El agua, imprescindible para la vida y fuente de salud natural. Vamos a conocer parte de la historia de un manantial vasco que nace en el Macizo de Izarraitz y que fue descubierto hace 250 años de manera totalmente casual. Dani Guerreiro, invita a los micrófonos de EgunON Bizkaia a Mónica Fernández, responsable de Laboratorio de Alzola Basque Water.
Comenzamos admirando la belleza del Macizo de Izarraitz, una cadena montañosa kárstica en el noroeste de Gipuzkoa. Un espacio protegido conocido por sus cimas calizas, entre los valles de Deba y Urola, a sólo diez kilómetros de la costa cantábrica.
Después de situarlo geográficamente ponemos el foco en la historia y la singularidad del manantial, que mantiene su pureza en origen “inalterable” y que ha pasado de los baños termales en su inicio a su consumo como Agua Mineral Natural embotellada.
De un hallazgo casual en 1776 al auge del balneario
La entrevista repasa el inicio del relato histórico, que Mónica Fernández ha situado alrededor de 1776, cuando —según la tradición— el manantial se descubre tras llamar la atención de un médico el que unos niños se bañaran en el río en pleno invierno. La temperatura del agua era sorprendente para la época del año.Los médicos se interesan por estas aguas y por su posible valor para la salud. La primera casa de baños contaba con “cuatro bañeras y una piscina pequeñita para 12 personas”, antes de crecer por la demanda y el reconocimiento social.
Izarraitz, el origen: un viaje lento bajo tierra con un tesoro natural
El agua mineral se origina en el Macizo de Izarraitz y realiza un recorrido subterráneo muy lento hasta llegar a Alzola, un proceso que dura unos 20 años. Para entenderlo, lo ha comparado con una esponja: “vamos a imaginarnos que es como una esponja que va filtrando, filtrando hasta el subsuelo y hace un recorrido muy lento”.
“Un regalo de la naturaleza”: pureza inalterable desde el nacimiento
La responsable del laboratorio ha descrito el manantial como un enclave especialmente estable a lo largo del tiempo y ha subrayado que sus características se mantienen de forma natural. En su explicación, “tiene una pureza en origen que es así, inalterable a lo largo del tiempo” y al consumo llega “sin hacer absolutamente nada”, tal y como sale de la tierra.
Agua termal a 28º y uso terapéutico: del baño a la bebida
Se trata de un agua termal que nace a 28 grados centígrados a lo largo de todo el año”, independientemente de la estación. En la etapa de balneario, ha señalado, el tratamiento estaba supervisado por un médico y se combinaban baños con consumo pautado, especialmente vinculado a dolencias concretas: “sobre todo venía gente que tenía problemas con el riñón”, y se recomendaba beber agua mineral en ayunas siguiendo una prescripción.
(https://www.alzola.com/receta-medica-clasica-balneario-alzola/)
Composición y calidad: una mineralización débil y equilibrada
En el apartado más técnico, Mónica Fernández ha explicado que esta agua es de mineralización débil, lo que la hace apta para distintos perfiles de consumo, y ha destacado su equilibrio. Según ha detallado, predominan minerales como el bicarbonato (asociado a digestiones), y también aparecen cloruros, sulfatos y calcio, lo que le da un perfil “muy equilibrada y muy fina al paladar”.
La composición química de cada Agua Mineral Natural (https://www.alzola.com/es/quimica-del-agua-mineral-natural/) ha determinado históricamente su utilidad.
Guardianes del manantial y de la cultura del agua
Durante la conversación, ha destacado la idea de protección del entorno y del propio recurso, enmarcando el trabajo de Alzola como una labor de custodia. “Somos guardianes del manantial”, el objetivo es preservar una “joya” que trascienda, además de dar a conocer todo lo que hay detrás: “que no es simplemente un agua en una botella, que hay muchísimo más.
Un pasado termal que todavía se conserva en el edificio
El paso de balneario a industria de envasado ha requerido de una modernización importante, pero ha explicado que aún se conservan elementos de la etapa anterior. Ha mencionado la zona del manantial, la escalera de bajada, suelos y antiguas bañeras, además de la fuente original, aunque también ha recordado que algunas piezas se han perdido por las inundaciones.
Curiosidades de una historia que se ha ido adaptando al paso del tiempo
En1843, se declaran de utilidad pública en el Registro oficial de Aguas Termales.
En 1846, el balneario de Urberoaga de Alzola tomó su nombre de las propias aguas termales que brotaban del manantial. La denominación procede del término en euskera Ur beroa, que significa literalmente “agua caliente”, hasta el verano de 1906 que pasó a llamarse simplemente Alzola.
En 1901 se inaugura el Gran Hotel Balneario y en 1936 durante la Guerra Civil Española se convierte en hospital hasta su cierre en 1976.
Ha nadie deja indiferente su currículum
En 1883 obtuvo la Medalla de Plata al Mérito, cuando Francisca Herranz Pérez, estuvo al frente de los baños de Urberuaga de Alzola entre 1877 y 1885.
La Exposición Universal de París de 1900 en la que Alzola obtuvo dos galardones: una medalla de oro y una medalla de plata.
La Exposición de Buenos Aires en 1911. A comienzos del siglo XX, el prestigio del manantial había traspasado ya las fronteras europeas. En distintos documentos de la época se menciona que las aguas de Alzola.
En el año 2001, el Agua Mineral Natural de Alzola resultó ganadora de la 1ª Cata Ciega Internacional de Aguas del Milenio, un certamen en el que se evaluaron aguas nacionales e internacionales
El 28 de septiembre de 2016, Alzola volvió a convertirse en punto de encuentro y reflexión en torno al valor de su agua. Ese día se reunió en el manantial el Grupo Consular de Bilbao, en un acto cargado de simbolismo que reivindicó su excelencia en un contexto internacional.
Ana Escriche: embajadora de Alzola Basque Water
Seguimos en el momento actual en el que todo está globalizado. Y si alguien habla con pasión del Agua Mineral Natural de Alzola Basque Water, que apenas ha cambiado su composición en todos estos años, esa es su embajadora: Ana Escriche, que la describe en breve como “la pócima mágica”:
Una botella de agua con mucha historia
Ana, nos destaca como lo más curioso de esta historia, la casualidad de que un médico de Elgoibar paseara por la orilla del río Deba en ese momento en el que los niños se bañaban en un agua que estaba caliente en pleno invierno. Algo que empezó así y que ha dado para 250 años de historia hasta llegar a nuestros días. Luego vinieron los reconocimientos que incluso traspasaron fronteras y los diferentes cambios. Lo que apenas ha cambiado es la composición del agua mineral del manantial de Alzola, desde que se conocieron los primeros análisis químicos.
“Quedan muy pocos manantiales con tanta pureza. El manantial no se puede mover y somos víctimas de las crecidas del río Deba y de las inundaciones de cada época”. “Hemos perdido parte del balneario del 1801, parte de la historia, pero seguimos investigando para recuperarla”.
La huella digital del agua: salud por naturaleza
Escriche, puntualiza: “Tenemos la costumbre de pensar que todas las aguas son iguales, de que el agua embotellada es toda igual y nos es cierto. El agua mineral natural tiene unos componentes, ya sea de calcio, de sodio, únicos. Es como la huella digital que no hay dos iguales”.
Los análisis del Agua Mineral Natural de Alzola de hace 100 años no han variado tanto en el tiempo.” Seguimos teniendo esa composición mineral, gracias a las calizas que hay en el Macizo de Izarraitz”.
La cultura del agua, algo pendiente por descubrir y disfrutar
No hay cultura del agua. Tenemos un país rico con diferentes manantiales, diferentes aguas, y en diferentes lugares de nuestra geografía.
Nos despedimos con un brindis simbólico y un deseo de Ana Escriche : “que los restaurantes fueran conscientes de que tienen que tener carta de vinos y también carta de agua. Hay muchas cartas en los restaurantes que pone solo agua, y no. No, esto no es agua mineral natural, hay ciertas marcas y ciertas composiciones que a unas personas gustan y a otras no.”
Una recomendación a tener en cuenta.
Y nunca mejor dicho: ¡salud!