Vivimos en una sociedad que funciona a contrarreloj, con un ritmo agitado, digitalizado y con poco tiempo para el descanso. Esta forma acelerada y cambiante a la que nos exponemos a diario, genera altos niveles de estrés y ansiedad que pueden afectar nuestra calidad de vida.
La ansiedad es un sentimiento humano universal, que se activa ante situaciones de cambios, inciertas o futuras. Suele manifestarse a través de la preocupación, el desasosiego y de un estado de marcada tensión, ubicado en cualquier parte de nuestro cuerpo (palpitaciones, malestar gástrico, sensación de opresión en el pecho o la falta de aire, entre otros).
Sentir ansiedad de forma ocasional es normal, se presenta ligada a las situaciones que vivimos y cumple una función adaptativa, ya que nos prepara para ejecutar tareas o nos alerta frente a posibles amenazas. ¿Cómo distinguimos la ansiedad normal de la patológica? ¿En qué momento es necesario buscar ayuda profesional?