Tiempo de trabajo libre y la superación de la lucha de clases.
Premisas , desarrollo y consecuencias.
Carlos Pérez Soto https://www.cperezs.org/
Charlas dictadas por el profesor Carlos Pérez
lugar FAU
organizan: Universidad popular de valparaiso (UPV)
Unión nacional estudiantil (UNE)
Grupo de estudios Marxista (GEM)
La concepción materialista de la historia en La ideología alemana
En esta obra fundamental de la producción de Marx y Engels se especifica el materialismo histórico como intento de comprender el proceso real de producción de la vida y de las formas de intercambio de bienes, producto del trabajo, que se desarrolla en cada modo de producción concreto. a partir de ello explica las formas de conciencia, esto es, las ideas religiosas, filosóficas o morales, que se dan en esos modos de producción y que tienen como base las prácticas materiales de los hombres. Estas ideas las desarrolla en confrontación con los idealistas alemanes, de ahí la referencia continua que hay en el fragmento a analizar –perteneciente a la introducción– a los «historiadores alemanes».
Elementos que constituyen una concepción materialista de la historia
La vida humana exige unos bienes para cubrir sus necesidades, y tales bienes han de ser producidos por la acción del hombre sobre la naturaleza mediante el trabajo.
La producción de esos bienes siempre conduce a nuevas necesidades que exigen nuevos bienes, con lo que la vida social se va haciendo progresivamente más compleja.
La reproducción de la vida genera la familia como forma de relación social.
La producción de la vida supone tanto una relación natural (procreación) como social. en tanto que relación social, implica que los hombres se relacionan entre sí de una determinada manera, que, a su vez, está conectada con las fuerzas productivas y las formas de intercambio de bienes. tales relaciones adoptan distintas formas a lo largo del tiempo. tienen una historia.
Los hombres, además de producir su vida, tienen conciencia
La conciencia se engendra en unas determinadas condiciones materiales de vida.
La conciencia se expresa bajo la forma de lenguaje.
La relación del hombre con la naturaleza está determinada socialmente y se expresa en el lenguaje.
División del trabajo social y conciencia
Desde la división social entre trabajo físico y trabajo intelectual, la conciencia se cree algo independiente de su producción en la práctica.
Se genera así la idea de la teoría pura al margen de las relaciones sociales. esta es una concepción idealista de la conciencia, la idea de la existencia de un individuo al margen de sus condiciones materiales de vida.
La división social del trabajo y sus productos. La propiedad
Con la división social del trabajo se da también la distribución desigual de los bienes (la propiedad), cuya primera forma aparece en la familia, en la que el hombre domina a la mujer y los hijos.
La distribución desigual implica la contradicción entre los intereses del individuo concreto y los intereses generales.
La distribución desigual genera la imposición al hombre de una actividad que le domina, y no que es dominada por él. le enajena. El comunismo superaría esta situación, y no se le asignaría una tarea específica a nadie contra su voluntad.
El interés general se ve plasmado en el estado que ilusoriamente representa la comunidad, cuando lo que ocurre realmente es que está asentado en las relaciones desiguales de la sociedad, basadas en la distribución desigual. Por eso, las luchas políticas son una de las formas de la lucha de clases.
Condiciones para acabar con la enajenación derivada de la distribución desigual
Que se dé la contradicción entre una «masa de desposeídos» y un mundo de riquezas y abundancia. Para ello, es necesario incrementar las fuerzas productivas.
La constitución de sujetos históricos, «individuos histórico-universales», que lleven a cabo la revolución de este sistema enajenante. Este sujeto histórico es el proletariado.
La implantación del comunismo, que abolirá la propiedad privada y establecerá nuevas formas de producción e intercambio no enajenantes; el comunismo es el movimiento real que supera el estado actual.
Para que sea un fenómeno mundial (y no una simple idea), el comunismo debe darse en pueblos en los que haya un gran desarrollo de las fuerzas productivas y control del intercambio para evitar que se convierta en un fenómeno local y abatible por el capitalismo imperante.
3 | Otros planteamientos filosóficos
El problema de la concepción de la historia en la filosofía occidental
La reflexión sobre la historia como problema filosófico aparece principalmente en la edad Media en el pensamiento de San Agustín, que la incluye como parte del plan que dios tiene sobre los hombres.
Se retoma en el renacimiento, pero desligada de su justificación teológica, especialmente en la obra de Maquiavelo, que utiliza el magisterio de la historia para construir su nueva ciencia política.
La ilustración va a entender la historia orientada al futuro, introduciendo la idea de progreso hacia lo mejor del hombre y de la sociedad desde el desarrollo de la razón. Así aparece principalmente en Kant, que la comprende como la forma general y necesaria para la realización del ser humano y su progreso moral. Montesquieu también es uno de los primeros que intentan comprender la naturaleza de las leyes de la historia, lo que supone ya que la historia no es azarosa, ni producto de voluntades divinas ni del capricho de algunos hombres.
la preocupación por la historia tiene en el pensamiento de Hegel un gran protagonismo, al considerarla el lugar de realización del espíritu. En este sentido, la historia ha de obedecer a unas leyes que es menester captar, aunque no sean evidentes a la observación.
Hegel inaugura una concepción dialéctica e idealista de la historia, abandonando el optimismo ilustrado. Marx y Engels parten de la concepción dialéctica de la historia de Hegel, pero desde una perspectiva materialista.
Ya en el siglo XX, la historia es central en Heidegger, que introduce la temporalidad como condición de lo humano y la posibilidad de superar la metafísica tradicional. Esta vía será explorada también en el pensamiento del filósofo español José ortega y Gasset, para quien la historia constituye la auténtica naturaleza humana y el marco esencial de su vida, pues toda vida humana es constitutivamente histórica.