2018
    17/10/2015
    Alberto Rabilotta
    Periodista y ensayista argentino-canadiense
    Andrés Piqueras
    Profesor de Sociología y Antropología Social de la Universitat Jaume I
    Lúcidas palabras las de Karl Polanyi en la Gran Transformación: “La separación de poderes, inventada en 1748 por Montesquieu, era utilizada para separar al pueblo del poder sobre toda su propia vida económica. La Constitución estadounidense, creada en un medio de agricultores-artesanos por una clase dirigente advertida de lo que pasaba en la escena industrial inglesa, aísla totalmente la esfera económica de la Constitución, poniendo así la propiedad privada bajo la mayor protección concebible y crea la única sociedad de mercado del mundo que fue concebida legalmente. A pesar del sufragio universal, los votantes estadounidenses serán impotentes (frente) a los poseedores.”
    Un aspecto importante y poco analizado de lo que significan Tratados como el TPP y el TTIP (EU-EEUU), es que están creando un “derecho internacional” que en realidad está basado en las leyes y la jurisprudencia de EEUU (porque ningún Tratado o Acuerdo con este país puede contradecir las leyes o el Congreso de EEUU). Es decir, que todos los Tratados firmados por este país institucionalizan de jure la aplicación extraterritorial de las leyes de EEUU. La liberalización comercial (OMC y Tratados de libre comercio) potencia esa operación a escala mundial.
    Los “tribunales de arbitraje”, por su parte, vienen a consolidar tal entramado institucional, pues sus decisiones no pueden, en la práctica, ser apeladas a través de mecanismos legales que estén fuera de los Tratados. Ninguna decisión de esos tribunales puede ser modificada porque han quedado fuera del alcance de los parlamentos o del poder judicial de cada país.
    Este “derecho internacional” ha permitido extender y profundizar el derecho de propiedad de las grandes corporaciones empresariales, y por supuesto los medios para hacer y defender este derecho. Salvo la denuncia del Tratado, con todo lo que eso implica en materia de represalias comerciales, políticas, diplomáticas y eventualmente el enorme abanico de formas de desestabilización puestas en práctica, los países firmantes están condenados a aplicar sus términos, lo que implica que se deben cambiar las leyes nacionales para hacerlas compatibles con las reglas del Tratado y, en consecuencia, copiar las leyes estadounidenses sobre el derecho de propiedad.
    Es mediante este “derecho internacional” que se fue ampliando la “protección al derecho de propiedad” de los poderosos sobre el área de las inversiones directas (incluyendo compensación si éstas fueran impedidas) y sobre las operaciones financieras (obligación de reembolso de las deudas soberanas no pagables, por ejemplo).
    En particular, y siendo este “derecho internacional” dirigido a hacer posible una extracción de rentas de los países subsumidos a la potencia dominante, se destaca la importancia que adquiere la protección total del derecho de propiedad intelectual, extendido en el tiempo y ampliado ya al área del conocimiento puro (un algoritmo) y hasta al patrimonio genético, entre otros muchos ámbitos.
    No se excluye, sino más bien se incluye en estos Tratados, el principio de la protección de la propiedad privada sobre recursos naturales que, como el agua dulce, ya están pasando a ser mercancía.
    Siguiendo esta estela se ocupa, expropia y se desarrolla todo un abanico de intervenciones contra las posibilidades de soberanía de los países y sobre todo de las poblaciones.
    Así por ejemplo en Grecia el primer préstamo y su consiguiente Memorandum supuso la renuncia firmada a la soberanía del país heleno. El Derecho según el cual fueron redactados los acuerdos relativos a la deuda fue el de Gran Bretaña. No se preocuparon ni de disimularlo, pues fueron redactados en inglés. El Parlamento griego los tuvo que aprobar sin debate previo, también en inglés. La jurisdicción exclusiva para la aplicación de los acuerdos recae sobre los tribunales del Gran Ducado de Luxemburgo. Los representantes de la Troika tienen un despacho en los nuevos ministerios, para asegurarse de que ninguna decisión política en ese país se toma sin la autorización previa de los acreedores. Las empresas extranjeras, sobre todo alemanas, se apropian del conjunto del país: puertos, aeropuertos, telecomunicaciones, electricidad, ferrocarriles, correos…todo está en venta. Todo está comprado. Hay territorios del Estado que han sido declarados Zonas Especiales Económicas, susceptibles quién sabe, de ser desmembradas del resto.
    Hasta hace no mucho tiempo si una potencia extranjera pretendía la riqueza de otro país tenía que invadirlo militarmente. Hoy ya no hace falta. El capitalismo de rapiña financiero y la complicidad de las élites locales (que eso sí, se dicen “nacionalistas” y algunas incluso “de izquierdas”) se bastan.
    El “derecho internacional” a imagen estadounidense sirve también para frenar cualquier intervención social en favor de las grandes mayorías. En España, lo estamos viendo, el Gobierno está utilizando al Constitucional para ilegalizar los procesos soberanistas. Recientemente, además, ese tribunal ha paralizado medidas del Parlamento catalán contra la pobreza energética y contra los abusos hipotecarios.
    En Argentina, la Cámara de lo Contencioso Administrativo de Tucumán ha intentado echar atrás unas elecciones en las que los pobres “se equivocaron” votando a quien no debían, el Frente para la Victoria. En Honduras los tribunales completaron la farsa para deshacerse del presidente electo Zelaya. En Brasil la gran derecha lleva tiempo intentando emprender un juicio político con fines de destitución a la jefa del Estado.
    Los ejemplos serían incontables. El actual capitalismo degenerativo necesita el poder judicial fuera de la influencia y de la elección directa de los ciudadanos, para blindar en lo posible la forma neoliberal de acumulación a través del saqueo. Lejos de ser instrumentos contra las corrupciones del poder ejecutivo, ese poder se convierte demasiado a menudo en ariete de las clases dominantes contra el legislativo cuando éste intenta cambios que afecten la estructura de ese saqueo. Y por supuesto es una muralla imponente contra las luchas y transformaciones sociales. En definitiva, una vía para hacer de la política algo inoperante.
    Cualquier Derecho nacional, mientras que esté subordinado a ese “derecho internacional” de saqueo, no podrá con el tiempo sino ser su cómplice. Sobre Europa está a punto de caer el TTIP para corroborarlo y desleír todavía más las posibilidades de la democracia.
    42 min
  • Quintín Racionero. Entrevista en torno al libro 'Contra la postmodernidad'
    CENDEAC
    Publicado el 2 jun. 2014
    22/03/2012. Entrevista realizada con motivo de la primera edición del proyecto "D.Nuevo Ensayo", en la que se analizó el libro de Ernesto Castro Córdoba "Contra la posmodernidad" (Alpha Decay). En la entrevista Quintín Racionero (Catedrático de Filosofía de la UNED) analiza, con extrema lucidez y precisión, problemas relacionados con el desarrollo económico contemporáneo, la introducción del debate posmoderno en España (bajo influencia de la socialdemocracia alemana) y la catastrófica situación de la universidad española. Del mismo modo, apunta algunas cuestiones relacionadas con su aportación filosófica en torno a la "pragmática sucia".
    http://cendeac.net/es/d-nuevo-ensayo/...
    1 hr 25 min
  • Hª de la Filosofía Antigua y Medieval. 1, Espíritu Griego I, 9. Crítica sofista
    Quintín Racionero Carmona
    1949-2012
    Quintín Racionero Carmona cursó estudios de filosofía y filología clásica en la Universidad Complutense de Madrid, donde, tras obtener el Premio Nacional Fin de Carrera en 1973, se doctoró con Premio extraordinario en 1980. Amplió estudios en la Universidad de París-Sorbona, así como en las de Erlangen y Hannover. Profesor invitado en múltiples Universidades de Europa y América, ha sido fellow de la Leibnizsforchungstelle de Hannover, así como de las Universidades de Berkeley, Hebrea de Jerusalem, Berlín y Cambridge. En 1983 obtuvo la plaza de Profesor Titular en la Universidad Complutense de Madrid, y desde 1990 es catedrático de Filosofía de la UNED.
    Sus publicaciones se han dirigido hasta ahora a tres áreas de trabajo. Una primera dedicada al pensamiento antiguo, donde destaca su edición, traducción y comentarios de la Retórica de Aristóteles, así como otros libros y artículos sobre análisis de mitos (Lo Sagrado y lo perfecto, 1993), sobre el origen de la filosofía (El discurso de los Reyes, 1989) y sobre autores como Aristóteles, Platón, Pirrón, etc., que han sido traducidos a varias lenguas Una segunda relativa a los orígenes de la modernidad y al pensamiento del barroco, donde pueden citarse algunos trabajos sobre la filosofía política española de los ss. XVI y XVII (The Controversy over Nation and Empire, 2002), así como sobre Descartes, Spinoza y, sobre todo, Leibniz, estos últimos igualmente traducidos a varias lenguas. Y una tercera, en que la preocupación fundamental ha estado constituida por el examen del pensamiento contemporáneo, en relación sea con la herme-néutica y la pragmática (Heidegger urbanizado, 1990; Pragmatique, Ontologie, Politique, 1996), sea con la crítica política (Das politische Subjekt zwischen Geschichtsphilosophie und Nihilismus, 1997; Pensar la comunidad, 2001; Dioses, pueblos, ciudadanos, 2006), sea, en fin, con la postmodernidad (Postmodernidad e historia, 1998; La resistible ascensión de Alan Sokal, 2000, Postmodernidad y ciencia, 2001; La postmodernidad explicada a estudiantes de arquitectura, 2006, etc.)
    Quintín Racionero es miembro de múltiples sociedades científicas, de algunas de las cuales, como, por ejemplo, de la Sociedad Española Leibniz, ha sido fundador. Participa también como investigador estable en varios Proyectos Internacionales de Investigación, tanto de la UE como de la UNESCO, y asimismo dirige los Seminarios de investigación “Pólemos” (sobre pensa-miento contemporáneo), “Ágora” (sobre humanidades contemporáneas) e “Hipócrates” (sobre bioética y filosofía). En el plano de la política académica, es en la actualidad representante de la UNED ante la Asociación Europea de Universidades a Distancia (EADTU), donde dirige la programación de un grado y un master sobre Humanidades Europeas Contemporáneas. Asimismo coordina las áreas de Pragmática, Filosofía de la Ciencia y Bioética en los máster europeos “Europa, s. XXI: Ciencias sociales y Filosofía” de la Universidad Complutense de Madrid y “Euromediterranean Humanities” de la Universidad de Malta.
    I _ PRESOCRÁTICOS
    Introducción
    Antecedentes
    Primeros textos
    El saber
    Filosofía como respuesta
    Presocráticos I
    Presocráticos II
    Presocráticos III
    Crítica sofista
    1 hr 20 min
  • Hª de la Filosofía Antigua y Medieval. 1, Espíritu Griego I, 8. Presocráticos III
    I _ PRESOCRÁTICOS
    Introducción
    Antecedentes
    Primeros textos
    El saber
    Filosofía como respuesta
    Presocráticos I
    Presocráticos II
    Presocráticos III
    Crítica sofista
    II _ PLATÓN
    Antecedentes históricos
    Sócrates
    Platón I
    Paltón II
    Platón III
    III _ ARISTÓTELES
    Aristóteles I
    Aristóteles II
    Aristóteles III
    Aristóteles IV
    Aristóteles V
    Aristóteles VI
    Aristóteles VII
    Aristóteles VIII
    Aristóteles IX
    Aristóteles X
    Aristóteles XI
    IV _ HELENISMO
    Helenismo I
    Helenismo II
    Epicureísmo
    Estoicismo
    Escepticismo
    55 min
  • Hª de la Filosofía Antigua y Medieval. 1, Espíritu Griego I, 7. Presocráticos II
    Clase del profesor Quintín Racionero en el curso "Historia de la Filosofía Antigua y Medieval".
    Quintín Racionero Carmona
    1949-2012
    Quintín Racionero Carmona cursó estudios de filosofía y filología clásica en la Universidad Complutense de Madrid, donde, tras obtener el Premio Nacional Fin de Carrera en 1973, se doctoró con Premio extraordinario en 1980. Amplió estudios en la Universidad de París-Sorbona, así como en las de Erlangen y Hannover. Profesor invitado en múltiples Universidades de Europa y América, ha sido fellow de la Leibnizsforchungstelle de Hannover, así como de las Universidades de Berkeley, Hebrea de Jerusalem, Berlín y Cambridge. En 1983 obtuvo la plaza de Profesor Titular en la Universidad Complutense de Madrid, y desde 1990 es catedrático de Filosofía de la UNED.
    Sus publicaciones se han dirigido hasta ahora a tres áreas de trabajo. Una primera dedicada al pensamiento antiguo, donde destaca su edición, traducción y comentarios de la Retórica de Aristóteles, así como otros libros y artículos sobre análisis de mitos (Lo Sagrado y lo perfecto, 1993), sobre el origen de la filosofía (El discurso de los Reyes, 1989) y sobre autores como Aristóteles, Platón, Pirrón, etc., que han sido traducidos a varias lenguas Una segunda relativa a los orígenes de la modernidad y al pensamiento del barroco, donde pueden citarse algunos trabajos sobre la filosofía política española de los ss. XVI y XVII (The Controversy over Nation and Empire, 2002), así como sobre Descartes, Spinoza y, sobre todo, Leibniz, estos últimos igualmente traducidos a varias lenguas. Y una tercera, en que la preocupación fundamental ha estado constituida por el examen del pensamiento contemporáneo, en relación sea con la herme-néutica y la pragmática (Heidegger urbanizado, 1990; Pragmatique, Ontologie, Politique, 1996), sea con la crítica política (Das politische Subjekt zwischen Geschichtsphilosophie und Nihilismus, 1997; Pensar la comunidad, 2001; Dioses, pueblos, ciudadanos, 2006), sea, en fin, con la postmodernidad (Postmodernidad e historia, 1998; La resistible ascensión de Alan Sokal, 2000, Postmodernidad y ciencia, 2001; La postmodernidad explicada a estudiantes de arquitectura, 2006, etc.)
    Quintín Racionero es miembro de múltiples sociedades científicas, de algunas de las cuales, como, por ejemplo, de la Sociedad Española Leibniz, ha sido fundador. Participa también como investigador estable en varios Proyectos Internacionales de Investigación, tanto de la UE como de la UNESCO, y asimismo dirige los Seminarios de investigación “Pólemos” (sobre pensa-miento contemporáneo), “Ágora” (sobre humanidades contemporáneas) e “Hipócrates” (sobre bioética y filosofía). En el plano de la política académica, es en la actualidad representante de la UNED ante la Asociación Europea de Universidades a Distancia (EADTU), donde dirige la programación de un grado y un master sobre Humanidades Europeas Contemporáneas. Asimismo coordina las áreas de Pragmática, Filosofía de la Ciencia y Bioética en los máster europeos “Europa, s. XXI: Ciencias sociales y Filosofía” de la Universidad Complutense de Madrid y “Euromediterranean Humanities” de la Universidad de Malta.
    1 hr 6 min
  • Hª de la Filosofía Antigua y Medieval. 1, Espíritu Griego I, 6. Presocráticos I
    Clase del profesor Quintín Racionero en el curso "Historia de la Filosofía Antigua y Medieval".
    Quintín Racionero Carmona
    1949-2012
    Quintín Racionero Carmona cursó estudios de filosofía y filología clásica en la Universidad Complutense de Madrid, donde, tras obtener el Premio Nacional Fin de Carrera en 1973, se doctoró con Premio extraordinario en 1980. Amplió estudios en la Universidad de París-Sorbona, así como en las de Erlangen y Hannover. Profesor invitado en múltiples Universidades de Europa y América, ha sido fellow de la Leibnizsforchungstelle de Hannover, así como de las Universidades de Berkeley, Hebrea de Jerusalem, Berlín y Cambridge. En 1983 obtuvo la plaza de Profesor Titular en la Universidad Complutense de Madrid, y desde 1990 es catedrático de Filosofía de la UNED.
    Sus publicaciones se han dirigido hasta ahora a tres áreas de trabajo. Una primera dedicada al pensamiento antiguo, donde destaca su edición, traducción y comentarios de la Retórica de Aristóteles, así como otros libros y artículos sobre análisis de mitos (Lo Sagrado y lo perfecto, 1993), sobre el origen de la filosofía (El discurso de los Reyes, 1989) y sobre autores como Aristóteles, Platón, Pirrón, etc., que han sido traducidos a varias lenguas Una segunda relativa a los orígenes de la modernidad y al pensamiento del barroco, donde pueden citarse algunos trabajos sobre la filosofía política española de los ss. XVI y XVII (The Controversy over Nation and Empire, 2002), así como sobre Descartes, Spinoza y, sobre todo, Leibniz, estos últimos igualmente traducidos a varias lenguas. Y una tercera, en que la preocupación fundamental ha estado constituida por el examen del pensamiento contemporáneo, en relación sea con la herme-néutica y la pragmática (Heidegger urbanizado, 1990; Pragmatique, Ontologie, Politique, 1996), sea con la crítica política (Das politische Subjekt zwischen Geschichtsphilosophie und Nihilismus, 1997; Pensar la comunidad, 2001; Dioses, pueblos, ciudadanos, 2006), sea, en fin, con la postmodernidad (Postmodernidad e historia, 1998; La resistible ascensión de Alan Sokal, 2000, Postmodernidad y ciencia, 2001; La postmodernidad explicada a estudiantes de arquitectura, 2006, etc.)
    Quintín Racionero es miembro de múltiples sociedades científicas, de algunas de las cuales, como, por ejemplo, de la Sociedad Española Leibniz, ha sido fundador. Participa también como investigador estable en varios Proyectos Internacionales de Investigación, tanto de la UE como de la UNESCO, y asimismo dirige los Seminarios de investigación “Pólemos” (sobre pensa-miento contemporáneo), “Ágora” (sobre humanidades contemporáneas) e “Hipócrates” (sobre bioética y filosofía). En el plano de la política académica, es en la actualidad representante de la UNED ante la Asociación Europea de Universidades a Distancia (EADTU), donde dirige la programación de un grado y un master sobre Humanidades Europeas Contemporáneas. Asimismo coordina las áreas de Pragmática, Filosofía de la Ciencia y Bioética en los máster europeos “Europa, s. XXI: Ciencias sociales y Filosofía” de la Universidad Complutense de Madrid y “Euromediterranean Humanities” de la Universidad de Malta.
    1 hr 14 min
  • Hª de la Filosofía Antigua y Medieval. 1, Espíritu Griego I, 5. La Filosofía como respuesta
    ase del profesor Quintín Racionero en el curso "Historia de la Filosofía Antigua y Medieval".
    Quintín Racionero Carmona (Madrid, 7 de diciembre de 1948 - Madrid, 18 de octubre de 2012) fue un filósofo y filólogo clásico español, profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y posteriormente catedrático de Filosofía de la UNED.
    Biografía
    Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid en 1972, obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario de carrera. En septiembre de ese mismo año se licenció en Filología clásica en la misma universidad. Comenzó como profesor ayudante de Latín en el Colegio Universitario de Toledo hasta 1973, desde donde se trasladó, desempeñando el mismo puesto, al Colegio Universitario de San Blas, lugar en el que trabajaría hasta 1975. El 1 de octubre de 1975 consiguió la plaza de catedrático de instituto —siendo el más joven que lo había logrado aquel año en España—, arrancando su andadura en el I.B. Alfonso VIII en Cuenca hasta 1976, pasando por el Instituto San Cristóbal de los Ángeles de Madrid hasta 1981 y arribando al Instituto Eijo y Garay de Madrid. Durante este período simultaneó sus funciones docentes con la de Director de Investigación del I.C.E. de la Universidad Autónoma de Madrid (1976-1979).
    Fue también durante esta época que se convirtió en profesor adjunto contratado de Historia de la Filosofía (1978-1984) en régimen de compatibilidad administrativa en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo en 1980 el título de Doctor en Filosofía, asimismo con la calificación de sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario, y allí finalmente llegaría a ser Profesor titular de Filosofía desde 1984 hasta 1990. Durante ese tiempo amplió estudios en la Universidad de París-Sorbona, así como en las de Erlangen y Hannover, y fue profesor invitado en múltiples universidades de Europa y América, designado fellow de la Leibnizforchungstelle de Hannover así como de las universidades de Berkeley, Hebrea de Jerusalén, Berlín y Cambridge.
    En 1990 se alzó con la plaza de catedrático de Filosofía en la UNED, desde donde siguió ejerciendo sus labores docentes y de investigación durante los siguientes 22 años. Sus publicaciones se dirigieron en torno a tres grandes áreas de trabajo: una primera dedicada al pensamiento antiguo y medieval, donde destacó su edición, traducción y comentarios de la Retórica de Aristóteles; una segunda relativa a los orígenes de la modernidad y al pensamiento del barroco; y una tercera en que la preocupación fundamental estuvo constituida por el examen del pensamiento contemporáneo.
    Tal panorama de estudios, referido escuetamente por él mismo, no se corresponde a una secuenciación cronológica, pues se dan todos a la vez y se complican los unos con los otros, de modo que prácticamente abarcan todo el horizonte histórico de la cultura europea y, por extensión, occidental. No obstante, no comprendía semejante amplio campo de investigaciones como otras tantas calas eruditas en el pasado —erudición que, sin embargo, poseía—, sino que las empleaba en vistas a dar lugar a grandes tesis capaces de suscitar el debate contemporáneo acerca del origen, trayectoria y ulterior rendimiento del pensamiento filosófico en relación con el tiempo que en cada caso le ha tocado habitar. Así, sus inmersiones en estos u otros tramos de la historia de la filosofía iban encaminadas tanto a reabrir la discusión en torno a núcleos temáticos concretos del pasado como a determinar y sopesar las posibilidades que pudieran ofrecer de aplicación de dinámicas teóricas y prácticas para orientar las problemáticas del presente. Su propia posición filosófica, denominada por él mismo pragmática sucia (por contraste con las pragmáticas presuntamente limpias de K.O. Apel o J. Habermas), presupone una teoría de la comunicación —en la línea de la teoría de sistemas—, una teoría de la controversia racional y, como trasfondo último, una ontología (u ontopraxeología, en su lenguaje) pluralista que, conjugadas, pretenden hacerse cargo de la naturaleza activa del uso de la racionalidad en el marco del estado de cosas postmoderno.
    Políglota (además del castellano nativo, alemán, francés, italiano, inglés, griego y latín) y hombre de archivo, se interesó también especialmente por la historia de la arquitectura y el urbanismo. Gran defensor de las ventajas de la disciplina académica, ello no le impidió erigirse en un formidable comunicador. Se puede decir que, quien le conoce sólo por lo publicado, como escribió de sí mismo G.W. Leibniz —precisamente una de sus más duraderas y hondas especialidades—, apenas le conoce.
    Tras varios años luchando contra un cáncer, finalmente falleció en Madrid a los 63 años de edad.
    1 hr 3 min
  • Marx. Legado y vigencia - Marx y los nuevos problemas
    #BicentenarioMarx
    Marx 200 años. Legado y vigencia
    Fundación de Investigaciones Marxistas
    Lorena Acosta, José Luis Moreno Pestaña,Cesar Rendueles y Eddy Sánchez en Encuentros UCM: Marx y los nuevos problemas
    https://www.youtube.com/watch?v=DIFyF37Tm5A
    *José Luis Moreno Pestaña es autor de "La cara oscura del capital erótico" https://www.akal.com/…/la-cara-oscura-del-capital-erotico_…/
    1 hr 45 min
  • Hª de la Filosofía Antigua y Medieval. 1, Espíritu Griego I, 4. El saber
    Clase del profesor Quintín Racionero en el curso "Historia de la Filosofía Antigua y Medieval".
    Quintín Racionero Carmona (Madrid, 7 de diciembre de 1948 - Madrid, 18 de octubre de 2012) fue un filósofo y filólogo clásico español, profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y posteriormente catedrático de Filosofía de la UNED.
    Biografía
    Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid en 1972, obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario de carrera. En septiembre de ese mismo año se licenció en Filología clásica en la misma universidad. Comenzó como profesor ayudante de Latín en el Colegio Universitario de Toledo hasta 1973, desde donde se trasladó, desempeñando el mismo puesto, al Colegio Universitario de San Blas, lugar en el que trabajaría hasta 1975. El 1 de octubre de 1975 consiguió la plaza de catedrático de instituto —siendo el más joven que lo había logrado aquel año en España—, arrancando su andadura en el I.B. Alfonso VIII en Cuenca hasta 1976, pasando por el Instituto San Cristóbal de los Ángeles de Madrid hasta 1981 y arribando al Instituto Eijo y Garay de Madrid. Durante este período simultaneó sus funciones docentes con la de Director de Investigación del I.C.E. de la Universidad Autónoma de Madrid (1976-1979).
    Fue también durante esta época que se convirtió en profesor adjunto contratado de Historia de la Filosofía (1978-1984) en régimen de compatibilidad administrativa en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo en 1980 el título de Doctor en Filosofía, asimismo con la calificación de sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario, y allí finalmente llegaría a ser Profesor titular de Filosofía desde 1984 hasta 1990. Durante ese tiempo amplió estudios en la Universidad de París-Sorbona, así como en las de Erlangen y Hannover, y fue profesor invitado en múltiples universidades de Europa y América, designado fellow de la Leibnizforchungstelle de Hannover así como de las universidades de Berkeley, Hebrea de Jerusalén, Berlín y Cambridge.
    En 1990 se alzó con la plaza de catedrático de Filosofía en la UNED, desde donde siguió ejerciendo sus labores docentes y de investigación durante los siguientes 22 años. Sus publicaciones se dirigieron en torno a tres grandes áreas de trabajo: una primera dedicada al pensamiento antiguo y medieval, donde destacó su edición, traducción y comentarios de la Retórica de Aristóteles; una segunda relativa a los orígenes de la modernidad y al pensamiento del barroco; y una tercera en que la preocupación fundamental estuvo constituida por el examen del pensamiento contemporáneo.
    Tal panorama de estudios, referido escuetamente por él mismo, no se corresponde a una secuenciación cronológica, pues se dan todos a la vez y se complican los unos con los otros, de modo que prácticamente abarcan todo el horizonte histórico de la cultura europea y, por extensión, occidental. No obstante, no comprendía semejante amplio campo de investigaciones como otras tantas calas eruditas en el pasado —erudición que, sin embargo, poseía—, sino que las empleaba en vistas a dar lugar a grandes tesis capaces de suscitar el debate contemporáneo acerca del origen, trayectoria y ulterior rendimiento del pensamiento filosófico en relación con el tiempo que en cada caso le ha tocado habitar. Así, sus inmersiones en estos u otros tramos de la historia de la filosofía iban encaminadas tanto a reabrir la discusión en torno a núcleos temáticos concretos del pasado como a determinar y sopesar las posibilidades que pudieran ofrecer de aplicación de dinámicas teóricas y prácticas para orientar las problemáticas del presente. Su propia posición filosófica, denominada por él mismo pragmática sucia (por contraste con las pragmáticas presuntamente limpias de K.O. Apel o J. Habermas), presupone una teoría de la comunicación —en la línea de la teoría de sistemas—, una teoría de la controversia racional y, como trasfondo último, una ontología (u ontopraxeología, en su lenguaje) pluralista que, conjugadas, pretenden hacerse cargo de la naturaleza activa del uso de la racionalidad en el marco del estado de cosas postmoderno.
    Políglota (además del castellano nativo, alemán, francés, italiano, inglés, griego y latín) y hombre de archivo, se interesó también especialmente por la historia de la arquitectura y el urbanismo. Gran defensor de las ventajas de la disciplina académica, ello no le impidió erigirse en un formidable comunicador. Se puede decir que, quien le conoce sólo por lo publicado, como escribió de sí mismo G.W. Leibniz —precisamente una de sus más duraderas y hondas especialidades—, apenas le conoce.
    Tras varios años luchando contra un cáncer, finalmente falleció en Madrid a los 63 años de edad.
    1 hr
  • Hª de la Filosofía Antigua y Medieval. 1, Espíritu Griego I, 3. Primeros textos
    Clase del profesor Quintín Racionero en el curso "Historia de la Filosofía Antigua y Medieval".
    Quintín Racionero Carmona (Madrid, 7 de diciembre de 1948 - Madrid, 18 de octubre de 2012) fue un filósofo y filólogo clásico español, profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y posteriormente catedrático de Filosofía de la UNED.
    Biografía
    Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid en 1972, obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario de carrera. En septiembre de ese mismo año se licenció en Filología clásica en la misma universidad. Comenzó como profesor ayudante de Latín en el Colegio Universitario de Toledo hasta 1973, desde donde se trasladó, desempeñando el mismo puesto, al Colegio Universitario de San Blas, lugar en el que trabajaría hasta 1975. El 1 de octubre de 1975 consiguió la plaza de catedrático de instituto —siendo el más joven que lo había logrado aquel año en España—, arrancando su andadura en el I.B. Alfonso VIII en Cuenca hasta 1976, pasando por el Instituto San Cristóbal de los Ángeles de Madrid hasta 1981 y arribando al Instituto Eijo y Garay de Madrid. Durante este período simultaneó sus funciones docentes con la de Director de Investigación del I.C.E. de la Universidad Autónoma de Madrid (1976-1979).
    Fue también durante esta época que se convirtió en profesor adjunto contratado de Historia de la Filosofía (1978-1984) en régimen de compatibilidad administrativa en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo en 1980 el título de Doctor en Filosofía, asimismo con la calificación de sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario, y allí finalmente llegaría a ser Profesor titular de Filosofía desde 1984 hasta 1990. Durante ese tiempo amplió estudios en la Universidad de París-Sorbona, así como en las de Erlangen y Hannover, y fue profesor invitado en múltiples universidades de Europa y América, designado fellow de la Leibnizforchungstelle de Hannover así como de las universidades de Berkeley, Hebrea de Jerusalén, Berlín y Cambridge.
    En 1990 se alzó con la plaza de catedrático de Filosofía en la UNED, desde donde siguió ejerciendo sus labores docentes y de investigación durante los siguientes 22 años. Sus publicaciones se dirigieron en torno a tres grandes áreas de trabajo: una primera dedicada al pensamiento antiguo y medieval, donde destacó su edición, traducción y comentarios de la Retórica de Aristóteles; una segunda relativa a los orígenes de la modernidad y al pensamiento del barroco; y una tercera en que la preocupación fundamental estuvo constituida por el examen del pensamiento contemporáneo.
    Tal panorama de estudios, referido escuetamente por él mismo, no se corresponde a una secuenciación cronológica, pues se dan todos a la vez y se complican los unos con los otros, de modo que prácticamente abarcan todo el horizonte histórico de la cultura europea y, por extensión, occidental. No obstante, no comprendía semejante amplio campo de investigaciones como otras tantas calas eruditas en el pasado —erudición que, sin embargo, poseía—, sino que las empleaba en vistas a dar lugar a grandes tesis capaces de suscitar el debate contemporáneo acerca del origen, trayectoria y ulterior rendimiento del pensamiento filosófico en relación con el tiempo que en cada caso le ha tocado habitar. Así, sus inmersiones en estos u otros tramos de la historia de la filosofía iban encaminadas tanto a reabrir la discusión en torno a núcleos temáticos concretos del pasado como a determinar y sopesar las posibilidades que pudieran ofrecer de aplicación de dinámicas teóricas y prácticas para orientar las problemáticas del presente. Su propia posición filosófica, denominada por él mismo pragmática sucia (por contraste con las pragmáticas presuntamente limpias de K.O. Apel o J. Habermas), presupone una teoría de la comunicación —en la línea de la teoría de sistemas—, una teoría de la controversia racional y, como trasfondo último, una ontología (u ontopraxeología, en su lenguaje) pluralista que, conjugadas, pretenden hacerse cargo de la naturaleza activa del uso de la racionalidad en el marco del estado de cosas postmoderno.
    Políglota (además del castellano nativo, alemán, francés, italiano, inglés, griego y latín) y hombre de archivo, se interesó también especialmente por la historia de la arquitectura y el urbanismo. Gran defensor de las ventajas de la disciplina académica, ello no le impidió erigirse en un formidable comunicador. Se puede decir que, quien le conoce sólo por lo publicado, como escribió de sí mismo G.W. Leibniz —precisamente una de sus más duraderas y hondas especialidades—, apenas le conoce.
    Tras varios años luchando contra un cáncer, finalmente falleció en Madrid a los 63 años de edad.
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