En los próximos cinco años, miles de pequeñas y medianas empresas en Euskadi afrontarán la jubilación de sus propietarios. Ante la ausencia de un relevo familiar que garantice la continuidad de estos negocios viables, la economía social se presenta como una vía eficaz para mantener la actividad económica y salvar puestos de trabajo. Para abordar este reto, la agrupación ASLE ha puesto en marcha el programa Esku-Aldatuz, según ha explicado su gerente, Jone Nolte, en el programa EgunOn Bizkaia.
Un programa para salvar empresas viables
El programa Esku-Aldatuz acompaña a las empresas en sus procesos de transición para garantizar la continuidad del tejido empresarial. "Está dirigido a todo tipo de empresas y sectores: industria, transporte o servicios", destaca Nolte, quien precisa que el proceso de acompañamiento en la transmisión está cofinanciado por Lanbide y el Fondo Social Europeo, por lo que resulta totalmente gratuito para las personas participantes.
A diferencia de las plataformas tradicionales de compraventa, el enfoque de Esku-Aldatuz prioriza el entorno más cercano del negocio: "Nuestro colectivo prioritario son las propias personas trabajadoras". La preocupación es especialmente notable en el comercio de proximidad. La jubilación masiva de la generación baby boomer coincide con una clara falta de relevo emprendedor en la sociedad. "No tenemos una generación tan emprendedora por falta de cultura de emprendimiento, acomodamiento o aversión al riesgo", señala la gerente de ASLE. Frente a este obstáculo, Nolte anima a dar el salto al autoempleo adquiriendo negocios consolidados: "El riesgo que se asume al adquirir un negocio en marcha es infinitamente menor que arrancar algo desde cero".
La importancia de la anticipación y el acompañamiento
Desde ASLE comparan la transmisión empresarial con una "carrera de relevos" en la que la entidad ejerce el rol de entrenadora. "El proceso de transmisión no finaliza cuando se firma la compraventa en la notaría; el acompañamiento tiene que ir más allá", remarca Nolte, subrayando la necesidad de trabajar con un horizonte temporal de hasta 5 años para planificar la sucesión con garantías. Casos de éxito en Bilbao como el traspaso del restaurante San Gotardo a sus propios empleados avalan la eficacia de este modelo para conservar la actividad y mantener vivos negocios emblemáticos.