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La tormenta política en Francia y los elevados déficit públicos en muchos países reavivan el interés por activos y mercados que diversifiquen las carteras. Con el oro desconectado de los factores que suelen mover su cotización, y los bonos en USD también bajo las sombras de la incertidumbre política y de una senda fiscal insostenible, el franco suizo y los activos en esta divisa se erigen en buenas alternativas.
Los mercados han vuelto a prestar atención a las primas de riesgo tras el repunte de la de Francia, que está arrastrando a la de otros países. Esta es una forma de medir la incertidumbre, pero ni mucho menos la única. Disponemos un variado abanico de indicadores que nos permiten calibrar en qué medida se contagian a otros ámbitos, e incluso qué impacto económico o financiero pueden acabar teniendo. El diagnóstico preliminar es que lo que está sucediendo en nuestro vecino del norte no está creando por el momento un riesgo sistémico en la Eurozona pero que, a la vez, los mercados estarían subestimando los riesgos geopolíticos a nivel global, y en especial las potenciales implicaciones de las elecciones en EEUU.
Las primas de riesgo soberanas en la Eurozona, que fueron en su momento la obsesión de los mercados han estado en una clara senda descendente desde el trascendental discurso de Draghi en julio de 2012. Aun así, nos siguen proporcionando señales interesantes, por ejemplo ahora mostrando la preocupación sobre las dinámicas fiscales y políticas en Francia, y que tienen sus consecuencias sobre los diferenciales del crédito corporativo y en las bolsas.
La cotización del cobre ha servido tradicionalmente como un buen termómetro de la evolución del ciclo económico mundial, validando o refutando las expectativas de una recuperación o dando las primeras señales de una desaceleración. Ahora su subida de más del 25% en poco más de dos meses podría interpretarse como el anticipo de una vigorosa reactivación de la industria y de la construcción. La realidad es más compleja, ya que están confluyendo una intensa actividad especulativa, más problemas para que aumente la oferta y la perspectiva de un fuerte crecimiento de la demanda para la transición energética y la Inteligencia Artificial.
Buscando nuevas palancas de crecimiento que sustituyan a su decaído sector inmobiliario, China ha promovido las industrias de energías renovables y de vehículos eléctricos, logrando convertir al país en el líder mundial indiscutible en ambas. El problema es que el esfuerzo ha sido tan desmesurado y descoordinado que se están volviendo a hinchar dos enormes burbujas que acabarán forzando a nuevas reconversiones industriales, y que lleva a las empresas a inundar el mundo de estos productos
En los últimos años todos hemos sentido los efectos de la inflación sobre nuestro poder adquisitivo, mientras merma los valores reales de los inmuebles y de las materias primas. Pero, al contrario que en los últimos 15 años, en la renta fija el endurecimiento de la política monetaria ha vuelto a situar los tipos reales en terreno positivo, permitiéndonos ganar poder adquisitivo sin apenas riesgos. Aunque puede que esto no dure siempre, por lo que no conviene dejar escapar esta oportunidad de combatir la carcoma de la inflación con una cartera de renta fija de calidad orientada al medio plazo.
Singular Bank acaba de publicar su informe anual de Perspectivas Inmobiliarias de España, en el que trata de anticipar la evolución de los principales segmentos hasta finales de 2025. El ajuste de las rentabilidades de referencia y de las valoraciones de los activos comerciales al nuevo entorno de tipos de interés está prácticamente finalizado, siendo probable una estabilización en los primeros trimestres de 2024 para inicia después una progresiva inflexión a medida que el BCE vaya relajando su política monetaria. En el mercado residencial, el aumento de la población, del empleo y de la renta disponible, unidos a la escasa oferta en las áreas metropolitanas y turísticas deberían de seguir impulsando los precios medios cerca de un 4% en 2024 y un 3% en 2025, aunque con una marcada disparidad geográfica. En el informe encontrarán un diagnóstico más detallado y todas las previsiones y recomendaciones.
Las bolsas chinas se han movido año y medio a contracorriente de la tendencia alcista global. Ahora, tras hundirse un 60% respecto a su máximo de 2021 y partiendo de unas expectativas y valoraciones muy deprimidas, el MSCI China en USD ha rebotado un 15% desde mediados de abril. Es un buen momento para reevaluar si se dan las condiciones para que este repunte tenga continuidad o si se trata de otra salida en falso y continuará quedándose rezagado, y plantearse qué hacer con la exposición a este mercado.
La positiva evolución de las bolsas mundiales ha acentuado la tendencia de las últimas décadas a que el valor de los activos financieros sea cada vez más grande respecto a los flujos de renta (como los ingresos de los hogares o el PIB), lo que ayuda a explicar muchas de las recientes dinámicas socioeconómicas y en la efectividad de las políticas monetarias y fiscales.
Latinoamérica destaca en este ciclo por su asincronía respecto al resto del mundo en la recuperación económica, sus políticas monetarias, divisas y bolsas. Después de su mejor comportamiento respecto a otras bolsas emergentes en 2022, y de quedarse rezagada en el último año y medio, su peculiar composición sectorial no invita a pensar que vaya a liderar la siguiente fase de la tendencia alcista aunque varios de sus bancos centrales hayan comenzado ya a recortar sus tipos.
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